
Wallflowers se renueva
La banda liderada por Jakob Dylan, hijo de Bob, vuelve con "Red Letters Days", CD celebrado por la crítica, que llegará a la Argentina en pocos días
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LOS ANGELES (The New York Times Syndicate).- En los primeros tiempos de Wallflowers, Jakob Dylan, líder de la banda, mostraba un gesto hosco y una actitud reservada, como casi a la defensiva, cuando lo comparaban con Bob Dylan, su padre.
Pero "Red Letter Days", el nuevo disco de la banda, que se editará esta semana en la Argentina (con una demora de varios meses), tiene una arrolladora energía y transmite felicidad. En un tema, Dylan incluso canta "no podrás creer lo bueno que puede ser".
Algo sorprendentemente optimista para un grupo cuyo álbum anterior, "Breach" (2000), fue considerado una decepción luego de que su antecesor "Bringing Down the Horse" (1996) ganara un par de Grammy y se convirtiera en cuádruple platino.
"El grupo tiene más energía que nunca -dice Dylan-. Es un renacimiento. Esta vez tuve mucho tiempo para componer, a diferencia de "Breach", con el que estuve constantemente presionado para terminarlo cuanto antes. Tuvimos que dejar cosas, tanto dentro como fuera del grupo. Alguna gente se tuvo que ir, y el resto de nosotros, los que nos quedamos, tuvimos que volvernos a comprometer con el proyecto."
Se refiere al cambio de management de Wallflowers tras "Breach", así como a la amistosa separación del guitarrista Michael Ward, del que Dylan dice que musicalmente "tenía sus ojos en otra cosa".
"Para ser honesto, los otros cuatro teníamos mucha energía, cada día, para trabajar en estas canciones, y Michael no estaba tan entusiasmado", dice Dylan, ya casado y con tres hijos. "Tenía su propia banda, su propio equipo de grabación en la ruta, en el que iba registrando su material. No era algo incómodo, realmente. El no quería defraudar a la banda mientras estábamos de gira, pero al mismo tiempo no creo que la idea de hacer un nuevo disco con nosotros lo entusiasmara demasiado."
El hijo menor de Bob Dylan y Sara Lowndes -y el inspirador de la canción de su padre "Forever Young" (1974)- nació en Nueva York y creció en el sur de California, donde su influencia musical fue menos su padre que The Clash, grupo al que vio en vivo en 1981.
Según Tobi Miller, amigo de la infancia y cofundador de Wallflowers, Dylan no creció en un mundo de celebridades. "Cuando nos hicimos amigos -recuerda Miller- era un mundo normal de mamás y papás. No había distinciones entre un padre famoso y otro que no lo fuera. Las únicas ocasiones en que esto aparece es en este tipo de situaciones, una entrevista."
Los dos comenzaron a hacer música juntos en el octavo grado, pero Dylan recién empezó a escribir canciones en serio en 1988.
"Tocaba la guitarra en bandas del secundario -dice- y en algún momento empecé a pensar sobre qué era ser un compositor. Era algo que valía la pena intentar, y así fue cómo en algún momento pude empezar a armar algunas canciones. No sabía si eran buenas o no, pero por lo menos supe que podía hacerlo. Y que si no lo hacía no iba a tener verdaderas satisfacciones como músico."
Dylan, Miller y el tecladista Rami Jaffee formaron Wallflowers en 1990 e inmediatamente se chocaron de frente con la presión y las expectativas que traía el famoso apellido Dylan.
"Es natural que la gente tenga curiosidad -concede Jakob-, pero no me parece saludable insistir en eso. Si lo hubiera pensado mucho tendría que haber abandonado todo. Creo que nadie puede manejarse sanamente bajo esa presión. No podemos comparar a un artista con otro, ¿me entendés? El hace su trabajo y yo hago el mío."
En estos días, Dylan se siente bastante más tranquilo con todo ese asunto, hasta el punto que se permite que en su voz, al cantar, asome un poco el timbre de su padre. Aunque todavía le produce un poco de urticaria.
"No me parece interesante, simplemente. Y creo que nadie, si pudiera elegir, iría por ese lado."
La carrera de Wallflowers comenzó perezosa y Virgin Records los descartó luego de su disco debut, con el nombre de la banda. En ese momento, Miller, a quien nunca le habían entusiasmado ni los viajes ni la dinámica del grupo, eligió dejarlo.
"Fue un rollo -admite Dylan-; cambió el centro del grupo por un tiempito, se produjo un desequilibrio. Incluso pensamos en cambiar el nombre, porque ya no era lo mismo, pero no quise perder lo que habíamos conseguido con el primer disco, aunque no fuera demasiado."
El cambio fue para mejor, de todas maneras. Ward reemplazó a Miller, e Interscope Records fichó a la banda para "Bringing Down the Horse", un disco mucho más enfocado que llegó a multiplatino gracias a hits como "6th Avenue Heartache" y "One Headlight". El último ganó un Grammy por mejor actuación de rock y mejor canción rock, en la misma ceremonia en que "Time Out of Mind", de Bob Dylan, fue elegido disco del año.
El álbum siguiente, "Breach", les llevó cuatro años de trabajo y fue una decepción comercialmente, pero Dylan no se arrepiente por la música.
"No voy a decir que me es indiferente -dice-, pero mi éxito no depende de que un disco venda o no. No puede ser así. Recuerden que mi primer disco también fue una decepción para la gente en términos de venta. Y conocí a muchos que compraron "Breach" y que significó mucho para ellos. Fue un alivio, porque querés estar seguro de que, sea lo que sea, lo que hacés le está afectando a alguien."
Luego de que Ward dejó el grupo, Dylan y compañía -el baterista Mario Calire, Jaffee y el bajista Greg Richling- consiguieron otros guitarristas, incluido Mike McCready, de Pearl Jam, para trabajar en "Red Letter Days". Dylan también llamó a Miller, que regresó para ser el coproductor del álbum.
"Siempre pensé en trabajar de nuevo con Tobi -dice Dylan-. Comencé la banda con él, hicimos juntos la escuela primaria. El perdió interés en la guitarra, pienso, pero siempre fue el productor de la banda y sabía que iba a terminar haciéndolo, porque es la persona natural para ello. Le hice muchas bromas, sobre que había vuelto a la banda, aunque a él no le parecía tan gracioso", concluye riendo.
"Red Letter Days" debutó en noviembre en el puesto 32 de la Billboard, pero Dylan dice que está más contento simplemente porque apareció sólo dos años después de "Breach" y que espera que esto signifique un horizonte de mayor productividad.
"Si tengo algún remordimiento con este grupo -dice- es que sólo hicimos cuatro discos. Hay distintas razones por las que ha habido cuatro años entre algunos de estos discos. No estoy contento con ello, pero no pasa nada, no es tan grave. Tampoco fue que me pasé cuatro años vagando o yéndome de vacaciones. Al fin de cuentas siempre te tenés que mantener mirando hacia adelante. Hasta ahora siempre me las arreglé para retrasarme, pero espero que esto haya cambiado."




