Con el lanzamiento de Nevermind, el grunge tomó al mundo por asalto y marcó la década; una entrevista histórica define el especial de agosto con los 100 mejores discos de los 90
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Por ahora, Kurt Cobain y su mujer, Courtney Love, viven en un departamento en el modesto barrio de Fairfax, en Los Angeles. En el living hay poco más que un amplificador Fender Twin Reverb, una guitarra sin cuerdas, un altar budista improvisado y, sobre la repisa de la chimenea, la colección de muñecas de plástico desnudas que tiene la pareja.
Hay un montón de discos y casetes desparramados alrededor del equipo de música: rarezas como Calamity Jane, Cosmic Psychos y Billy Childish, y también Cheap Trick y los Beatles. "Norwegian Wood" suena a través del dormitorio apenas iluminado, donde Cobain está acostado vestido con su pijama rayado. Una uña enorme del dedo del pie pintada con esmalte rojo asoma por debajo de las sábanas y tiene un par de ositos de peluche a su lado que le hacen compañía. La noche perfumada de Los Angeles se cuela a través del mosquitero de la ventana.
Hace tiempo que le duele muchísimo el estómago –tal vez sea una úlcera– y el estrés y el hecho de que cante gritando parecen haber empeorado las cosas. Lleva dos semanas sin probar bocado; Cobain está visiblemente demacrado y débil, muy lejos de ese chico cachetón y desaliñado que sonríe en una foto del booklet de Nevermind. Es difícil creer que sea el mismo tipo que destroza guitarras y aúlla con tanta violencia. Hasta que ves sus ojos azules en llamas y los mechones rosados y violetas teñidos de su pelo.
Cobain ya había cancelado una entrevista anterior, en parte por las cartas anti-Nirvana que dominaron la sección Correspondencia de Rolling Stone hasta hace poco, y en parte porque la revista tomó prestado el título "Smells Like Teen Spirit" para una tapa sobre la serie Beverly Hills 90210.
Después entró en razones. "Hay muchas cosas de Rolling Stone con las que nunca estuve de acuerdo", dice Cobain en un gruñido amable, casi susurrando. "Pero es muy anticuado pelearte con tus pares o con la gente que está metida en el rock & roll sólo porque no están manejando las cosas como a vos te gustaría. Hay un montón de artículos sobre política que a mí me sirvieron mucho, así que es estúpido atacar algo con lo que no estás totalmente en desacuerdo. Si uno ve un destello de esperanza en algo, debería apoyarlo."
Y después agrega: "Entiendo que el punkie de 17 años promedio piense que me vendí. Lo entiendo. Quizá cuando sean más grandes se van a dar cuenta de que hay cosas más importantes en la vida que serle fiel a tu identidad rockera de una manera tan extrema. Yo lo único que necesito es descansar: si descanso me voy a poner bien", dice Cobain, que tiene 25 años. "Me voy a poner bien de salud y voy a empezar de nuevo."
Nirvana ilustra la tapa de la RS de agosto y así comienza la entrevista histórica con Kurt Cobain publicada en abril de 1992 (realizada por Michael Azerrad), meses después del lanzamiento de Nevermind, disco que ocupa el primer puesto de nuestra selección con los 100 grandes discos de 90.
Cobain en cinco citas
Las drogas. "Aunque quisiera drogarme, mi cuerpo no me lo permitiría, estoy demasiado débil todo el tiempo. Las drogas son una pérdida de tiempo. Te destruyen la memoria, tu respeto por vos mismo, todo lo que tenga que ver con tu autoestima. Capaz que te hacen sentir bien un rato, pero después te destruyen".
Courtney. "Nunca fui tan feliz como ahora. Por fin encontré a alguien compatible conmigo. No me importa si es una mujer, un hombre, un hermafrodita o un mono. Somos compatibles"
Su influencia. "Yo sólo soy vocero de mí mismo. De casualidad hay un montón de gente a la que le importa lo que yo tengo para decir. A veces eso me asusta, porque yo estoy tan confundido como la mayoría de la gente. No tengo la respuesta de nada. No quiero ser portavoz de nada."
La rivalidad con Pearl Jam. "Me encantaría que no nos relacionaran más con esa banda y con otras bandas corporativas como Nymphs y un par más. Siento que es mi deber decirles a los pibes que se trata de música falsa que quiere pasar por under. Se están aprovechando de la moda alternativa."
La contradicción de la fama. "Debería sentirme más culpable, debería estar viviendo una vida realmente punk y rechazar todo lo que sea comercial, estar en mi propio mundo y no llegar nunca a influenciar a nadie más que a los que ya saben de qué me estoy quejando. Es como predicar para los convertidos".
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