Premios Oscar 2015: lo mejor y lo peor de la ceremonia

Patricia Arquette, el único premio de Boyhood
Patricia Arquette, el único premio de Boyhood Fuente: Archivo - Crédito: Agencias
Como todos los años, hacemos un repaso por los altibajos de la entrega de premios más importante de Hollywood
Milagros Amondaray
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23 de febrero de 2015  • 12:49

Con el triunfo de Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia), pasó una nueva edición de los Oscar y, como siempre, dejó satisfechos a algunos y molestos a otros cuantos. La ceremonia fue una de las más largas y menos memorables - a nivel espectáculo y en cuanto a decisiones de premiación - que uno pueda recordar. Aquí abajo repasamos los momentos positivos y negativos de la entrega de galardones de la Academia:

*LO MEJOR:

*1. El discurso de Patricia Arquette:

  • No hubo discurso previo en el que no haya hecho emocionar a alguien. Desde que comenzó su gran racha en la carrera hacia el Oscar que Patricia Arquette siempre se aseguró de brindar palabras significativas, no solo para sus compañeros "de equipo" en Boyhood sino también para determinados grupos y/o minorías. Anoche, visiblemente emocionada y con papel en mano, Arquette obtuvo el premio a mejor actriz de reparto y se propuso hacer hincapié en la importancia que tiene la igualdad de género en la sociedad actual. Sus sentidas palabras fueron celebradas por Meryl Streep , quien ovacionó a Arquette desde su butaca, asintiendo ante cada frase de su emocionante monólogo. De este modo, la actriz cerró con broche de oro unos meses donde sus pares en los SAG, la prensa británica en los BAFTA y la prensa extranjera en los Globos de Oro la reconocieron unánimemente por una interpretación conmovedora en una película con un corazón tan enorme como el de la actriz que la sostiene.

*2. Whiplash, la pequeña indie que pudo

J.K. Simmons, ganador al mejor actor de reparto por Whiplash
J.K. Simmons, ganador al mejor actor de reparto por Whiplash Fuente: Archivo

  • No hay forma de rebatir los premios a la segunda película de Damien Chazelle. En primer lugar, el film obtuvo el galardón a mejor actor secundario, que fue a manos de J.K. Simmons, cuya avasallante interpretación de Fletcher es tan memorable como la del ignorado Miles Teller en el papel del tenaz (y algo soberbio) Andrew. En segundo lugar, Whiplash se impuso en mejor sonido y eventualmente en mejor edición, lo cual es todo un logro si consideramos que competía contra los doce años de montaje de Boyhood. Cuando uno recuerda los últimos nueve minutos, esos en los que profesor y alumno se baten a duelo a través de la música y a fuerza de miradas (desafiantes y conciliadoras), es imposible no sentirse aplastado por la enorme energía de un film ajustado y preciso, acaso una de las mejores películas independientes en salir de ese micromundo y ser apreciada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Simmons suele referirse a Chazelle como el "chico maravilla" y somos muchos los espectadores que aguardamos su tercera producción.

*3. Los premios para El gran Hotel Budapest

El gran Hotel Budapest, muchos premios pero no a su guión
El gran Hotel Budapest, muchos premios pero no a su guión Fuente: Archivo

  • Si queremos buscar pruebas del sistema ilógico de premiación aplicado este año, no tenemos que ir demasiado lejos. Miremos el caso de El gran Hotel Budapest. La película de Wes Anderson, a pesar de haberse estrenado más tempranamente que el resto, persistió en la memoria de los críticos y votantes y recibió premios valiosos como el Globo de Oro a mejor comedia (venciendo nada menos que a Birdman) y el WGA a mejor guión original. De esta manera llegó a los Oscars: con mucho impulso de galardones previos. La noche empezó excelente para el film de Anderson, con premios para su dirección de arte, maquillaje, vestuario y música (bien por el enorme Alexander Desplat) pero cuando llegó el momento del anuncio del mejor guión - categoría sumamente peleada -, la Academia optó por la película de Alejandro González Iñárritu . Así fue cómo el realizador de grandes obras como Rushmore y Los excéntricos Tenenbaums se quedó mirando todo desde abajo. Como saldo positivo, y teniendo en cuenta que los Oscars le venían negando el reconocimiento que se merece, El gran Hotel Budapest hizo un impecable recorrido en esta temporada de premios y su relato-dentro-de-relato fue uno de los grandes momentos cinematográficos que nos dio el 2014. Ya le llegará el Oscar a Wes.

*DE YAPA - EL MOMENTO MUSICAL DE LA NOCHE: LADY GAGA Y SU HOMENAJE A LA NOVICIA REBELDE:

*OTRA YAPA - EL MERECIDO PREMIO A EDDIE REDMAYNE COMO MEJOR ACTOR:

*LO PEOR:

*1. La conducción de Neil Patrick Harris

Neil Patrick Harris decepcionó como anfitrión
Neil Patrick Harris decepcionó como anfitrión Fuente: Archivo

  • El comienzo de la ceremonia parecía prometedor: dejar atrás la sucesión de chistes ingeniosos de Ellen DeGeneres para retomar cierto corte Broadway que en su momento había aportado Hugh Jackman. Sin embargo, y luego de una inspirada secuencia junto a Anna Kendrick y Jack Black (el mejor, por lejos) en el que se recordó la importancia de reavivar el amor por el cine, Neil Patrick Harris no apostó por ningún estilo. Su enorme talento musical (para el caso, ver sus impecables conducciones en los premios Tony) estuvo desperdiciado y su timming cómico se diluyó en medio de chistes escritos y verbalizados a desgano. Tampoco ayudó que ninguno de los presentadores aportara una cuota de humor para atenuar el tedio. Por el contrario, se trató de una de las ceremonias más solemnes en años, revitalizadas efímeramente por momentos como la interpretación de "Everything is Awesome", Lady Gaga y su homenaje a La novia rebelde y la excelente introducción al IN MEMORIAM a cargo de Meryl Streep. Realmente se trató de una decepción si tenemos en cuenta las indiscutibles capacidades de host de Harris, a quien se lo vio llevando adelante la entrega con un cierto desinterés.

*2. Un solo Oscar para Boyhood:

Richard Linklater se quedó con las manos vacías
Richard Linklater se quedó con las manos vacías Fuente: Archivo

  • A Boyhood se la suele desvalorizar con dos argumentos trillados: en primera medida, que es una película en la que no pasa nada; en segunda medida, que sin el "chiste" de los doce años de filmación, su historia no tendría peso alguno. Sin embargo, lo que hace de Boyhood una película única es justamente esa decisión que tomó Richard Linklater de filmarla en tiempo real, redoblando la apuesta de la saga de Antes del amanecer. El impacto de ver crecer a Mason (Ellar Coltrane) con ese realismo por añadidura es tan grande que sobre el final uno quiere seguirlo en su historia de vida (y hay rumores de que así será). Como sucedió con Red social, Boyhood se suma al grupo de películas aclamadas por la crítica, disparadoras de sendos análisis, pero eventualmente desprestigiadas por el Oscar (no así por los Critics Choice, por los Globos de Oro y por el BAFTA), que se inclinaron por la supuesta rareza e innovación de Birdman. No deja de ser un decepción que uno de los mejores films de la década haya recibido un solo Oscar (el mencionado premio a Patricia Arquette) y que su prolífico director - el hombre que sí sabe cómo trabajar los planos secuencia - haya sido el gran ignorado de la noche.

PARTICIPACIÓN: ¿Qué opinan de los premios Oscar 2015? ¿Estuvieron de acuerdo con ellos? Dejen sus comentarios

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