
Otro golazo de Los Piojos
La banda de Palomar convocó a diez mil personas en sus dos intensos recitales
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Silencio de cinco mil personas. Ciro Martínez, cantante de la banda más mentada de la actualidad, aparece con un megáfono y entona a capella "El día que me quieras". El tema que es acompañado al unísono por las huestes que pueblan el Microestadio de Racing, es un símbolo. Y la aparición del tango, en medio de un show dominado por el rocanrol no es un capricho.
Antes, había sonado la enérgica versión de "Yira,yira", que fue uno de los caballitos del grupo en las febriles noches de Arpegios. Y mucho antes habían sacado a relucir esa pintura porteña bautizada "Gris", de su cosecha personal, donde Gustavo deja la guitarra para calzarse el fueye.
Junto al aire rioplatense, que sobrevuela las composiciones, el tango sigue siendo uno de los rasgos visibles que diferencia a esta banda de las otras, que encarnan esta corriente donde el rock se emparenta con la esencia de los códigos barriales y futboleros. El grupo que instaló la continuidad de ese rocanrol del país, hace equilibrio entre la ¿difícil? situación y exposición que generó la popularidad de los hiper difundidos "El farolito" y "Verano del 92", (Fasolita para la tribu piojosa). Para eludir el impacto del bombardeo mediático, intentaron neutralizar el efecto boomerang de la moda recluyéndose en el silencio. La estrategia, junto a la de no tocar en Capital -más allá de la falta de lugares- rindió sus frutos. 10 mil personas, en dos días, pasaron el fin de semana pasado por Avellaneda.
La banda demostró buenos reflejos frente a los fantasmas de la sobre exposición. Están enteros. Mantienen la frescura de los comienzos, subidos a la energía arrolladora de un rocanrol maduro que dejo atrás los tiempos stone y que sigue profundizando en ese toque percutivo que les abre el abanico hacia otros sonidos ricos y originales. La ejecución del himno "Maradó", luego de un introducción telúrica, es una excelente muestra del sonido actual de los Piojos.
A lo largo del recital, batallaron contra la pésima acústica que proporciona un recinto con techo de chapa. Terminaron empatados. Con la voz al frente, importante para que se mantenga esa fluida comunicación con la gente, el grupo logró desarrollar una faena irreprochable.
Hasta se dieron el lujo de variar el listado de temas, sabiendo que la gente acudía a las dos fechas. El viernes se dedicaron a recrear buena parte de su segundo disco "Ay, ay ,ay".Y el sábado le dieron prioridad a las canciones de la primer placa "Chactuchac".
Defendiendo un estilo
Ciro, combinó su estilo interpretativo, desgarrado y arrabalero, con la ejecución de armónica en "Pistolas". Gustavo y Pity sumaron sus afiladas guitarras en "Tan solo", y se recostaron en la potente base formada por Micky en bajo y Daniel Buira en batería. Los invitados, Pablo Rodríguez, en saxo, al frente de la sección de metales y el experimentado "Pollo" Raffo, en los teclados, ayudaron a cohesionar esta fórmula donde el blues, el rock, el funk y el ritmo murgueril, funcionan como un solo género.
El grupo, aprovechó la oportuna cita y la avidez del público para obviar el hiperdifundido"Verano del 92" y estrenar nuevas canciones: "Genius" un típico rock "piojoso", "Agua", una canción intimista bien lograda y "B.B.King", un rythm & blues de nombre provisorio.
Cuando el recital va llegando a su fin sale el cantante, solo con la guitarra y en tiempo de reggae hace "El farolito", en lo que se podría haber titulado "destruyendo el hit radial". Luego, tras la aclaración "esta canción es nuestra ¡Vamos a hacerla bien!" invitó a sus compañeros para arrancar con una eléctrica y poderosa versión que no dejó lugar para las suspicacias. El delirio es total. Y las "bandas" no piden otra cosa que seguir hasta que sus cuerpos sudorosos y convulsionados, que chocan entre sí, digan basta. El tema es de ellos, la gente y nadie más. Las claves para explicar el suceso de esta banda habría que buscarlas en la representatividad de la poesía urbana de Ciro. En la comunión que se produce con los fieles. Y en ese clima de hermandad que se genera en sus conciertos y recuerda a las primeras épocas ricoteras. Eso es lo que parece haber convertido a Los Piojos en una de las bandas mas significativas y con más peso que surgieron en los noventa. A pesar de ellos. Y para alegría de la gente.
Un fenómeno nuevo del rock nacional
Un fenómeno nuevo del rock nacional
- Llevan 135 mil discos vendidos de Tercer arco", su última producción.
- Las ventas de sus dos trabajos anteriores "Chactuchac"y "Ay, ay, ay" llegaron a sumar las 55 mil placas.
- Más de 30 mil personas los vieron durante su gira por ciudades del interior, durante 1997.
- En dos años, pasaron de tocar en Arpegios y La Trastienda a realizar cinco Obras Sanitarias. En todas las oportunidades, dejaron gente afuera.
- Son los abanderados del rock-futbolero. "Maradó", es la síntesis de este sonido que decretó la vuelta absoluta del rock barrial como dominador de la situación, sobre el sonido alternativo.
- "El farolito" fue el tema del verano y sonó como cortina en muchos programas de televisión.
- En las encuestas de fin de año fueron consagrados por la gente como la mejor banda del 96`. Para este año el fenómeno sigue en aumento.
- Muchos los ven como los sucesores de Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota. En realidad, las situaciones son diferentes y el modo de trabajo también. Estan unidos por el fervor que se genera en sus recitales.
- Con la explosión que produjo "Verano del 92" decidieron alejarse de los medios. Rechazaron ofertas para ir a la televisión abierta y tocar en la cadena MTV.
- La agenda del grupo crece. Tienen pautadas varias actuaciones. El próximo viernes tocarán en el Club Gimnasia de Comodoro Rivadavia y el domingo 27, se presentarán en la discoteca "Jardín" de Puerto Madryn. El itinerario "piojoso", con fechas a confirmar, los llevará a Mar del Plata, Córdoba, Ushuaia, Santa Fe, Bahía Blanca, Mendoza y San Luis. Por ahora, no tienen previsto tocar en Capital Federal, hasta fines de año.
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