Otro regreso de Joaquín Sabina
Dice que no vino a halagar al público interpretando sus temas más transitados
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Campera negra de cuero, pantalón símil leopardo, botas negras, barba candado (la que usa hoy casi toda la fauna barbada), Sabina está de nuevo aquí, eufórico, de espléndido y consuetudinario humor, junto a su infaltable dupla de cigarrillo y vaso de whisky.
Viene para realizar una serie de conciertos en el teatro Gran Rex y emprender una gira por varias ciudades argentinas.
Joaquín ha llegado esta vez sobre la hora, ya que a las puertas mismas de su primer concierto de ayer, está dialogando con la prensa del país.
La temática meneada en las barbas del trovador es interminable: de discos a mujeres, de públicos a sexo, de poetas porteños a escenarios conquistados. Es que, casi como Serrat, Sabina es para muchos otro oráculo que desentraña mil cuestiones del diario vivir de los argentinos.
Sabina repetirá hoy su nuevo show acústico "Nos sobran los motivos", y también el viernes y el sábado, en el Gran Rex.
El 9 se presentará en el Teatro de Verano de Montevideo. El 13 estará en el Club Estudiantes de Bahía Blanca; el 15, en el Polideportivo de Mar del Plata; el 18, en la Vieja Usina, de Córdoba; el 20, en el teatro Gran Rex, de Mendoza, y el 26, en el anfiteatro de Rosario.
Se trata de un anticipo mundial de lo que será su próximo disco en vivo, donde promete despedirse del público hasta el año 2002.
Luego de transitar por nuestros escenarios del Club Ferro y del Luna Park, de registrar en su haber cuatro teatros Opera y quince Gran Rex y otros tantos de provincia, Sabina vuelve a torear y a provocar con poesía entretejida con ritmos pop y rock, más algún tango y una ranchera, como lo viene haciendo desde hace casi dos décadas de trayectoria.
Su último contacto con el público argentino fue hace pocos meses, en el Luna Park.
Show con moño
Sabina no se anda con vueltas. Que por ir siempre al grano ha chocado más de una vez con la pacatería.
"En este show quiero huir de los famosos hits de la canción. No queremos aburrirnos ni aburrir a nadie -dice sin énfasis, casi como quien no quiere la cosa-. Será un show que contendrá unas cuatro canciones nuevas, entre las que rescato "Peces de la ciudad". Creo que es una a la que Borges, con su habitual ironía, calificaría de "la menos prescindible" de todas las que grabé. Creo que me salió bien. Creo, incluso, que es una de las pocas mejor escritas.
"En cuanto al show, no quiero repetir las canciones más transitadas. En este caso, por ejemplo, debo descartar temas como "Calle melancolía" o "Quién me ha robado el mes de abril". Es que no vengo a halagar al público, sino a entregar las canciones que más nos emocionan. A lo mejor a alguien no le gustará, porque al no hacer ni rock ni pop, tendrán que pasársela todos bien sentaditos, como estaremos nosotros en el escenario."
-Será acústico a rabiar...
-Algo mejor. Por empezar, presentaré a mis músicos cantando, como si fuesen personajes. Pero al modo de "use y tire", porque no son canciones. Entre ellos a mi nuevo percusionista, Pedro Barceló, que es un fenómeno. Pero, además, habrá una fiesta de diapositivas que yo elaboré minuciosamente, con poetas, pintores y esa gente... con visos de fotos de almanaque, de calendario. Y esto ocurrirá todo el tiempo. También habrá climas con la estética de entreguerras, tipo Kurt Weill, con blues acabaretados (blues que se pueden palmear), humildemente alguna mezcla primitiva con el jazz de Nueva Orleáns, cierto tango, alguna rumba, alguna ranchera... Sí, claro, ranchera otra vez, porque fíjate qué maravilla es que en un país, como México, veinte personas canten y bailen abrazadas por largo rato como un rito de comunicación entrañable.
-Y prosigue también esa saga tuya de historias ciudadanas...
-Sí, de parejas, de tipos y tipas. Tomo cosas que pasan en la calle. Pero mi poesía no es callejera, porque me lleva mil horas de elaboración.
-Dice alguien por allí que algunas traen un tufillo misógino...
-Nada más lejos que eso. Yo las amo, pero no a través de la estética de una canción. Las trato de igual a igual. Y no estoy dispuesto a darles un plus por el hecho de ser mujeres, que las hay tan impresentables, tan imbéciles como algunos hombres. A mí me interesan las mujeres y hombres listos. Incluso muchas de ellas saben algo mío que yo no sé. Reto a quien quiera que me diga que traté mal a una mujer. Misoginia es odio y desprecio, que yo no conozco como sentimiento. Y emprendo armas contra los machistas. Esto se lo puedes preguntar a mis amigas. Te digo más. He recibido e-mails -y los tengo- donde cientos de chicas me cuentan que con mis canciones enamoraron a muchachos.
-Seguís componiendo, ¿no?
-Tengo 35 canciones sin estrenar. Quedaron del descarte necesario para armar un disco. Y sigo escribiendo. Además, he vuelto a mi familia musical, al grupo de siempre. Estoy feliz.
"Ciento volando"
- Sabina se entusiasma cuando promete un disco doble, fruto de varios conciertos acústicos y eléctricos del verano en Las Ventas, de Madrid, en Sevilla, Andorra y otros escenarios. Se llamará "Nos sobran los motivos", con "Sabina y Cía." Allí cabe todo el fervor de los diversos públicos. Como si fuera poco, Joaquín trajo bajo el brazo un libro, no de poemas sino de... ¡sonetos!, que saldrá en breve. Se titula "Ciento volando", por aquello de "Más vale pájaro en mano". "No son canciones, enfatiza el vate. Son poesía. Y lo entregué a cuatro amigos para que me lo critiquen duramente..."
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