Película de miedo que se agota en la parodia

"Una película de miedo" ("Scary movie"/2000). Producción de Dimension Films presentada por Buena Vista International. Dirección: Keenen Ivory Wayans. Con John Abrahams, Carmen Electra, Shannon Elizabeth, Anna Faris, Kurt Fuller, Regina Hall, Marlon y Shawn Wayans. Guión: Shawn Wayans, Marlon Wayans, Buddy Johnson, Phil Beauman, Jason Friedberg y Aaron Seltzer. Fotografía: Francis Kenny. Edición: Mark Helfrich. Música: David Kitay. Duración: 87 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: Regular
(0)
26 de octubre de 2000  

Que el cine comercial hollywoodense se encuentra desde hace varios años al borde del agotamiento creativo es una verdad compartida ya no sólo por la crítica y el público sino hasta por los propios ejecutivos y productores de la gran factoría audiovisual estadounidense. Por eso, a falta de guiones novedosos, siempre es bueno apelar a la autoparodia tomando como base films que están arraigados en el imaginario popular.

"Una película de miedo" es un producto de los hermanos Wayans, populares cómicos afroamericanos de origen televisivo, que se pretende una sátira de los grandes éxitos del cine de terror juvenil de los últimos años: desde la saga de "Scream" hasta "Sé lo que hicieron el verano pasado", pasando por "El proyecto Blair Witch" o "Candyman".

Esquema repetido

Un poco al estilo de las múltiples comedias del trío Zucker-Abrahams-Zucker (en especial el de la saga de "La pistola desnuda"), la idea rectora es amontonar aquí gags, guiños y cameos fácilmente reconocibles por el público adolescente.

Pero no es demasiado ingenioso lo que los ¡seis! guionistas aquí contratados han podido crear: un poco de humor escatológico a lo "American pie", una ambientación que remite a las típicas comedias de college con fiestas, bromas pesadas y las obsesiones propias del despertar sexual, obvias referencias a "Matrix", "Sexto sentido", "Titanic" y decenas de otros clásicos de los años 90, y algún que otro cachetazo bien dado a la dictadura de la corrección política y al culto a la imagen que imperan en la sociedad estadounidense.

El juego de las citas

Premeditadamente mal filmada y mal actuada (como si la burla fuese más lograda si se hacen evidentes los problemas y los lugares comunes de aquello que se satiriza), "Una película de miedo" es un tributo a los jóvenes consumidores de éxitos comerciales de los últimos tiempos, que se pasarán una hora y media descubriendo más y más personajes, escenas y hasta líneas de diálogo que resultan parodiados. Y en ese juego de las citas es donde se agota este entretenimiento.

Hay un pasaje del film en el que dos personajes charlan sobre sus universos cinematográficos: "¿"Scream" tenía trama?, pregunta uno. "No", admite su amigo. El primero, entonces, redobla la apuesta: "¿Y "Sé lo que hicieron el verano pasado" tenía algún sentido?". "Tampoco", responde el otro. Una justificación perfecta, porque las mismas preguntas y las mismas respuestas encajan perfectamente para definir a "Una película de miedo".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.