La nieta del ex presidente conoció Cuzco y el Valle Sagrado junto a sus padres
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Fue un momento más que especial para ellos: a sus habituales viajes a Perú –que hacen todos los años desde que están juntos–, esta vez Antonio de la Rúa y Daniela Ramos le sumaron a su "tour espiritual" la celebración del primer cumpleaños de su hija Zulu. Como siempre, empezaron por Cuzco –antiguamente capital del Imperio inca que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la Unesco–, que para la pareja tiene una "magia especial". "Es una ciudad colonial increíble, donde te encontrás con visitantes de todo el mundo y podés disfrutar de la mejor comida", asegura Antonio. Después el periplo de los De la Rúa-Ramos siguió hacia el Valle Sagrado. Desde Ollantaytambo, Antonio y Daniela empezaron el Camino del Inca a pie, que se extendió a lo largo de cuatro días. Claro que la pequeña de la familia no fue de la partida: ella hizo el recorrido de 46 kilómetros –que tiene algunos tramos a 4.200 metros a nivel del mar–en auto y al cuidado de su niñera. Recién al atardecer, Zulu se encontraba con sus padres en las distintas localidades que unen el Camino. La última noche la pasaron en el campamento Wiñay Wayna, a dos horas de caminata de la Puerta del Sol, uno de los sitios más visitados del Machu Picchu. "Es realmente impresionante y muy poderoso lo que se vive y haberlo atravesado por primera vez con nuestra hija lo volvió inolvidable", contó Antonio.

Tras el viaje de una semana a Perú, el hijo del expresidente retomó su agenda laboral en Nueva York y su mujer voló a Alemania con Zulu. En Berlín, la colombiana está estudiando producción de música electrónica, además de seguir adelante con su carrera internacional como DJ.
Texto: Sebastián Fernández Zini
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