Se casó con el canadiense Jeremie Saindon en una emotiva ceremonio
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Cuando se miró al espejo, descubrió una imagen que nunca había imaginado. Anita Alvarez de Toledo (37) llevaba un vestido blanco de gasa plisada, una gargantilla de coralinas, oro amarillo y diamantes que era de su abuela y zapatos de charol con taco altísimo. "Me observé durante un rato y dije en voz alta: ‘Estoy vestida de novia. ¡No lo puedo creer!’", contó la cantante (ex corista de Fito Páez, Charly García y Gustavo Cerati). El miércoles 10 de abril, en el Registro Civil de la calle Beruti, se casó con el cineasta canadiense Jérémie Saindon (35), su novio desde hace dos años. Pero su asombro frente al espejo estaba justificado: Anita nunca había pensado en casarse. "Yo soy la ‘antinovia’, la ‘antitodo’… Jamás en mi vida fantaseé cómo sería mi vestido de novia. Yo no era como las otras chicas, nunca soñé con casarme", le contó a ¡Hola! Argentina Argentina en sus últimos minutos soltera.
–Entonces, ¿qué fue lo que cambió? –Encontré a Jérémie, un hombre maravilloso que apareció de la nada, como si nada. Nunca imaginé que alguien podía darme tanto amor y despertar tanto amor en mí como para desear compartir el resto de mi vida junto a alguien. Cuando lo conocí estaba viviendo momentos de mucho dolor, primero con el accidente de Gustavo [Cerati], y después con la muerte de mi hermano Ezequiel, él fue un ángel en mi vida, me acompañó y me cuidó muchísimo.

AMOR SIN RODEOS
Anita conoció a Jérémie en El cabaret del hotel Faena. El había viajado desde Montreal, su ciudad natal, a Buenos Aires para filmar un comercial de una aerolínea canadiense y se estaba hospedando en el hotel. Y ella estaba cantando como cualquier otra noche de show en el bar. "Me di cuenta de que un chico que estaba sentado en una mesa de la primera fila me miraba casi sin pestañear. Y cuando se acercó a hablarme en el intervalo no le presté mucha atención. Hasta que de repente lo miré y me di cuenta de que era muy lindo", recuerda entre risas. Entonces Jérémie le contó que él también cantaba y ella lo desafió a que subiera al escenario. "No pensé que se iba a animar, pero cinco minutos después había agarrado el micrófono y estaba rapeando. Ya desde ese primer momento, nos divertimos muchísimo. Empezamos a conocernos muertos de risa", revela.
Desde esa noche, Jérémie y Anita nunca más volvieron a separarse y empezaron una relación a distancia. A los veinte días él volvió a Buenos Aires para visitarla y después ella se instaló por seis meses en Montreal. "Fue amor a primera vista. Desde el comienzo Jérémie me propuso casarnos, pero yo le decía que no. Insistió bastante, pero finalmente fui yo la que le propuso matrimonio", asegura. El director de cine lo recuerda así: "Había hecho tantas propuestas y recibido tantas negativas que cuando me dijo de casarnos pensé que era un chiste. Trabajé mucho para conquistarla".

ZONA DE PROMESAS
La cita fue el miércoles 10 a las dos de la tarde, en el Registro Civil de Coronel Díaz y Beruti. Los más íntimos de Anita y los familiares de Jérémie quisieron estar presentes en este momento especial de la pareja, que todos coincidieron en calificar como "increíble". "Estoy muy emocionada de poder ser uno de los testigos de este amor", aseguró Dolores Fonzi antes de que empezara la ceremonia. La mamá de Anita, Malena Harriague Castex, también se mostró muy emocionada. "Jamás me imaginé que podía llegar a casarse, pero después lo conocí a Jérémie y entendí que esto algún día podía pasar. Es verdaderamente un ángel", cuenta.
La novia se ocupó de elegir a sus amigos más íntimos para que oficiaran de testigos. Firmaron el acta de matrimonio las actrices Dolores Fonzi y Leonora Balcarce, la DJ Mina Molfino y los PR Wally Diamante, Facundo Garayalde y Astrid Perkins. Dolores quiso ser la primera en hablar durante el civil y apenas el juez de paz le dio la palabra se emocionó hasta las lágrimas. "Estoy muy contenta, creo que son tal para cual. Les deseo que sean muy felices, que empiecen una linda familia, que siempre sean novios y se sigan potenciando como hasta ahora", dijo. Al terminar la ceremonia, los novios agasajaron a sus invitados en el restaurante Gardiner, sobre la Costanera, con un almuerzo distendido que se prolongó hasta después de las cinco de la tarde.

SEÑALES LUMINOSAS
El clima relajado del civil se sintió también en la gran fiesta que comenzó cerca de las nueve de la noche en el galpón de Milagros Resta, en Palermo. La decoradora es amiga de Anita desde hace más de diez años y ambientó personalmente su espacio para recibir a los doscientos cincuenta invitados, entre quienes estaban Ricardo Darín, su mujer Florencia Bas y su hijo el "Chino", Agustina Córdova y "Chucho" Acasuso, Fito Paéz, los hermanos Spinetta y Tomás Fonzi. Milagros armó pequeños livings con sillones blancos, grandes arreglos florales, velas y dejó mucho espacio para bailar. "Quise generar un clima de absoluta exclusividad pensado para gente muy amiga. Y, además, elegí poner gran cantidad de rosas rojas porque para mí son las flores más lindas del mundo", contó. Para comer hubo miniempanadas y pizza a la parrilla, acompañados por vinos Escorihuela Gascón y porroncitos Stella Artois. De postre, un clásico: helado de Freddo.
Después de la comida, a la medianoche, los novios bailaron el vals y dejaron inaugurada la pista de baile, que solo quedó vacía cuando llegó el momento de la torta. Anita eligió una de varios pisos, con muñequitos de novios y hasta respetó el ritual de las cintitas. Después, los invitados volvieron a la pista para seguir escribiendo una historia que seguramente quedará en el recuerdo de todos como una noche más que especial.
Texto: Julia Talevi
Fotos: Tadeo Jones, Matías Salgado y Marcelo Bartolomé
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