Conor Kennedy estuvo 60 días en la Argentina de incógnito

El nieto de Robert "Bobby" Kennedy se instaló en el país para estudiar español y quedó fascinado por las costumbres criollas
Crédito: Matías Salgado
El nieto de Robert "Bobby" Kennedy se instaló en el país para estudiar español y quedó fascinado por las costumbres criollas
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30 de julio de 2015  • 11:45

La primera –y única– vez que John Fitzgerald Kennedy, expresidente de Estados Unidos, visitó Argentina fue entre el 26 de mayo y el 10 de junio de 1941. Por entonces, tenía tan sólo 24 años y disfrutaba de una estadía soñada en el campo de una familia amiga en Ascochinga, Córdoba. Fue la última escala de un recorrido por Sudamérica que marcaría su vida. Hace días, setenta y cuatro años después, otro miembro de la dinastía más venerada de Estados Unidos volvió a pisar tierra argentina. Se trata de Conor Kennedy, el primero de los cuatro hijos que Robert F. Kennedy Jr. tuvo con su segunda mujer, Mary Richardson. Su abuelo es el recordado senador Robert "Bobby" Kennedy, hermano de JFK, asesinado durante su campaña presidencial. Casualmente, el joven de 21 años estudia en la misma universidad en la que se formó su tío abuelo presidente, la prestigiosa Harvard, pero arribó al país con un propósito distinto: aprender español.

Conor se hospedó en la casa de una familia, en el corazón de Recoleta, que lo supo cuidar como a un hijo propio. Durante dos meses, recorrió la ciudad como un completo desconocido: todas las mañanas tomaba un colectivo para llegar a sus clases en la Universidad Di Tella, durante la tarde recorría los lugares más emblemáticos de la capital y por la noche era habitual verlo en el bar El Alamo, sobre la calle Uruguay, junto a un grupo de amigos. También tuvo la oportunidad de pasar un fin de semana campestre en San Antonio de Areco, donde descubrió las costumbre criollas, comió asado y disfrutó de la naturaleza, uno de sus máximos intereses. Desde que estudiaba en la Academia Deerfield, en Massachusetts, Conor demostró que heredó la pasión por el medio ambiente de su padre, que es abogado ambientalista, y se convirtió en un defensor de la energía y el océano. Incluso en febrero de 2013 padre e hijo fueron arrestados frente a la Casa Blanca cuando protestaban junto a un centenar de personas por el calentamiento global. Además, en sus genes, Conor lleva la inconfundible belleza y elegancia de los Kennedy: aunque hoy elige el perfil bajo, en julio de 2012 supo conquistar el corazón de una celebridad, la cantante Taylor Swift, cuatro años mayor que él. El romance duró apenas tres meses, en los que la pareja paseó su amor por Hyannis Port, una localidad de Massachussetts en la que desde hace años veranean los Kennedy. Pero para Vanity Fair fue suficiente: "El heredero del charme de John John se llama Conor", sentenció.

El sábado 25, Conor Kennedy se despidió de Argentina. Nadie puede precisar si volverá alguna vez. Tampoco si dejó algún corazón roto en su partida. Eso sí, antes de abordar el taxi que lo llevó a Ezeiza, el "soltero de oro" del clan más conocido de Estados Unidos fue a comprar souvenirs a Plaza Francia. Y para no perder los buenos hábitos que adoptó durante su estadía en el país, mezcló en su equipaje una botella de fernet.

Texto: Paula Galloni

Fotos: Matías Salgado

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