En un momento que define “de plenitud absoluta”, celebra los primeros cinco meses de novia con el cantante de la banda Indios y comparte el sueño de su vida: lanzar un disco solista
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En San Sebastián son las diez de la noche y, tras una larga jornada de filmación, Florencia Torrente (28) busca un restó para calmar su apetito. Se pide un pulpo al olivo y enseguida atiende la llamada de ¡Hola! Se la nota entusiasmada… y no es para menos. En las últimas semanas no sólo se estrenaron dos películas de ella –Soldado argentino, que marcó su debut en la pantalla grande de la mano de Hugo Arana, e Hipersomnia, en la que trabajó junto a Sofía Gala–, sino que también viajó a España para sumarse al largometraje del director Igor Legarreta Cuando dejes de quererme. Flor, además, está enamorada. O, como ella se encarga de corregir, “muy enamorada”. Es que hace cinco meses empezó una relación con el músico Joaquín Vitola (27), a quien conoció en un recital de los Pet Shop Boys en octubre pasado.
–¿Qué te atrapó de él?
–Su frescura. Aunque primero me atrapó su mirada, que es muy transparente y expresiva. Eso me encanta de él, es lo que lo hace tan especial para mí. Lo que busco en mi vida es una persona fresca, que me acompañe, que sea liviana y que vaya ligera por la vida. No suelo encontrarme con gente así y sin embargo sucedió. La verdad es que una siempre espera enamorarse y encontrar a un hombre que la haga feliz. Y eso no siempre se da. A mí finalmente me pasó. No lo estaba buscando y apareció sin siquiera haberlo buscado.
–¿Cómo se conocieron?
–En el Festival BUE. Yo había ido con una amiga al recital de los Pet Shop Boys y ella justo no podía ver nada desde donde estábamos paradas. Entonces le dije “pedile a este chico que es alto que te deje ver”. Y resultó ser Joaquín. Empezamos a hablar y al toque le dije que se parecía a Jared Leto. Nos seguimos viendo después del recital y los meses siguientes. Lo nuestro empezó como una amistad que después se convirtió en amor. Fue muy lindo. No hay nada más hermoso que enamorarse así, de a poco.
–¿Y hoy cómo definirías tu presente?
[Lo piensa unos segundos]. Como un momento de expansión en todos los sentidos y en todas sus formas. Es un año de felicidad absoluta.
–Lo de expansión tiene que ver también con tus últimos proyectos de cine, ¿no?
–¡¡Sí!! Todo empezó con la peli Soldado argentino, que se filmó hace dos años. Lo increíble es que surgió de la nada, como todo lo que sucede últimamente en mi vida, y me resulta maravilloso… Creo que en parte tiene que ver con los años de trabajo que tarde o temprano empiezan a dar sus frutos. Me llamó Sergio Surraco, con quien ya había trabajado en la telenovela Herederos de una venganza, para decirme que me había propuesto para una película. Y así empezó todo.
–¿Cuán crítica sos con tu trabajo?
–Muy, pero lo soy desde el lugar de “no me gusta lo que hice, la próxima la hago de otra manera”, y no desde la desaprobación, sino desde el lado del crecimiento. Pero es difícil, sé que siempre encuentro algo que pudo estar mejor.
–Y ahora estás en San Sebastián…
–Se cumplió uno de mis tantos deseos; porque yo todos los años hago mis peticiones, los sueños que me gustaría cumplir. Y este año pedí concretar el plan de viajar con mi trabajo. Y acá estoy, en plena expansión. [Risas]. Fijate cómo sucedió todo. Terminó 2016 y me llamaron para que fuera a cantar un par de canciones a Uruguay, volví y me invitaron al desfile de Custo Barcelona en el Fashion Week de New York. El día que llegué me avisaron que a la mañana siguiente tenía un casting para una película, que quedé y fue la que finalmente me trajo a San Sebastián. Ahí entendí que cuando uno se une al universo, las cosas salen como las desea.
–¿Qué es lo que más estás disfrutando de esa ciudad?
–Uh…., cada rincón. Y estás al lado de todo. El fin de semana me voy a Francia… Hablemos de lo “flashero” que es todo eso: de repente, me tomo el tren y me voy a Burdeos o a Biarritz... Te juro que me acuesto todos los días agradeciéndole a la vida lo que estoy viviendo porque me parece surrealista.
–En este último tiempo también te animaste a cantar.
–Si vos de chica me preguntabas qué quería ser cuando fuera grande, yo te respondía “cantante y directora de cine”. No sé cuándo pero en algún momento de este año voy a sacar un disco que ya estoy preparando con unos amigos. Y para mí eso es el sueño de toda mi vida y, por supuesto, me da mucho miedo. Porque esto no es lo mismo que actuar. Cuando actuás hacés de otra, pero cuando cantás tus propias canciones, sos vos y sólo vos frente al mundo. Es abrir tu corazón, exponerte enteramente. Dar ese paso es enorme. Qué miedo, qué vértigo, pero qué ganas.
- Texto: Jaqueline Isola
- Fotos: Niko Iturralde
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