El conmovedor proyecto que unió a Gloria Estefan con su hija
Madre e hija pasaron años componiendo las canciones y la partitura de Basura, su nuevo musical. “En toda relación las cosas son complicadas”, dijo la artista de 68 años
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Cuando el productor Michael Shulman, ganador de un premio Tony, llamó a Gloria Estefan en 2019, quería hablar con ella sobre colaborar en un musical, pero primero le encargó una tarea: que viera Landfill Harmonic.
Este documental de 2015, dirigido por Brad Allgood y Graham Townsley, narra la extraordinaria historia de una orquesta infantil de Cateura, una comunidad construida alrededor de un basurero en Asunción, la capital de Paraguay. Como no pueden comprar instrumentos, la gente los construye con piezas que recogen de la basura. Latas de aceite, tenedores, tapones de botella, muebles rotos y tubos metálicos se transforman en violines, violonchelos, tambores y flautas, y, en el proceso, la propia comunidad se transforma.
Estefan, de 68 años, una inmigrante cubanoestadounidense y ganadora de cinco premios Grammy, ya había dado sus primeros pasos en el mundo del teatro en 2015 con el musical On Your Feet!, que llevó a Broadway la historia de su ascenso junto a su esposo, el músico y productor Emilio Estefan. Landfill Harmonic le pareció inspirador, pero la tarea de adaptarlo a un musical de Broadway le parecía abrumadora.
“Tienes que escribir unas veinte canciones y muchas acaban en la basura”, dijo en una entrevista. “Entonces pensé: ‘Lo que haría que esto fuera genial es poder involucrar a mi hija’”. Su hija, Emily Estefan, de 31 años, también es música, cantante y compositora. “Es la mejor música de todos nosotros y, en el fondo, quería pasar más tiempo con ella”, dijo Gloria. “Fue un aliciente”.
Gloria y Emily pasaron cuatro años y medio componiendo las canciones y la partitura completa de lo que terminó siendo Basura. El espectáculo está en preestreno en el Alliance Theater de Atlanta, y el objetivo es llevarlo a Broadway. Gloria y Emily Estefan se sentaron antes de una presentación reciente para hablar sobre el proceso, el poder de la música y las alegrías y los retos de trabajar en familia.

“La música siempre me ha salvado”
—Cuando viste el documental por primera vez, ¿qué elementos de la historia te tocaron personalmente?
Gloria Estefan: —Para mí, ante todo, fue una historia humana. Estas personas acabaron en ese lugar porque tuvieron que abandonar los sitios donde vivían. Por eso acabaron viviendo al margen de la sociedad, junto a un basurero. Nosotros tuvimos que irnos de Cuba. El país entero fue tomado por la fuerza y tuvimos que empezar de cero. Mi padre estuvo en la Bahía de Cochinos. Estuvo dos años como preso político. Mi madre y yo estábamos en una especie de comuna de mujeres que se cuidaban unas a otras. Así que ese sentido de comunidad que tienen... hay muchísimos paralelismos. El hecho de que la música los salvara y cambiara sus vidas... La música siempre me ha salvado de muchas maneras.
—¿Cuánto sabías ya sobre la música paraguaya antes de empezar a trabajar en esto?
Gloria Estefan: —Bueno, de pequeña tocaba la guitarra y cantaba. Una de mis canciones favoritas era “Recuerdos de Ypacaraí”, que es como la canción paraguaya más famosa del mundo, así que la conocía. Pero la música de Paraguay no es lo que se suele considerar música latina. Así que, cuando surgió este proyecto, me metí de lleno en los ritmos, porque suelen estar en compás de ¾ y 6/8, y tienen una gran influencia de la polka. Además, su instrumento nacional es el arpa, que es uno de mis instrumentos favoritos.
Emily Estefan: —Fue una combinación de aprender ritmos paraguayos, que queríamos dar a conocer a todo el mundo, y de componer canciones que la gente quisiera seguir escuchando al salir del espectáculo. Es un sonido muy ecléctico que hemos conseguido fusionando la música paraguaya con melodías pop o pistas de batería geniales. En uno de los primeros talleres, alguien se me acercó y me dijo: “La obra es genial, pero no suena muy cubana”. Y yo le respondí: “Menos mal. No tiene por qué hacerlo”.
Madre e hija
—Han trabajado juntas antes, pero ¿alguna vez habían colaborado de una manera tan cercana durante tanto tiempo?
Gloria Estefan: —No.
—¿Cómo ha sido la experiencia?
Gloria Estefan: —Me ha encantado cada minuto. No hemos tenido ni un solo problema.
Emily Estefan: —Todavía nos quedan 24 horas. [risas] Es la primera vez en la historia que una madre y una hija escriben juntas un espectáculo de Broadway. Así que es increíble. Creo que nos merecemos algún tipo de placa conmemorativa. Para mí, ha sido realmente maravilloso. Sé que ella dijo: “Intenté atraerte para que pasáramos más tiempo juntas”. Pero, de verdad, disfrutamos de la compañía de la otra.
—Emily, tiene que ser todo un reto tener una madre famosa, sobre todo cuando trabajas en el mismo ámbito. Cuando trabajan juntas, ¿te cuesta que la gente te vea como Emily y no como la hija de Gloria?
Emily Estefan: —Lo acepté cuando tenía unos veintitantos. De joven, intentaba alejarme todo lo que podía, probablemente por esa razón. Pero sé que esto es lo que estoy destinada a hacer. Estoy muy orgullosa de mis orígenes. La gente siempre me dice: “Soy un gran fan de tu madre”. Y yo les respondo: “Yo también”. Admiro a mis padres. Sin ellos no sería la música ni la artista que soy hoy. Este proyecto es una oportunidad única en la vida a la que nunca habría dicho que no, y mucho menos por una razón como esa. Pero sí, sin duda es un reto. Porque tampoco busco ser una estrella del pop ni nada por el estilo. Quizá ese camino sería más difícil.
Gloria Estefan: —Es curioso porque nunca he presionado a ninguno de mis hijos para que se dedicaran a la música. Tienes que quererlo. Quiero decir, yo canto desde que aprendí a hablar, pero no era algo innato en mí. No me gusta ser el centro de atención. La música era mi terapia. Pero no creo que me dedicara a la música si no hubiera conocido a Emilio. El hecho de que nos juntáramos es lo que creó esta cosa increíble en nuestras vidas. Cuando estaba en mi barriga, yo estaba grabando “Hold Me, Thrill Me, Kiss Me”. Cuando cantaba la canción “Turn the Beat Around”, ella daba patadas. De hecho, me tiró el soporte del micrófono de un golpe mientras grabábamos el video. A los 2 años, empezó a fabricarse sus propias baterías con ollas y sartenes. A los cuatro años, quería clases de piano. Luego tuvo un profesor de guitarra. A los nueve, dijo: “Mamá, lo único que quiero es una batería”. En menos de una semana, ya estaba tocando. Es una auténtica bestia musical. La verdad es que no se permitió cantar hasta los 18 años porque le daba miedo que yo saliera de su boca. Todos tenemos ese timbre.
Emily Estefan: —Los acordes de los Estefan.
Gloria Estefan: —No paraba de decirle: “Sé que sabes cantar”. Y ella decía: “No”. Luego, a los 18, estábamos solas en una casa en la playa y me dijo: “Antes de regresar a la universidad, tengo que hacer algo. No puedes mirarme y no puedes llorar”.
Emily Estefan: —Hizo las dos cosas.
Gloria Estefan: —Me dejó alucinada porque lo que oí no me lo esperaba para nada.
—El conflicto central de Basura es, en muchos sentidos, una relación madre-hija tensa, pero llena de amor, que se resume en esa canción que cantan juntas, “I’m Not You”. ¿Hasta qué punto es eso un reflejo de su propia relación y de lo que ha aportado a la obra?
Gloria Estefan: —Cualquier relación entre madre e hija va a tener momentos muy parecidos. Por ejemplo, ha habido muchas veces en las que he intentado protegerla, de muchas cosas a las que se iba a enfrentar solo por ser hija de una celebridad. En algunos momentos era un terreno resbaladizo porque yo tengo toda una vida de experiencia, pero la única forma de aprender es a través de tu propia experiencia. Creo que para ella, “I’m Not You” es tan relevante porque tuvo que luchar contra esa comparación. En toda relación entre madre e hija, es complicado.
Hacerle frente a “la basura”

—¿Por qué crees que esta historia es tan actual?
Gloria Estefan: —Bueno, para empezar, todos nos enfrentamos a un montón de basura de muchas maneras diferentes. No me refiero a la basura de verdad, sino a la emocional, social y política. La música puede mejorar tu experiencia, sea lo que sea por lo que estés pasando. No podemos resolver los problemas del mundo, pero sí que podemos hacer la vida un poco más divertida y aportar algo de luz a la oscuridad que nos rodea.
Emily Estefan: —Además, el simple hecho de poder contar una historia sobre algo que es realmente importante. El otro día, alguien salió del espectáculo y me dijo: “Nunca volveré a ver la basura de la misma manera”. Que la gente se lleve algo de nuestro espectáculo ha sido un gran regalo, y me encanta ver cómo lo viven. Y, sinceramente, me siento orgullosa de ser latina.
Gloria Estefan: —Totalmente de acuerdo. A los latinos básicamente nos están llamando basura. Hay una frase en una canción que incluí expresamente, en Basura, que dice: “Por favor, no nos confundas con basura”. Y esa frase no solo se refiere a su experiencia, sino a todas nuestras experiencias como inmigrantes en este país. La incluí por una razón muy concreta.
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