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A los 14 años debutó en el cine y desde entonces lleva filmadas más de sesenta películas. Por eso la revista Vogue la destacó en 2006 como ''la gran actriz del cine argentino''. Trabajó con los mejores directores y recibió lo más importantes premios nacionales e internacionales. La reina del celuloide, la ex mujer del automovilista Juan Manuel Bordeu -ícono del Turismo Carretera-, la mamá de Juan Cruz, la abuela de María Jesús.?Descalza y sin una gota de maquillaje, abre la puerta de su nuevo refugio de Pilar y nos recibe con una sonrisa amplísima mientras se dispone a disfrutar de uno de los papeles que más le gusta: el de perfecta anfitriona. ''Siéntanse como en su propia casa'', dice.
-¿Cómo te sentís cuando te llaman ''la gran diva del cine argentino''?
-Yo tengo una cosa a favor y es que empecé a trabajar en cine de muy chica… Eso quiere decir que estoy demasiado acostumbrada a todo y mi ego se fue diluyendo. Mi conciencia real -y no lo digo para que piensen ''qué buena es''- me dice que somos todos iguales. En algunos momentos nos va mejor y en otros hacemos un impasse y quizá no nos vaya tan bien. Por eso, tomo ese título con mucha liviandad y casi como un juego. Es un halago y merece una sonrisa… Nada más.
-Solés decir que sos demasiado rigurosa con vos misma. ¿A qué te referís?
-A que soy la primera en maltratarse. A pesar de que me quiero, soy súper objetiva y no me perdono. Con los seres que más quiero y conmigo misma soy muy severa.
-¿Cómo definirías este momento de tu vida?
-Todo tiene que ver con abrir los brazos cada mañana y agradecer por un nuevo día. Mi amiga Graciela Mayol me dijo una frase que me gusta repetir: ''Hay que ser lo mejor posible cada día sin esperar resultados''. A veces me bandeo y me pongo intransigente y sin la piedad con la que me gustaría mirar a los demás, pero puedo volver fácilmente porque tengo un camino recorrido que me hizo entender que todos tenemos un perdón. Yo tengo un perdón para cada uno de los pecados.
-Hiciste grandes producciones de cine, óperas primas con bajísimos presupuestos y hasta te animaste a hacer teatro de revista con Artaza y Cherutti.
-El teatro de revista es una de las cosas que más feliz me hizo. En ese momento yo salía de un momento muy oscuro: la muerte de mi madre Leonor, a quien amé y admiré como a nadie en el mundo. Yo estaba cenando con Juan Cruz en uno de mis restaurantes favoritos y se acercó Nito [Artaza] y me hizo una propuesta en broma para hacer teatro. Ahí Juan me dijo: ''Mamá, lo único que te falta es ponerte plumas''. A los dos días, Nito me llamó y ese mismo año debuté con ellos, claro que sin plumas y con un cuadro especial que recreaba toda mi vida en el cine.
-O sea, sos una arriesgada a la hora de seleccionar tus trabajos.
-Nunca tuve prejuicios para elegir, soy muy libre en el amor y en el trabajo. Hay una frase de Schopenhauer que a mí me gusta mucho y dice: ''El que ama la soledad, ama la libertad''. Creo que cuando uno está muy bien con uno mismo, es muy libre para hacer. Yo me reinventé muchas veces en mi vida y me animé a hacer cosas que no estaban bien vistas. Hasta desconcerté con algún romance que tuve.
-¿Cómo te definirías en el amor?
-Nunca fui una mujer que haya entrado y salido de las relaciones con facilidad: me enamoré de hombres muy diferentes y tuve grandes pasiones… Cuando nos enamoramos, hay algo de tormento, ¿no? ''¿Qué pasará?, ¿me querrá?, ¿me llamará?, ¿hasta cuándo durará?''.
-¿Te gustaría volver a enamorarte?
-¡Sí! Estoy convencida de que una se pone más linda, divertida y rozagante cuando tiene un hombre al lado, pero no me pasa como a algunas conocidas que se sienten perdidas si no están en pareja. Como si necesitaran un guionista que les escriba su vida y les haga un cheque? ¡A esta altura, yo ya sé hacer cheques!
-¿Entonces?
-Estoy abierta a lo que llegue porque voy por la vida cargada de luz.
-¿Tenés muchos pretendientes?
-¡Tengo! Pero no hay nadie que me complete. No llegó el hombre que al verlo se produzca ese touch que me haga decir ''¡ah, qué bueno sería que me abrazara!''. O sentir una música cuando aparezca.
-¿Estás hablando de ''mariposas en la panza''?
-Hablo del bliss [estado de profunda satisfacción espiritual], de la emoción que aparece muy pocas veces… De todos modos, siento que hay alguien que se está acercando. Hace poco estuve a punto de tener algo con un hombre -ni grande, ni joven-, una linda persona que me gustaba mucho pero me desilusionó.
-¿Te gustaría alguien más joven, o de tu misma edad?
-Un hombre muy joven no me serviría, salvo que sea un bocho, porque he vivido mucho… Con Juan Manuel y el ''Chueco'' Fangio íbamos a Mónaco y comíamos con Rainiero y Grace Kelly y después viajábamos a la Selva Negra. Conocí a la gente más loca, más de moda y genial que se puedan imaginar. También es verdad que no podría estar con un hombre de mi edad que esté cansado, con el alma deteriorada, porque yo tengo una niña interior muy joven, con la capacidad de asombro intacta, que todavía se permite perturbarse con una película o una melodía.
UNA GRAN Y NUEVA ETAPA
-¿Cómo fue el momento en que supiste que ibas a ser abuela?
-Yo estaba en la casa de una amiga que vive enfrente de Juan Cruz. Cuando estaba por irme, me llamaron y me dijeron que tenían un regalo para darme. Crucé la calle y cuando abrieron la puerta, ahí estaban Iliana [González] y Juan con una mirada muy brillante, y me dieron algo que yo pensé que era un cepillo de dientes? ¡Era el test de embarazo que había dado positivo! Nos abrazamos e hicimos un pedido de luz, que no es otra cosa que reconocer que Dios está presente.
-¿Cómo vivís el ser abuela?
-Es un rol que me llena de amor y felicidad… Siento una gran emoción cada vez que pienso en María Jesús, cuando rezo por ella o cuando nos miramos a los ojos. Pero imagino que vamos a tener un momento más poderoso cuando empecemos a hablarnos y podamos contarnos cosas y pongamos en palabras todo lo que nos amamos. Jesusita es una maravilla y preciosa, pero tengo que entender que pertenece a sus padres, porque no quiero abrumarla con tanto amor. A veces soy muy posesiva.
-Siempre tuviste un vínculo muy especial con tu hijo.
-Yo fui madre joven y al mismo tiempo trabajaba mucho cuando él nació. Una vez, en un reportaje, Juan dijo: ''Mamá es tan niña… Hemos crecido juntos''. Por eso podemos encontrarnos, disentir y reencontrarnos… Yo tengo una gran debilidad por Juan Cruz. Cuando me separé de su papá, hubo algunos Días del Padre que él me llamaba y me decía: ''Feliz Día del Padre, mamá''. Y eso que Juan Manuel fue un papá muy presente, nuestro gran patriarca.
-Esa gran debilidad de la que hablás también te permitió tener muy buena relación con todas tus nueras.
-[Se ríe.] Mejor hablemos de novias, que han sido muchas. Y todas fueron muy divinas conmigo.
-¿Y cómo es ahora con Iliana?
-Ella es un ser de luz, divina por fuera y por dentro, silenciosa como el desierto pero inteligente y sensible como ninguna otra. Es un sol de persona, de buena madera.
-Hace apenas unos meses, la ex mujer de Juan Cruz presentó una dura demanda de divorcio, con fuertes acusaciones, y vos saliste a defenderlo como una verdadera leona.
-Soy una persona con la que hay que tener mucho cuidado porque puedo ser muy violenta cuando le hacen daño a alguien que amo. La injusticia me vuelve loca y hay cosas que no tolero. Sobre todo porque yo amé a todas las personas que estuvieron con Juan… Soy de amar fácilmente, me gustan los seres humanos, no es un camelo. Y me dolió en el alma todo lo que dijo esta chica sin ninguna piedad. Pido solamente perdón y protección para todas las personas que intentan hacer mal porque hay que animarse a mentir de esa manera. Frente a hechos tan desalmados como ése, uno se pregunta ''¿por qué a mí?''. Por suerte, contamos con ese manto maravilloso de protección de la gente que nos quiere y nos rodea.
-¿Tenés muchos amigos?
-Muchos. Hay una frase de Silvina Ocampo que dice: ''Yo no soy social, soy íntima''. Me siento mejor en un grupo de tres o cuatro personas, más gente es un infierno para mí. Puedo ir y quedarme callada, pero el alboroto no es lo mío. Nunca lo fue: yo iba a una fiesta y jamás me quedaba hasta tarde.
-¿Tenés más amigos que amigas?
-En partes iguales… Mis amigos varones me parten la cabeza, con ellos me siento contenida, protegida, son como padres. También tengo amigas que son como hermanas.?
-¿Nunca competiste con ellas?
-Soy cero competitiva. Desde chica quiero que el otro se sienta mejor y más lindo que yo porque necesito ser querida. Si el otro está feliz me puede dar amor. De alguna manera clara u oscura, necesito que me quieran y eso me impide ser competitiva.
''HAY QUE OLVIDARSE DEL ESPEJO''
-¿Cómo te llevás con el paso de los años?
-Fantástico, porque yo no creo en el paso del tiempo. Nunca sé la edad de nadie.
-¿Existe la edad de la plenitud femenina o es un mito?
-Creo que para cada uno es distinto. El otro día miraba una foto mía de cuando yo tenía 30, creo que era en la filmación de Sola, y me vi tan vieja. Y hace tres años, cuando Mario Testino me hizo unas fotografías, me encontré tan divina...? La plenitud tiene que ver con el esplendor del alma, no con los años.
-¿Te harías cirugías?
-Hace mucho tiempo que no me hago nada porque creo que las marcas del tiempo hacen la frescura. Nada más tremendo que esas caras redondas sin expresión. ¡Esos pómulos! Son mujeres que pueden tener 30 u 83 años. Envejecer es triste, pero si tenés elegancia, charme, inteligencia y sensibilidad, no pasa nada. Hay que olvidarse del espejo.
-¿Te molesta que te pregunten la edad?
-Me parece una falta de respeto horrible. En Estados Unidos pueden preguntarte cuánto ganás o con quién hacés el amor, pero nunca la edad. Cuando creés que sos un número, vas modificando tu cerebro y obedecés a eso. El tiempo no existe.
-¿Cómo es eso?
-Todo es relativo. Cuando nos enteramos de que Juan Manuel -un hombre por quien tuve vida y amor hasta el momento de su muerte- tenía leucemia, los médicos nos dijeron que si el trasplante de médula salía bien, podía vivir dos años. Yo dije: ''¡Dos años no es nada!''. Pero después, cuando la operación no resultó, lo único que pedíamos era que pudiera estar al menos un mes en su casa para poder despedirse de todos nosotros.
-¿Cuál es tu mirada acerca del éxito?
-Es una idea engañosa de felicidad y satisfacción. El éxito debe tener una vibración de alegría, porque yo he visto gente rica y exitosa pero muy triste. Cuando respiramos y sentimos que estamos bien con nuestro profundo silencio interior…, eso es la felicidad.
-¿Qué cosas te sorprenden aun después de tantos años de carrera?
-Los pequeños actos de amor que recibo. El que me mira bien a los ojos o me trata con dulzura me llena el corazón.
-¿Tenés algún sueño recurrente?
-Tengo varios malos sueños que aparecen siempre. Como cuando era chica y tenía fiebre, siento una especie de música cerrada que me ensordece. Soy muy intensa, emocional y me desbordo con facilidad… Y eso que ahora estoy mucho más equilibrada que antes, pero soy actriz: me visto de personas que no soy, digo frases que no diría y tomo sentimientos ajenos como propios. La actuación, al igual que la vida, es una linda locura, un gran privilegio.
Texto: Sebastián Fernández Zini
Fotos: Sebastián Arpesella
Producción: Georgina Colzani
Maquillaje: Rosana Thomas
Peinado: Marcelo High, para HighLook
y Miguel Romano
Agradecimientos: Carolina Herrera,
Carolina Müller, Cheeky, Debbie McDonald, Di Domenico,
Imaginarium, Kenzo, Paula Cahen d´Anvers,
Perugia, Ricky Sarkany y Tombolini
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