Combinó trabajo y placer en Inglaterra, donde hizo una campaña como modelo. Viajero incansable y novio casi eterno de Luz Barrantes, asegura: "Tengo 35, creo que llegó el momento de tomar ciertas decisiones personales"
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Mientras en Buenos Aires el reloj marca las siete de la tarde, en Londres falta menos de una hora para la medianoche. A millas de distancia, Iván de Pineda (35) se toma el tiempo para charlar con ¡Hola! Argentina vía Skype. Hace años que encontró en este medio la forma de comunicarse con sus seres más queridos durante la gran cantidad de viajes que hace por año. El motivo de la partida esta vez es la campaña de Prototype. En una habitación del hotel ME con vista al río Támesis, confiesa que después de catorce años junto a su novia Luz Barrantes (34), recién ahora están pensando en la idea de la familia propia. "Creo que es un buen momento para tomar ciertas decisiones personales. Está bueno empezar a tenerlo en mente, barajar ciertas cuestiones y que esas ideas empiecen a resonar orgánicamente en mí".
–Desde los 15 años, cuando empezaste como modelo internacional, viajás todo el tiempo…
–Sí, estar de viaje es mi estado habitual. Cuando uno está lejos de la gente que quiere es lógico extrañar. Siempre quiero estar rodeado de mis afectos, amigos, familia, estar en mi casa, con mis cosas... Lógicamente, después de tantos años yendo y viniendo, me acostumbré, pero también busco recursos para que no me pegue tanto la distancia. Mucho más desde hace seis años, cuando empecé a conducir el programa Resto del mundo. Disfruto de los viajes, aprendo, pero, como soy familiero, extraño.
–¿Tenés ganas de formar tu propia familia?
–Me gustaría casarme, tener hijos y proyectar mi propia familia, pero quiero que se dé en el momento perfecto. El día que sea papá, me gustaría viajar menos, estar más presente. Tener un hijo y vivir viajando creo que sería dificilísimo. Cuando llegue la paternidad, quiero estar cerca. Más aún por experiencias de gente amiga que me dice que tener un hijo es lo más lindo que te puede pasar. Quiero algún día atravesar eso.

–Luz Barrantes, tu novia, te conoció como un trabajador itinerante. ¿Cómo logran sobrevivir a tantos años de amor a la distancia?
–Me parece que el que quiere, puede. La verdad es que está muy bueno cómo hemos podido sobrellevarlo. Cuando vivía afuera a veces no nos veíamos por mucho tiempo. Hemos pasado casi cuarenta días sin vernos. Pero es increíble lo que Luz puso de su parte para que esta relación siguiera a full, y de mi lado pasa lo mismo. Creo que hay que tener ganas, amor, respeto, mucha confianza, cariño y paciencia... Para nosotros es un lujo haber podido construir una relación muy sana en la que hablamos mucho y nos acompañamos.
–¿Probaron la convivencia?
–¡No, todavía no! Siempre charlamos sobre nuestros proyectos juntos, pero no hemos pegado el gran salto. En los que nos toca vivir como novios estamos muy bien, funciona todo perfecto. A veces decimos "quizás tenemos que seguir así para siempre". [Se ríe].
–¿Cómo planeaste ir dejando un poco el modelo para hacer otras cosas?
–Está buenísimo que el público pueda ver otras facetas, como la conducción, que siempre me interesó. Más allá del mundo fashion en el que trabajo, también tengo otros hobbies. Vivimos en la época de las generalizaciones y está bueno demostrar que puedo hacer otras cosas. En todos los sentidos de la vida, me gusta aprender todo el tiempo.
–¿Cuáles son esos otros hobbies?
–Mi pasatiempo número uno es la lectura. Lo ha sido siempre y se lo agradezco eternamente a mi abuela y a mi madre. Siempre me cuentan que aprendí a leer cuando todavía no había entrado a primer grado. Cuando era chico usaba anteojos y, aunque me gustaban los deportes, muchas veces no podía practicarlos y leer era mi entretenimiento. Cuando empecé a trabajar como modelo, el libro se convirtió en mi gran aliado. Me encanta practicar idiomas: francés, italiano, inglés y me defiendo en portugués... Uno como persona tiene "satélites" que lo ayudan a mejorar cada día y a disfrutar la vida al ciento por ciento. Me siento un hombre afortunado.
Texto: Paula Galloni
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