Joaquín Furriel, tras el final de Entre Caníbales: "Estoy muy contento, fue una gran experiencia para mí"
El actor habló con Personajes.tv sobre el último capítulo de la tira; cómo sigue su agenda y qué proyectos tiene en mente
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Joaquín Furriel se va de vacaciones. El destino es San Martín de los Andes y ya está pensando en esos cerros nevados más que en cualquier otra cosa. La telenovela que lo tuvo como gran protagonista este año, Entre caníbales, terminó anoche, pero ya hacía dos semanas que se había despedido de las grabaciones, luego de tres meses intensos, en los que, como capitán del elenco, le tocó remar contra la corriente: la tira no sólo no tuvo el rating esperado, sino que fue reducida a la mitad de capítulos previstos, y en el medio, el actor vivió días de mucha angustia tras quebrarse una vértebra dorsal, lesión de la que afortunadamente se recuperó con éxito.
Nunca bajó los brazos. Grabó dos meses con un corsé que lo tenía totalmente rígido y se sobrepuso al timonazo que pegó la producción de Telefé con altura y, sobre todo, con oficio. Valmora, su personaje, recibió elogios unánimes, y lo ubicó en un nuevo lugar como actor. Furriel se hace cargo de ese proceso y asegura que lo hizo "crecer". "Independientemente de lo que pasó con el rating, que no me preocupa porque es algo que no se puede controlar... Debería preocuparme si fuera productor pero, como no lo soy, me preocupo por lo actoral. Y siento que Valmora es uno de los personajes más desafiantes que tuve, siento que me aportó un gran crecimiento interpretativo", dice en diálogo con Personajes.tv a la vez que destaca la "satisfacción de trabajar con Campanella y en una coproducción de 100 bares y Telefe". "Mi objetivo era que, cuando la gente lo viera, viera el programa y el mejor trabajo que puedo hacer. Con Valmora tuve una posibilidad interpretativa muy generosa. Estoy muy contento. Todo lo que recibo de la gente es muy gratificante".
Los días posteriores a su lesión de la columna fueron amargos. Tuvo que cancelar los ensayos de una obra que lo entusiasmaba mucho, Red carpet, y adaptar su personaje, central en la trama de Entre caníbales, a la coyuntura. Pero principalmente se asustó. Podría haber sufrido secuelas muy complejas. Por suerte no fue más que un mal trago y ahora está a días de que le den el alta. "Hice de todo y más de lo que me dijeron para recuperarme. Estoy yendo a rehabilitación, RPG, natación y yoga, y evolucionó muy bien la lesión". Sobre los días de grabación con el corsé, asegura que "fue menos incómodo" de lo que pensó. "Actué con un corsé rígido dos meses. Y al principio costó porque, tal como lo habíamos pensado con Campanella, era un personaje muy físico, muy expresivo físicamente. Muy extrovertido. Y se me había reducido mucho la movilidad. Por suerte, los últimos capítulos los grabé ya sin el corsé y me sentí mejor. Además, me cuidaron muchísimo desde la producción, trabajé las horas que me dijeron los médicos. Mi deseo era quedarme dentro del programa de una manera saludable y encontramos una zona de equilibrio. Al final, fue una gran experiencia para mí. Terminó mejor de lo que esperaba".
Sobre el final. Furriel arrancó como un villano ambiguo, de esos que provocan sentimientos encontrados en el espectador. Pero hacia el final de la tira, el giro fue drástico. Los secretos se revelan y termina siendo el verdadero héroe de la historia. "Yo sabía que se iba a desarrollar esa vuelta de roles, me interesó mucho, me pareció atractivo cuando lo leí en el guión. Estaba esperando que apareciera la mutación. El público se fue dando cuenta que no todo es lo que parece y eso le aportó un cambio interesante en la historia. Para mí termina en círculo. Arranco en el primer capítulo de esta manera y termino de esta otra", explica.
Sobre la experiencia de trabajar con Juan José Campanella , director y autor de la telenovela, solo tiene elogios. Entendió el código que plantea el director y su forma de crear ficción y eso se hizo evidente en la creación de su personaje: "Sabía cuál era el papel y sentía que si bien era un personaje con textos duros, a esos textos había que habitarlos de la manera más natural posible. Y siento que me identifiqué con su estética, con su humor". Sin embargo, y aunque el cariño hacia su Rafael Valmora es indisimulable, ya no siente nostalgia: "Tengo algo más nómade. Me gusta mucho cambiar de grupo. No tengo esa impresión emocional. Para mí el personaje de alguna manera terminó cuando se bajó de la candidatura presidencial, toda esa trampa en la que él entra. Los últimos capítulos son más suaves. Una semana antes de terminar, ya me había despedido del Valmora que aspiraba a la presidencia. Me tomé muy tranquilos los últimos días. Me sentía liviano".
Lo que viene. En noviembre, Furriel retomará los ensayos de Red Carpet, obra de Neil Labute que protagonizará en La Plaza desde el próximo enero junto a Muriel Santa Ana y Gloria Carrá, dirigidos por Javier Daulte.
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