El exfutbolista y su mujer decidieron pasar por el altar; los detalles de una noche increíble
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La sorpresa le imprimió el toque romántico a la propuesta. Fue una tarde de diciembre, mientras charlaban en un rincón del living en su casa de Nordelta. El diálogo trivial y cotidiano devino en un abrazo íntimo. Y en una declaración: "Me dijo que realmente se quería casar y que yo era la mujer con quien quería pasar el resto de su vida. Me morí de amor", les contó días después Luciana García Pena (36) a sus amigas cuando le preguntaron cómo le había propuesto matrimonio Matías Almeyda (40), su pareja desde hace dieciséis años. Tras compartir la feliz noticia con sus hijas Sofía (13), Azul (11) y Serena (8), y su círculo más cercano, el actual DT de Banfield y su "prometida" coordinaron agendas para fijar fecha para la boda. "En enero arrancaba la pretemporada y en febrero muchos estaban de vacaciones, así que decidieron casarse en marzo. Para Matías, pensar en diciembre ya le resultaba muy largo", cuenta una amiga cercana a la pareja. Así, el viernes 20 de marzo, Matías y Luciana se casaron en el Registro Civil de Tigre y, fieles a su bajo perfil, eligieron una pequeña ceremonia reservada sólo para cuarenta invitados. El gran festejo, sin embargo, llegaría tres días más tarde.
UNA NOCHE INOLVIDABLE
La asistencia fue perfecta. Los doscientos invitados –entre ellos el director técnico de Boca, Rodolfo Arruabarrena, y el futbolista uruguayo Alvaro Recoba– dijeron presente en la fiesta celebrada en Astilleros Milberg el lunes 23. Minutos después de las seis de la tarde, con el tema "The Mission" de Ennio Morricone, Luciana caminó del brazo de su padre Fernando hacia una pequeña pérgola de rosas donde la esperaban Matías y sus tres hijas. Tras la bendición de los anillos, los recién casados se animaron a compartir unas emotivas palabras con los presentes. Ante la pregunta del padre Miguel de por qué se habían elegido, la exmodelo fue la primera en hablar. "Porque Matías es bondadoso, noble, humilde… Porque me enseñó a valorar las pequeñas cosas y a ser mejor persona?, lo volvería a elegir todos los días de mi vida", dijo emocionada. Por su parte, el exjugador hizo referencia al inmenso amor que sentía por ella y enseguida lo selló con un tierno beso.
Bajo la atenta mirada de la wedding planner, Claudia Maradona, la fiesta continuó puertas adentro. Además del brindis, todo el mundo disfrutó del tradicional vals, del ramo de flores e incluso del momento de las ligas, donde el novio no se olvidó de ninguna de las mujeres solteras de la noche. También hubo espacio para la sorpresa y la primera que la dio fue Lu, quien regaló a su flamante marido un minirrecital de la banda de cumbia pop Sin Ensayo.
En cuestión de segundos, los invitados coparon la pista y entonaron temas como "La incondicional" y "A fuego lento". El momento del carnaval fue la otra gran sorpresa de la noche. Una espectacular comparsa invitó a los invitados a unirse a la fiesta recorriendo el salón al ritmo de la batucada.
El evento se extendió hasta la madrugada, ya que el feriado del martes 24 fue la excusa perfecta para descansar. ¿La luna de miel? Aún es un secreto. "No nos importa. Vivimos un casamiento soñado, perfecto. De verdad fue como estar en un cuento de hadas", reveló más tarde la novia.
LA HISTORIA DE AMOR
Dicen que crecieron juntos. Ella tenía 20 años cuando lo conoció y le gritó a modo de chiste "te amo" desde la calle mientras el ómnibus con la Selección entera se alejaba de la cancha. Si bien alguna vez se habían cruzado en los pasillos de River Plate –donde Luciana practicaba gimnasia artística–, recién se acercaron por primera vez durante el Mundial de Fútbol de Francia de 1998. En aquel entonces, Lu despuntaba como movilera en el ciclo Teleshow y el "Pelado" era una de las estrellas de la Selección..., pero estaba casado. "Después del Mundial estuvimos seis meses sin vernos… Nos hablábamos por teléfono y recién después de medio año tuvimos nuestra primera salida. Le dije: ‘Quiero estar con vos’. Y así empezó a viajar una vez por mes a Italia, hasta que finalmente se quedó y nunca más me dejó", confió el exjugador hace un tiempo a ¡Hola!
El amor también sobrevivió a la distancia. Luciana abandonó todo (incluida su carrera como modelo y cronista) para vivir semejante romance. Estuvieron radicados en Europa durante una década. En 2005 regresaron a Argentina. Poco después, Matías sorprendió al ambiente del fútbol con un anuncio inesperado: su retiro de las canchas. Lejos de su rutina de entrenamientos, cayó en una profunda depresión. Sus hijas y su mujer lo sostuvieron hasta recuperarlo, pero el cimbronazo familiar resultó enorme. Hoy, a la distancia, juran que salieron fortalecidos como pareja. Con temple y bajo perfil, Luciana apuntaló al amor de su vida y lo acompañó hasta este excelente momento profesional que atraviesa: Matías es uno de los directores técnicos más codiciados y con mayor proyección del país. Dieciséis años después, el casamiento resultó el broche de oro perfecto para sellar su increíble historia de amor.
Texto: Jacqueline Isola
Agradecimientos: Ezequiel Rohr y Fabián Atilio
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