
Leandro Rud: del detrás de escena de las modelos a convertir su propia historia en un mensaje de lucha
El reconocido manager falleció hoy a sus 51 años; en los últimos tiempos había contado que tenía cáncer
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Durante años, Leandro Rud fue uno de los hombres con mayor influencia detrás de las figuras que poblaban las pasarelas, las revistas y la televisión argentina. Su nombre quedó asociado al de Jésica Cirio, Pamela David, Karina Jelinek, Alejandra Maglietti, Jimena Cyrulnik, Rocío Marengo, María Susini, Débora Bello y Amalia Granata, entre muchas otras mujeres a las que representó en distintos momentos de sus carreras. Sin embargo, detrás de ese universo de flashes, desfiles y contratos, Rud construyó una trayectoria bastante menos glamorosa —y bastante más trabajosa— de lo que podía imaginarse desde afuera.
Sus primeros empleos estuvieron lejos de la moda. No terminó el colegio secundario. “Nunca me interesó el estudio. No sé inglés ni computación. Apenas sé escribir. Imaginate: escribía viernes con b larga. Creo que mejoré mi escritura leyendo diarios y revistas”, confesó en una entrevista con Chiche Gelblung. Cuando abandonó el colegio fue a trabajar con su padre, Carlos Rud. Algunas crónicas sostienen que tenía una empresa textil y otras aseguran que se dedicaba a la venta de electrodomésticos.

Su primer contacto con la moda fue como vendedor de avisos para las principales revistas de actualidad del país. Siempre sostuvo que se hizo representante de modelos por casualidad. No hubo una vocación ni una búsqueda. Vio la oportunidad y descubrió que tenía talento para construir personajes. Y hacerlos ganar dinero.
Cuando comenzó a moverse en el mundo de las promociones, sus primeras representadas repartían folletos en supermercados y en la costa atlántica. Él mismo recordó que luego se animó a organizar un desfile pequeño y que el gran punto de inflexión llegó cuando Jimena Cyrulnik, a quien representaba, fue convocada para conducir el ciclo de Telefe, Versus. A partir de allí, su agencia comenzó a crecer.
Rud encontró su lugar en un momento en el que el mercado del modelaje argentino estaba dominado por nombres como Pancho Dotto y Ricardo Piñeiro, los más grandes representantes de modelos del país, pero nunca entró en conflicto con ellos. En un principio, sus rivales sostenían que Rud atendía “el Nacional B” del modelaje o “el mercado under”. Prácticamente no lo consideraban competencia. Además, no se focalizaba en el sector de la alta costura, como sí lo hacían Dotto y Piñeiro.
Mientras estos dos últimos peleaban por las tapas de Gente y Para tí, Rud copó (casi con exclusividad) la revista de chimentos Paparazzi. Y rompió los límites: llevó a sus modelos a Bailando por un sueño, a los teatros de revista y a los programas de chimentos. Creó las Electro Stars, un grupo de chicas que pretendían ser las Spice Girls argentinas. Las integrantes eran Vanucci, Dominique Pestaña, Ivana Pallotti y Maglietti.
Su diferencial fue construir una agencia situada en la frontera entre la moda y la televisión. Además de abrirle las puertas a las modelos en campañas o en pasarelas, él buscó convertirlas en figuras populares, capaces de conducir programas, ocupar un lugar en el teatro de revista, participar de realities o transformarse en personalidades del espectáculo.
Esa estrategia encontró su gran vidriera en los programas de Marcelo Tinelli. Rud reconoció públicamente la importancia que tuvo esa exposición en el crecimiento profesional de sus representadas. Pamela David y Jésica Cirio son dos de los ejemplos más claros: ambas comenzaron como modelos y luego desarrollaron carreras sostenidas como conductoras de televisión. También pasaron por su agencia Melina Pitra, Magalí Montoro y Virginia Gallardo.
Su manera de trabajar era directa y poco solemne. Según contó en una entrevista televisiva de 2009, no acostumbraba a firmar contratos de representación con sus modelos: el acuerdo se sostenía, principalmente, en la palabra. A cambio de administrar los trabajos y negociar los honorarios, cobraba un porcentaje de los cachets, que variaba de acuerdo con el tipo de contratación y la figura representada.

Rud tampoco construyó una imagen de representante paternalista. Se definía, más bien, como un administrador exigente, atento a los horarios, los compromisos y la rentabilidad de cada carrera. “El manager es importante al principio para abrir las primeras puertas”, explicó alguna vez. Después, cuando la figura crecía, podía continuar sola o elegir otro camino. Su receta estaba compuesta por trabajo, disciplina y cierta intuición para detectar quién podía convertirse en una celebridad.
El ritmo, sin embargo, terminó pasándole factura. En mayo de 2014, después de 18 años de actividad, anunció el cierre del área de representación de su agencia. En aquel momento tenía bajo su órbita la carrera de más de cuarenta mujeres y admitió que se sentía superado por la presión y que sufría ataques de pánico. “No estoy disfrutando nada”, dijo entonces. Aclaró que su empresa no atravesaba una crisis económica, pero que ya no tenía fuerzas para sostener una estructura tan grande ni deseos de formar una nueva generación de modelos.
La decisión no implicó su retiro completo. Rud continuó organizando eventos y desfiles, realizando acciones de prensa y desarrollando proyectos en televisión. Con el tiempo se afianzó como conductor de La noche, un ciclo de entrevistas emitido por Canal 9 en el que conversaba con figuras del espectáculo, la política y la cultura.
Su vida dio un giro mucho más profundo en noviembre de 2021, cuando recibió el diagnóstico de un cáncer originado en las glándulas salivales de la parótida. Durante años había atravesado episodios de angustia, pérdida de energía y ataques de pánico sin encontrar una explicación médica. En 2021, su estado se agravó: bajó de peso, perdió fuerzas y debió ser internado. Después de una primera biopsia negativa, otros estudios permitieron detectar la enfermedad.
Desde entonces, Rud decidió hablar públicamente del cáncer y convertir su experiencia en una forma de acompañar a otros pacientes. Relató sus tratamientos, los cambios que debió incorporar a su vida y el sostén que encontró en su madre, su hermana, sus amigos y sus perros rescatados. También se refugió en el campo, la naturaleza y la natación.
Durante un tiempo respondió favorablemente a la medicación, pero posteriormente contó que la enfermedad se había extendido a otras zonas de su cuerpo. En marzo de 2025 denunció públicamente las dificultades que atravesaba para obtener un medicamento indicado por sus oncólogos y aseguró que había debido recurrir a la Justicia para intentar acceder al tratamiento. En mayo pasado volvió a compartir imágenes de algunos de los momentos más duros de su internación, acompañadas por un mensaje dirigido a quienes atraviesan una enfermedad similar.
Así, el perfil público de Rud terminó recorriendo un arco inesperado. Pasó de ser uno de los grandes constructores de celebridades de la Argentina a exponer, sin demasiado maquillaje, su propia vulnerabilidad. El hombre que durante décadas trabajó para que otros fueran vistos encontró, en el momento más difícil de su vida, una nueva razón para ponerse frente a cámara.


