En su casa de Hindú, el club donde juega su marido, Mariano Lorenzetti, la ex Leona comparte su presente de felicidad con ¡Hola!
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Es un momento agridulce para Magdalena Aicega (41), que elige enfrentarlo de la mejor manera posible y con una sonrisa. Tan sólo un mes después de enterarse de que estaba esperando a Luca, su tercer hijo junto al amor de su vida, Mariano Lorenzetti (37, licenciado en Administración de Empresas, trabaja como director general de Promoción y Desarrollo en el Municipio de Tigre),
con quien se casó en diciembre de 2006, despidió a su padre. Carlos [le decían Carlitos] Aicega murió de neumonía a los 82 años. "Cuando me pongo a pensar en que no conoció a Luca me da mucha tristeza, pero después me acuerdo de lo mucho que disfrutó de mis hijos mayores, Rocco e Indiana [de 6 y 3 años], y me tranquilizo", cuenta Magui desde el remanso de su casa en el club Hindú de Don Torcuato, mientras se dispone a conversar con ¡Hola! Argentina.
–¿Este tercer embarazo fue una sorpresa o lo estaban buscando?
–Como sus hermanos, este bebé fue muy buscado, con el "Gaita" [así llama Magui a su marido] siempre dijimos de tener tres chicos y lo lindo fue que llegaron rápido. Estamos chochos, tres meses después de haber tomado la decisión, quedé embarazada.
–¿Cuándo supiste que estabas esperando tu tercer hijo?
–Volvía de un partido con una amiga desde La Plata, pasé por la farmacia de siempre y compré un test de embarazo, sobre todo para decidir si seguía jugando o no… Mariano estaba en un tercer tiempo de rugby y no pude esperarlo: cuando llegó, le di el test para que lo viera, pero como las dos rayitas estaban medio borrosas, no captó el mensaje y me dijo, bajoneado: "Pero no estás embarazada". ¡Tuvimos que verlo juntos para que cayera! [Se ríe].
–La muerte de tu padre debe de haber influido para que este embarazo sea distinto a los anteriores…
–Si bien me dio mucha tristeza la muerte de papá, me tranquiliza saber que era un tipo grande que vivió la vida de la mejor manera posible, incluso hasta el día en que entró en la clínica. Por suerte, se fue sin sufrir y sin saberlo. Fue un impacto, pero lo tomo como una vida que se va y otra que viene. Más allá de eso, me siento bien físicamente, como en los embarazos anteriores y, a diferencia de ellos, mi atención no está puesta ciento por ciento en el bebé, porque ahora tengo dos chicos que exigen y demandan. Igual, trato de disfrutarlo cuando estoy sola, porque sé que es la última panza que voy a tener….

–¿Con Luca "cierran la fábrica"?
–Sí, nuestro plan siempre fue tener tres y, al cumplir 42 este año, me parece prudente que este bebé sea el último. Así estamos bien.
–¿La edad te hace ser más precavida que antes?
–Vivo el embarazo con naturalidad. Por ahora todo va bien en el desarrollo de Luca y, si bien deseo que sea "sanito" como Rocco e Indiana, si las cosas no se dan bien, soy de las que creen que por algo será, y aquí estaremos: con los brazos abiertos. La llegada de un hijo siempre es una bendición. Después, sí, sé que no es lo mismo tener un bebé a los 20 que a los 40, pero vivo esta espera como la primera, que fue hace seis años. Hago las mismas cosas de siempre… O mejor dicho: no hago, porque con este bebé tampoco voy a hacer el curso de preparto. [Se ríe]. Después siento que la edad es como "un capital". Estoy más grande, con otra cabeza y con experiencia: haber tenido dos chicos antes me hace encarar este embarazo desde otro lugar.
–¿Tenés fecha de parto?
–Indiana es del 11 de octubre y ya me dijeron que Luca va a llegar entre el 10 y el 12, justo para su cumpleaños. Como te imaginarás, estoy rezando para que nazca antes o después.
–¿Va a ser natural o por cesárea?
–Quisiera que fuera natural, pero nada está dicho. Con el mayor hice trabajo de parto y terminé en cesárea porque no bajaba y con la menor fue todo parto natural…
–¿Cómo se tomaron los chicos la noticia?
–Al principio no entendían mucho, porque no veían la panza, pero cuando empezó a notarse cada uno hinchaba por que el bebé fuera de su propio sexo. Desde el primer momento se lo tomaron súper, por suerte, y yo me concentro en acompañarlos en el proceso: les banco los berrinches, me interesa que todo fluya y sé que las cosas se van a acomodar cuando el bebé sea una realidad.
–¿Ya imaginan todo lo que van a hacer con Luca?
–Sí, ¡obvio! Rocco no para de decir que van a jugar al fútbol y al rugby juntos, e Indiana ya se prepara para bañarlo y cambiarle los pañales.
–¿Qué es lo que más te gusta de la maternidad?
–Todo, porque si bien es un alivio cuando dejan los pañales, por ejemplo, ves un bebé chiquito y decís "qué ganas de que vuelvan a tener esa edad". Cada etapa es diferente, especial y a medida que van creciendo, los chicos no dejan de sorprenderte. Ser madre es el súmmum para mí: era mi deseo máximo, lo logré y aprendo a serlo día a día.
–¿Cuál es el balance que hacés de este presente?
–Siento mucho orgullo por lo que construimos y estoy agradecida. Si bien la vida no es fácil y hay que lucharla día a día, tengo una familia divina y los chicos están felices. Lo que importa está bien y eso es lo que vale.
Texto: María Güiraldes
Fotos: Tadeo Jones
Producción: Laura Fernández
Maquillaje y peinado: Anabel Alvarez
Agradecimientos: Adidas, Billabong, Cheeky, Clara,
Dolores Iguacel, Giesso, Hush Puppies, Little Akiabara,
Luna Garzón, Magneto, Pago Chico, Stu y Vevu
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