Paulina Porizkova celebró sus 61 años posando en bikini: “Me doy cuenta cuánto he avanzado en la mi propia aceptación”
La supermodelo reveló que a los 21 años, en el pico de su carrera, se sentía muy insegura de su cuerpo y que con el tiempo logró revertirlo
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La supermodelo Paulina Porizkova cumplió este jueves 61 años y lo celebró en sus redes sociales probándose un bikini y compartiendo con su millón y medio de seguidores una profunda reflexión sobre el paso del tiempo y la importancia de la valoración personal.

“Me estoy probando esta hermosa bikini y me doy cuenta de cuánto he avanzado en la mi propia aceptación. Cumplo 61 años y entiendo que esto puede sonar loco para ustedes, pero cuarenta años atrás, cuando tenía 21 y estaba en lo alto de mi carrera del supermodelaje, fue el momento en el que me sentí más insegura”, comenzó expresando en off en el clip que recibió más de 80 mil likes.
“Eso ocurrió, en parte, por las constantes comparaciones que con otras modelos hacía la gente que me contrataba. Nunca parecía ser lo suficientemente buena. Y por supuesto, en ese momento, mi valoración personal estaba enteramente atada a cómo me veía”, continuó explicando.
Y finalizó, con humor: “Así que hoy me estoy probando esta hermosa bikini y flexiono los músculos en los que estuve trabajando para sacar la celulitis de mi trasero. Y no luzco necesariamente perfecta en esta bikini, pero me hace sentir muy bien con esta sexta década. Ya saben, ¿a quién quiero engañar? Le subí muchísimo la intensidad a mi entrenamiento porque quiero verme mejor que nunca este verano, pero no necesariamente en una bikini, sino en un vestido de novia".
Una verdadera supermodelo
En los años ochenta, antes de que Cindy Crawford, Claudia Schiffer, Helena Christensen, Christy Turlington y Linda Evangelista se convirtieran en las mujeres más deseadas del mundo, Paulina ya era considerada una supermodelo.
Fue portada de revistas como Vogue, la imagen de las marcas más importantes de cosméticos e indumentaria, y protagonista de algunos de los contratos más lucrativos de aquellos tiempos. Sin embargo, su vida no es un cuento de hadas.

Detrás de su imagen impecable, se esconde una historia de abandono, exclusión y abuso, pero con el tiempo se permitió levantar la voz para denunciar la misoginia en el mundo de la moda y la presión estética sobre las mujeres mayores.
Una historia complicada
Nació en Checoslovaquia en 1965. Cuando tenía 3 años, sus padres huyeron del país durante la invasión soviética y la dejaron al cuidado de sus abuelos. La idea era volver por ella, pero las fronteras se cerraron y les resultó imposible.
Desde Suecia, sus padres comenzaron a visibilizar su situación. Hicieron una huelga de hambre frente a la embajada checoslovaca en Estocolmo y consiguieron que la prensa sueca se interesara en el caso. Fue así que los medios empezaron a enviar fotógrafos regularmente a la casa de su abuela en Prostějov para retratar su situación.

“Me hacían posar con un osito de peluche y cara triste, sin que yo entendiera por qué. Yo solo pensaba ‘si lo hago rápido, puedo volver a jugar’. Fue como el modelaje, años después. Nunca pensé que fuera raro hasta que un día mi mejor amiga me preguntó si quería jugar el domingo por la tarde y yo le respondí que ese era el día en el que venían los fotógrafos. Respondió ‘¿de qué hablás?’. Estaba completamente desconcertada y fue entonces cuando me di cuenta de que me sucedía solo a mí”, contó alguna vez.
Cuando Paulina tenía 7 años, su madre logró volver, embarazada de su hermano menor. Intentó sacarla del país clandestinamente, pero fue arrestada y puesta bajo arresto domiciliario. Recién en 1973, pudieron salir de Checoslovaquia. Cruzaron la frontera y finalmente, cuando se reencontraron con su padre, les confesó que había conocido a una mujer y los abandonó.
En la escuela, las cosas tampoco funcionaban como esperaba: el mote de “la comunista apestosa” marcó el inicio de años de exclusión y maltrato. “Al principio eran comentarios, pero luego me pegaban, me empujaban, me maltrataban”, reveló.
Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando una de sus amigas que soñaba con ser maquilladora y la usaba como modelo envió algunas fotos suyas a un agente, diciendo “me encantaría ser maquilladora o tal vez fotógrafa de moda. ¿Cómo hago?“.
Pero la respuesta fue otra: “¿Quién es la chica? ¿Qué tan alta es? ¿Y cuántos años tiene?”. Tiempo después, Porizkova estaba frente a John Casablancas, fundador de la enorme agencia de modelos Elite Model Management. “Me reuní con él durante quizás 10 minutos. Me miró muy rápido y dijo que tenía una piel hermosa y me preguntó si quería ir a París. Tenía 14 años y pasé de ser acosada por mis compañeras a modelar en Francia”.

Aunque pronto se convertiría en una supermodelo, también debió luchar contra la misoginia arraigada en el mundo de la moda. “En mi cuarto trabajo, un fotógrafo se acercó por detrás y puso algo en mi hombro. Yo me estaba maquillando frente a un espejo y no podía ver de qué se trataba, pero todos reían, así que yo también me reí. No entendí qué era hasta que se alejó y se subió la bragueta y me di cuenta de que era su pene. Tenía 15 años, así que asimilé eso, al igual que asimilé todo lo demás en mi vida, pensando ‘así que esto es parte de mi trabajo’. Y no me equivoqué. Era una parte muy importante de mi trabajo”, rememoró. Ese fue solo uno de los incontables episodios de acoso y violencia sexual que vivió durante su carrera de modelo.
En 1983, se mudó a Nueva York y en 1984 estaba en casa viendo MTV, y la hipnotizaron los ojos aguamarina de un cantante que apareció en pantalla. Unos meses después, la contrataron para protagonizar el videoclip de una banda estadounidense de rock llamada The Cars. Cuando fue a una cena para conocerlos, llegó ese cantante de ojos azules del que se había enamorado: Ric Ocasek, el líder de la banda. Pronto comenzaron a salir.
“Era todo lo que había estado buscando. Finalmente había conocido a alguien que parecía adorarme por completo, que no quería compartirme con nadie, que estaba algo obsesionado conmigo. Era increíblemente celoso, pero muy talentoso. ¡Y tan guapo y sexy! Fue un romance súper apasionado al principio”. Pero Ric estaba casado. “Recuerdo que pensé que obviamente no era un matrimonio feliz, así que iba a dejar a su esposa. No pensé mucho más en eso hasta que meses después me dijo que también tenía hijos. Eso fue un balde de agua fría. Pero hasta entonces, fue un torbellino, como un romance de película”.

En 1988, Porizkova obtuvo el contrato de modelaje más costoso hasta la fecha: Estée Lauder desembolsó 6 millones de dólares por año para que se convirtiera en su rostro exclusivo. Un año después, la actriz y el músico se casaron y tuvieron dos hijos. “Las cosas comenzaron a empeorar tras unos 25 años de relación. Yo había cuidado un hogar, a mis hijos, a mis hijastros, a sus padres. Había actuado en películas, escrito una novela y un libro para niños. Ya era una mujer, no la chica que era cuando nos conocimos, admirándolo con estrellas en los ojos, y él como el gran protector y mi príncipe. Y él se sentía disminuido. La dinámica cambió y él no supo cómo manejarlo de otra manera que no fuera ignorarme”, resumió alguna vez sobre aquella historia de amor.

Casi tres décadas después de haber formalizado su relación, se separaron y comenzaron un proceso de divorcio, pero siguieron conviviendo. En ese lapso, el cantante fue diagnosticado con cáncer de pulmón y ella lo cuidó hasta el día de su muerte en 2019. Poco después descubriría que su expareja, que había sido quien había administrado su dinero durante décadas, la había excluido de su testamento.
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