Quién es Luján Saez: la joven diseñadora detrás de los looks de las hijas de las famosas
Con apenas 20 años, combina herencia, oficio y sensibilidad contemporánea. En diálogo con LA NACION, habla de crecer en la moda y animarse a firmar con nombre propio
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A los 20 años, Luján Saez habla con seguridad, decide rápido y tiene una idea clara de qué quiere construir en el universo de la moda. Creció rodeada de telas, desfiles y talleres, dentro de una de las marcas más reconocidas de la moda argentina. Hija y nieta de diseñadores, formada en el universo de Ona Saez, decidió lanzar su proyecto y construir una identidad personal en una industria atravesada por la exposición, las redes y la competencia global.
Hoy viste a jóvenes famosas e hijas de celebridades como Julieta Poggio, Lola Abraldes, Indiana y Allegra Cubero y Taina Gravier y propone una mirada más honesta y menos impostada sobre el vínculo entre el cuerpo, la identidad y la vestimenta.
En esta entrevista con LA NACION, habla de su historia familiar, de la muerte temprana de su madre, del detrás de escena de trabajar con celebridades como Nicole Neumann y las actrices de Margarita, y del futuro que imagina para la marca que creó su padre.

Identidad y herencia familiar
—¿Cómo te presentás hoy: diseñadora, creadora, emprendedora, heredera?
—Es complicado encontrar hoy, a los 20 años, una palabra que me defina. No tengo una carrera universitaria y eso es algo que todavía me pesa un poco, aunque sé que tengo tiempo para estudiar. Emprendedora seguro, diseñadora también. No creo que para ser diseñadora haga falta un título. Me gusta mucho la palabra creativa, me define bastante.
—Creciste dentro de Ona Saez, ¿qué significó eso para vos?
—Somos una empresa familiar y eso lo valoro muchísimo. Hay pocas marcas de moda en Argentina que sean familiares. Valoro mucho que mi papá haya elegido ponerle nuestro apellido a la marca, y me encanta trabajar con él y en especial con mi hermano, Jerónimo. Yo arranqué muy chica, lo sentí desde siempre. Desde que estaba en la panza de mi mamá, que también era muy creativa y fanática de la moda.

—Cuando hablas de ella se te iluminan los ojos, ¿qué impacto tuvo en tu vida?
—Muchísimo. A los 4 años perdí a mi mamá por cáncer de mama. Transcurrí toda mi adolescencia sin una figura materna y fue súper difícil, tuve que hacerme fuerte de muy chica. Nunca pude entender una pérdida tan fuerte, pero creo que me preparó para ser más adulta de lo que debería ser. Eso me dio la personalidad que tengo, las ganas de comerme el mundo.
—¿Quién te inspira hoy en día en el mundo de la moda?
—Vengo de una descendencia familiar muy fuerte en el arte, la moda y la producción. Mucho de mi mamá, Eleonora Margiotta, que trabajó en publicidad toda la vida, era fanática de la moda, fotógrafa, súper vanguardista y con un aura personal. Se ponía lo que quería, superponía capas cuando nadie lo hacía. Así que sí, tengo una inspiración personal de familia muy fuerte y la uso a mi favor al cien por ciento.
—¿Sentís que dedicarte a la moda fue una elección propia?
—Sí, totalmente. Nadie me obligó a seguir este camino. Me gustaba ir al local, abrir cajas, estar en los depósitos. Era algo mágico para mí. Me metía en todos los detrás de escena de las BAFWeek que hacía mi papá, soñando alguna vez llevar mis diseños ahí.
—¿Qué fue lo más importante que aprendiste de tu papá?
—El oficio. Eso es todo. El amor por el trabajo, la disciplina, levantarse temprano, venir a trabajar todos los días. También el respeto por lo nacional, por el consumidor, por la gente que te elige.
—¿Recordás alguna anécdota vinculada a figuras que haya vestido tu papá?
—Una de las que más me marcó fue con Naomi Campbell. Llegó en avión privado y nada le quedaba. Mi papá tuvo que ir con el modista al aeródromo para ajustarle el vestido. Fue un caos, pero salió todo bien. No todo es glamour. También vistió a Kate Moss, a artistas internacionales y nacionales; Maradona fue el más icónico.
—¿Cuándo sentiste que la moda podía ser tu camino y no solo una herencia familiar?
—No lo sentí como algo puntual. Para mí la moda es como caminar, algo natural. Siempre fui muy observadora, me gustaba ver qué se ponía la gente y qué sentía cuando se vestía. Creo que es una historia que elijo escribir hoy y que fue así desde siempre.
Cómo nació su proyecto
El proyecto de Luján Saez nació casi como un experimento: un pantalón intervenido artesanalmente con stencils y aerosoles que tenía en la fábrica. Lo usó para salir una noche y el efecto fue inmediato. Personas desconocidas la frenaban para preguntarle de dónde era. Ese primer gesto se transformó en una identidad: piezas únicas, irrepetibles, pensadas para que cada mujer sienta que la prenda es solo suya.

—¿En qué momento sentiste que necesitabas crear algo propio?
—Siempre sentí que era importante escribir mi historia dentro de la marca familiar. El nombre es fuerte y siempre pensamos que podía ser un buen nombre de autor. Luján Saez nace como un experimento con un pantalón. Lo usé para salir a bailar y fue un hit. Caminaba dos metros y me preguntaban de dónde era. Ahí entendí que había algo.
—¿Por qué decidiste que tus jeans sean piezas únicas?
—Porque no me genera nada imaginar a todas las chicas vestidas igual. Cada una invierte en sentirse distinta y especial. Entonces, cada jean es único. Puede haber un modelo bestseller, pero no hay dos iguales. Si lo comprás vos, es tu jean.
—¿Qué rasgos de tu personalidad están hoy en tus diseños?
—Muchísimos. Mi línea refleja mi juventud y mi personalidad fuerte. Son prendas que hablan, que pisan. Entrás vestida de Luján Sáez y seguramente te miren. Busco transmitir seguridad, libertad y comodidad. No creo en la idea de que la moda tenga que incomodar; para mí hay que sentirse cómoda, sexy y segura.

–Sos muy fanática de Lady Gaga, ¿hay algo de ella en tu marca?
—Totalmente, me inspira mucho. Muchas de mis prendas y cápsulas tienen nombres de sus canciones, las letras del logo de mi marca son una referencia a su álbum Born this Way. Me gusta esa idea de personaje, de fuerza, de identidad clara.
—¿Cuándo sentiste que la marca empezó a despegar?
—Al principio no se vendía casi nada. Después, empecé con las campañas con mis musas. Ahí vino el crecimiento, y hoy estamos sold out. Fue un proceso durísimo al comienzo. A pesar de tener la base de Ona Saez no fue fácil. Todavía sigo trabajando para expandirme más.
Las musas: hijas de famosas y vínculos reales

—¿Cómo surge la idea de trabajar con hijas de famosas?
—Fui encontrando un nicho de chicas que para mí son especiales. Tienen algo, una personalidad, un ángel. No les pago para que usen la ropa. La usan porque les gusta. Si no, se pierde la credibilidad.
—¿Cómo arrancan esos vínculos?
—Soy osada y con mucha personalidad y nunca me importó encararlas cuando me las encontraba. Así fue con Taina Gravier, la hija de Valeria Mazza, una de mis modelos favoritas. La crucé en una fiesta en Nordelta, me presenté, le mostré lo que hacía y le mandé ropa. Le encantó y ahí empezó la buena onda. Más tarde, las hijas de Nicole también se engancharon con la marca.
La relación con Nicole Neumann y sus hijas
El vínculo con Nicole Neumann tiene una historia previa ligada a años de trabajo conjunto con Ona Saez. Esa confianza fue clave para que sus hijas protagonizaran una de las campañas más importantes de LS (Lujan Saez).

—¿Cómo fue trabajar con las hijas de Nicole?
—Fue una de las primeras producciones de moda que hicieron juntas. Nicole confió en mí algo muy importante. Yo estaba nerviosa, pero salió todo espectacular.
—¿Cómo viviste ese proceso?
—Fue todo muy cuidado. Las prendas, la estética, el mensaje. Después vinieron al local, seguimos viéndonos, se armó una relación real. Ellas representan una gran parte de mi proyecto porque me ayudaron a crecer y ahora Indiana es mi amiga y a Allegra le digo que soy la madrina.

—Le estás haciendo el vestido de 15 a Allegra Cubero. ¿Cómo surgió la propuesta?
—Allegra hace dos fiestas, una con el padre y otra con la madre. Para una de esas tenía el vestido principal pero le faltaba el otro. Para mí el vestido más importante es el de la posfiesta, cuando bailás con tus amigas, te reís y sos vos. Yo le pregunté qué iba a usar y me dijo que no sabía. Le dije: “Olvidate, yo te lo hago”, y le encantó.
—¿Cómo es la relación entre madre, hija y diseñadora?
—Fue todo muy natural y familiar. Fui a la casa de Nicole, merendamos, probamos calces, charlamos. Allegra tiene una personalidad muy fuerte y se va a poner lo que ella quiera. No le importa tanto lo que diga nadie y eso está buenísimo.
—¿Cómo es el vínculo actualmente?
—Con el tiempo, el vínculo se volvió cotidiano: visitas al local, encuentros en Punta del Este, charlas informales. Fue todo muy simple, muy real, yo las quiero muchísimo. Nicole es una madraza y las chicas no pueden ser más buenas y educadas.

Luján también trabajó con otras hijas de famosos como Charo Calamaro, hija de Julieta Cardinali y Andrés Calamaro; Mía Martin, hija de Natalia Graziano y Matías Martin; Taina Gravier, hija de Valeria Mazza y Alejandro Gravier y Juan Otero, hijo de Florencia Peña y Mariano Otero. Además vistió a otras figuras e influencers como Julieta Poggio, Camila Mayan, Lola Abraldes, Antonia Podest, Luck Ra, Zoe Bogach y Luchi Patro, entre otros.
Una forma distinta de trabajar
—¿Cómo es tu relación con las chicas de Margarita?
—Es muy linda y relajada. No hacemos contratos rígidos. Siempre les digo: esto es tu placard. Elegí lo que quieras y cuando quieras.
—Con Lola Abraldes se nota un vínculo muy especial. ¿Cómo empezó esa relación?
—Con Lola tengo una amistad muy fuerte. Cuando nos sentamos por primera vez, le dije: “No te voy a decir qué te tenés que poner. Vos acá te tenés que sentir como en tu casa, está todo a disposición para hacerte sentir bien”.

—¿Y cómo se sostiene ese vínculo en el trabajo cotidiano?
—Siempre tiene que haber amistad real para laburar juntas, sino no funciona. Creo que es ahí donde salen las mejores ideas, lo más genuino. Con Lola fue así y con las chicas también. Ellas eligen usar la ropa y eso para mí es fundamental; que la sientan propia.
—Ese vínculo también se dio con Isabel Macedo. ¿Cómo fue esa experiencia?
—A Isabel le hice una campera bordada con su nombre. Le llevé una y quedó encantada. Es como llevarle flores, es lo mínimo. Son artistas increíbles, con carreras espectaculares, y que alguien así elija vestirse con vos es un reconocimiento enorme.
—¿Y esa campera llegó también a Cris Morena?
—Sí, se ve que la llevó a las grabaciones de Margarita y Cris la vio. Isabel me escribió y me dijo: “Cris quedó encantada con la campera”. Ese gesto es muy importante para mí, ojalá se la pueda hacer llegar.
—¿Cómo definirías la industria de la moda actualmente?
—La industria, sobre todo a nivel nacional, está atravesando un momento de mucho cambio. Hoy todo se mueve muy rápido. Está todo muy globalizado, donde podés comprar en cualquier marca del mundo y que te llegue a la puerta de tu casa. Entonces, inevitablemente, uno tiene que ir encontrando su propio camino dentro de ese escenario tan amplio y tan cambiante.
—¿Cómo impactan las redes en ese proceso?
—Con el nivel de explotación de contenido y la cantidad de ideas que proponen las redes todo el tiempo, es difícil encontrar una homogeneidad. Por eso creo que la moda tiene que ser más honesta, más fiel a lo que cada uno es y quiere contar, sin forzar discursos ni copiar fórmulas.
—Además de la moda, el deporte ocupa un lugar central en tu vida.
—Si, juego al hockey de alto nivel, entreno todos los días. Es mi cable a tierra, mi terapia. Hace dos años me llamaron para las Leoncitas y decidí dar un paso al costado. Estuve muy cerca de irme a estudiar a Estados Unidos con una beca completa, pero elegí quedarme. No me arrepiento, porque si no, LS nunca hubiese existido.

—¿Dónde te imaginás en cinco años?
—Escribiendo mi propio camino. Dando pasos chicos para los pasos grandes que se vienen a futuro. Construyendo mi historia con tranquilidad, con muchas ganas, con hambre de mundo y ganas de triunfar. Me imagino con una marca instalada, sólida, con identidad y proyección internacional. Creo mucho en el trabajo duro y en la paciencia.
—¿Qué consejo le darías a otras chicas que quieren emprender o crear su propio proyecto?
—Que crean en sus ideas y en sí mismas. Se pierde muchas veces antes de ganar, pero siempre hay que volver a flote. La ropa tiene que acompañarte, no imponerte nada, y hacerte sentir especial.
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