Sofi Martínez: la decisión de dejar la radio, su salida de MasterChef Celebrity y los proyectos para el año mundialista
Es la última eliminada del reality de Telefe; dice que no sabía distinguir una olla de una sartén antes del programa y que ahora les cocina a su familia y a sus amigos
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Dice Sofi Martínez que cuando la convocaron de MasterChef Celebrity no sabía distinguir una olla de una sartén. Aunque un poco exagerada, la frase es bastante cierta porque vive sola y resuelve sus almuerzos y cenas en sus espacios de trabajo. Sin embargo, se animó a ser parte del exitoso reality de Telefe y ya le cocinó a sus padres, hermanos y amigos, que fueron sus conejillos de Indias.
En diálogo con LA NACION, la periodista contó por qué decidió aceptar el desafío y qué aprendió de él. También se refirió al final de su participación en Perros de la calle luego de cuatro años y al mundial de fútbol que se viene.
-¿Sabías cocinar?
-No, no sabía. Definitivamente (risas). MasterChef fue una experiencia muy diferente al periodismo y a todo lo que pensé que podía hacer en mi camino. Había hecho un soundtrack de La voz argentina, y también es algo muy distinto. Este reality no tiene nada que ver con una conducción o hablar en un programa de streaming sobre el talento de los demás, sino que tuve que ponerme yo misma en ese lugar de protagonista y cocinar, cosa que no había hecho nunca, y también encontrar cuál es el perfil de cada uno dentro de la competencia. Creo que, a lo largo del tiempo, siempre intenté buscar esas cosas en los demás. Encontrar la historia ajena, pensar qué contar y cómo contarlo. Y acá es uno mismo quien encara ese desafío.

-Claro, vos fuiste la protagonista...
-Tal cual. Entonces hay que poner la atención en lo que cada uno hace. Me parece que fue un desafío en sí mismo, pero sobre todo en la cocina. Al principio tenía muchísimo miedo porque no tenía ni idea de cómo diferenciar una olla de una sartén. Pero me comprometí con el proyecto, hice un estudio previo y se me llenó el Instagram de recetas de cocina. Y lo único que miraba en mis redes sociales eran las distintas maneras de cocinar un huevo, un pollo, un pescado, lo que sea. Me metí dentro del juego y eso es lo más valioso y divertido: entender que no solamente es un programa de cocina y tenés que cocinar, sino también pasarla bien porque eso se refleja. Y, en definitiva, es un juego. Nos desafiamos en la cocina y también en el humor cuando te cambian todo y necesitás resolver, o cuando pasa un jurado y aceptás prenderte en esa charla.
-Y a cocinar, ¿aprendiste?
-Si, yo creo que si. Algo aprendí. No soy una masterchef, pero perdí un poco esa distancia que tenía con la cocina. Antes me creía un inútil y ahora, en definitiva, sé que es cuestión de animarse y probar. Es algo que he ganado para la vida. En definitiva, creo que animarse a jugar es lo más importante. Y no tener miedo. Es una experiencia que me la voy a llevar conmigo siempre.

-¿Te cocinás en tu casa?
- Vivo sola y, generalmente, voy de un trabajo al otro, entonces siempre como ahí. Estaba en Perros de la calle y almorzaba en la radio con mis compañeros, y en las cenas muchas veces me tocaba hacer Sportcenter en ESPN y comía ahí. Y cuando hice La voz argentina comíamos en el canal también. De esa manera tenía la comida bastante resuelta en mis laburos. Nunca cocinaba en casa. Y en mi familia tampoco fueron tan amantes de la cocina, ni es algo que se me transmitió muy de cerca. Sólo mi abuela materna era fanática de hacer tortas y ese siempre era su regalo de cumpleaños para nosotros; o mi abuela paterna hacía unas milanesas increíbles, pero no más que eso. y almorzaba en la radio con mis compañeros, y en las cenas muchas veces me tocaba hacer el en ESPN y comía ahí. Y cuando hice comíamos en el canal también. De esa manera tenía la comida bastante resuelta en mis laburos. Nunca cocinaba en casa. Y en mi familia tampoco fueron tan amantes de la cocina, ni es algo que se me transmitió muy de cerca. Sólo mi abuela materna era fanática de hacer tortas y ese siempre era su regalo de cumpleaños para nosotros; o mi abuela paterna hacía unas milanesas increíbles, pero no más que eso.
–No había una cultura de cocinar...
–Tal cual. No tenía esa cultura de ver a mi mamá o a mi papá cocinar a diario. Por eso era un gran desafío. El otro día mi familia vino a casa y les hice unas zanahorias glaseadas, papas pay con algo más. Y a mis amigos les cociné pizzas, un wok, entraña rellena. Durante el tiempo que tuve que practicar fueron los grandes beneficiados que funcionaban también como conejillos de Indias.
-¿Por qué aceptaste ser parte del reality?
-Fue difícil porque cuando no tenés tantos recursos a la hora de la cocina, es como tirarte a la pileta. No tener herramientas fue lo complicado, en mi caso. Hace un año que me sumé a Telefe y la propuesta incluía eliminatorias, estar cerca de la Selección, la Copa Libertadores y todo el paquete de deportes del canal que también venía con estas ganas de que yo empezara a meterme en el entretenimiento. Primero fue en La voz y después en MasterChef. Eso significaba dejar de ir a la radio algunos días, cambiar toda mi rutina, dejar de viajar también porque era incompatible con algunos viajes que hago por laburo a cubrir distintas competencias. Y entonces dije: “vamos a hacerlo”. Jamás pensé que iba a ser la experiencia que fue, y estoy feliz; en la calle ya no me hablan de la nota a Messi sino de recetas.
-¿Cómo te llevaste con los jueces?
-Súper bien. Admiro mucho a (Damián) Betular, me parece un comediante de la hostia, siente el programa como propio y puede desarrollar toda su gracia ahí. Cuando me tocó estar en el balcón, observaba sus caras, sus gestos y la forma en que te hace reír. Tiene la mejor de las ondas. El Tano (Donato De Santis) también es un personaje, y nos reímos mucho con sus chistes que inventa en cualquier situación. Y (Germán) Martitegui parece más serio, pero me dio consejos tan buenos que me ponía muy contenta cuando se acercaba a mi cocina. Su precisión me ayudaba realmente, y cuando quedé eliminada me dijo: “ahora tenés que venir vos a mi restaurante a criticarme los platos”. Más allá de los roles que cada uno tiene en el programa hay mucho cariño, y yo lo sentí.
-¿A Wanda la conocías?
-No la conocía, pero es lo más. Por una cuestión de dinámica del programa, ella y los jueces no tienen tanto contacto con los participantes. Pero en alguna ocasión ha venido a sentarse con nosotros, y nos tocó pasar la previa de las fiestas juntos y también su cumpleaños. Nos regaló una malla a cada una de nosotras. Buena onda.
-Te eliminaron por unas mollejas mal cocidas. ¿Aprendiste a hacerlas?
(Risas) –No. Las mollejas no estaban bien cocidas y ese terminó siendo mi final. A diferencia del resto de los participantes, intento ir siempre más a lo seguro, a lo clásico. No era de las que inventaban platos nuevos como Emilia Attias, que se animaba a crear y a conjugar ingredientes; ni tampoco hacer cosas raras como ceviche de palta, como Evangelina Anderson; ni el gazpacho de La Joaqui. Yo soy más tradicional, más básica y así trataba de defenderme. Quise hacer unas mollejas como picada, que es la forma en que estoy acostumbrada a comerlas antes del asado, y me salieron mal.
-Te despediste de Perros de la calle después de cuatro años, ¿por qué?
-Fue difícil tomar la decisión de irme de la radio porque estaba muy metida en el grupo y en la familia de Perros de la calle. Entonces, cortar esa rutina me costó. Es un programa muy establecido, muy sólido, con una identidad muy marcada y también muy escuchado. Tomar la decisión tuvo que ver con que el programa dura cuatro horas y es difícil hacer otra cosa al mismo tiempo. Obviamente lo hice durante todos estos años, pero tenía ganas de explorar otros lugares, de entender dónde está mi energía y qué es lo que tiene más mi identidad, qué contenido tengo ganas de hacer. Y para eso necesito más tiempo. Y teniendo en cuenta que se viene el Mundial, necesitaba poner el foco ahí, porque me va a demandar mucha energía. Telefe es el canal que transmite el Mundial, entonces eso ya lo hace muy importante en sí mismo. Es momento de seguir creciendo y expandiéndome. Telefe también tiene la Copa Libertadores, así que probablemente esté haciendo algo ahí. Y quizá surja algún otro programa. Ahora estoy de vacaciones y cuando vuelva va a ser momento de pensar en la forma en que tengo ganas de encarar lo que se viene.
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