Sofía Macaggi habla sobre su futuro, tras despedirse sorpresivamente de América

Sofía Macaggi, sobre su salida de América: "Ya no estaba contenta"
Sofía Macaggi, sobre su salida de América: "Ya no estaba contenta" Crédito: Instagram
Liliana Podestá
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16 de septiembre de 2020  • 12:56

Sorprendió a todos que Sofía Macaggi haya renunciado a América después de cuatro años de trabajo en diferentes programas del canal. "Cada vez era menos el espacio que tenía y no me sentía feliz, era como que iba para nada. Y no todos opinábamos de todos los temas, entonces es como que iba quedando cada vez más chiquita y casi no salía al aire", contó hace unos días.

"Estoy bien, a pesar de todo. Fueron cuatro años muy lindos, de mucho aprendizaje y crecimiento porque pasé por diferentes formatos, lo que me ayudó a ser versátil. Primero hice Infama, cuando iba todos los días. Y después fui parte de Secretos verdaderos, de los noticieros de los fines de semana, de BDA (Buenos días América) y ahora estaba con América Noticias por las noches y en la edición de los sábados", detalla Macaggi, en diálogo con LA NACION.

-¿Por qué te fuiste del canal?

-No estaba tan cómoda en el noticiero de la noche porque el formato no tenía espacio para el espectáculo, las notas de color y las historias de vida, que era lo que yo tenía asignado para hacer. Ese lugar quedó un poco desplazado, y sentí que no podía desarrollarme. Después de pensarlo, analizarlo y armarme, lo charlé con el canal. Lo entendieron y vieron si podía sumarme a otro programa, pero como están con equipos reducidos por la pandemia, no existió esa posibilidad. Y no me convenía quedarme para trabajar solo una vez por semana, por eso decidí dar un paso al costado y ver qué puede surgir.

-¿No pasó nada especial en esa incomodidad?

-Nada. En el noticiero de los sábados sí tenía espacio para entrevistas a artistas, pero en la semana no. Sentía que no tenía lugar. Eso nada más.

-¿Por qué no te despidieron al aire en tu último día de trabajo?

-No hubo despedida al aire, es verdad. Tampoco pregunté por qué. Terminé, me despedí de todos y me fui.

-¿Y fuera del aire qué pasó?

-Mis compañeros me desearon lo mejor, Soledad [Larghi] me dijo que me iba a extrañar. Siempre tuve buena onda con todos y recibí lindos mensajes, me decían que llegaba con una sonrisa y con buena onda; eso me gratificó mucho. Soy buena compañera y la gente lo percibe.

-¿Con Rolando Graña también pudiste hablar?

-Si, ese día después del noticiero. Estoy tranquila y sé que va a llegar alguna propuesta. No tengo miedo porque sé que se va a abrir algo mejor.

-¿Nadie te llamó después para saber cómo estabas?

-No, porque me despedí de todos detrás de cámaras ese día. Está todo bien, me fui muy bien del canal. Charlé con todos y terminé bien con mis compañeros en el estudio, fuera de cámara.

-Parece apresurado tomar la decisión de dejar un trabajo en tiempos de pandemia...

-Obviamente fue una decisión muy importante que venía pensando. No la tomé de un día para el otro. Es un momento complicado, claro, pero sentía que tenía que hacer esto y me escuché. Se cerró una etapa y cuando sabés que pasa eso, lo mejor es correrte y dejar ese espacio libre para que aparezca otra cosa. Eso es lo que creo, en realidad. Igualmente sigo trabajando con mis otras actividades, lo que me da cierta tranquilidad. Estoy súper bien con la decisión, y conforme con lo que hice.

-Decís que tenés otras actividades, ¿de qué se trata?

-Tengo mi emprendimiento de maquillaje, Sofi Macaggi Make Up y trabajo como modelo y tengo cerradas muchas acciones de publicidad. Eso me da aire. Lancé la línea de maquillaje en diciembre pasado y venía preparándola hace un tiempo largo porque no es fácil mandar a hacer fórmulas, desarrollarlas y yo estoy en todo el proceso que incluye aprobaciones, certificados... Si bien me gusta el maquillaje, de todo esto no tenía ni idea. Cuando empecé, quería tener una entrada de dinero aparte porque trabajar los medios es inestable. También tenía armada la venta online porque desde el primer momento fue pensado de esa manera.

-Pero querrás volver a la televisión... ¿Dónde imaginás que podría ser?

-Todavía no he charlado con nadie. Fue una semana movidita. Y también estoy emocionalmente movilizada. Estoy acomodándome todavía. Quisiera ir por la conducción, aunque tal vez no es hoy pero sí lo veo a futuro. Me gustaría poder conducir un magazine o programa de entretenimiento. No quisiera hacer un noticiero por ahora, preferiría un formato más relajado, menos estructurado. Pero no me limito, estoy abierta a escuchar propuestas.

-Este año ibas a estar en el "Bailando por un sueño" con el Turco García, ¿tenés novedades?

-Sí, ya habíamos empezado a ensayar por zoom. Pero quedó stand by, creo que Marcelo Tinelli ya dijo que el programa no sale al aire este año por una cuestión de protocolos. Después de cinco años volvieron a convocarme. Mi último "Bailando" fue en el 2015, y bailé con Alberto Samid. En todo ese tiempo estudié periodismo en TEA, y me recibí. Cuando empecé la carrera no trabajaba como panelista ni periodista y ya en el segundo año tuve esa oportunidad. En realidad ya había tenido algunas posibilidades y sentí que para poder hacerlo bien tenía que estudiar. Y fue lo que hice. Soy muy aplicada en todo lo que hago. El baile, entonces, había quedado de lado. Y este año sentí que iba a hacerlo desde otro lugar, sin tener que demostrar que bailo bien. Me gusta el programa y quería divertirme. Por ahora está en stand by, y no sé si el año que viene seguiremos convocados los mismos.

-¿Cómo conviven en vos la bailarina y la periodista y la empresaria?

-Soy una persona con mucha energía y muy inquieta desde bebé. Como no dormía de noche, me llevaban a que hiciera natación para cansarme un poco. ¡Imaginate! Siempre busco cosas nuevas, voy y vengo y estoy en movimiento. Nunca me quedo quieta, busco nuevos desafíos. Todas esas "Sofis" están presentes en el día a día. Me levanto y entreno, voy a trabajar, me ocupo de la empresa. Soy tan enérgica que busco actividades que me completen.

-La cuarentena no te serenó...

-Para nada. No me aburrí. Trabajé desde el primer día y eso hizo que todo fuera más llevadero.

-Hubo varios casos de Covid en América, ¿sentiste temor?

-Sabía que estaba expuesta y que podía contagiarme pero nunca siquiera estuve aislada por algún contacto estrecho. Vengo zafando. Me cuido mucho y por ahora no me tocó.

-¿Y no aprendiste nada nuevo en estos meses de cuarentena?

-No miré fotos viejas ni tampoco cocino. ¡Odio cocinar! Un día hice sushi. No tenía gusto a nada pero quedó precioso. Hago todo en casa, entreno en el balcón, en otro rincón tengo la parte de la empresa. Como todos, armé mis actividades entre cuatro paredes. Vivo sola y tengo mi familia en Tandil. No los veo desde marzo, cuando vinieron a despedir a mi hermana que se fue a vivir a Dinamarca justo antes de la pandemia, y quedó varada en Barcelona. Ella nos contaba que estaban encerrados pero acá se veía como algo lejano y después tomamos conciencia.

-¿Cómo decidiste recalar en Buenos Aires? ¿Fue fácil adaptarte?

-Me adapté bien. Nací en Tandil y, cuando terminé el secundario, hice un año de ciencias económicas pero me confundí la facilidad que tenía con los números con mi verdadera vocación. Me iba súper bien pero no era lo mío, no me veía en un estudio contable haciendo números. En ese entonces ya bailaba. Además trabajo en televisión desde los seis años porque mi mamá tenía un programa infantil, y con mi hermana hacíamos un segmento de cocina, algunos personajes, y me encantaba. Siempre me sentí muy cómoda frente a la cámara y es lo mío, aunque arranqué en teatro. Cuando egresé me propusieron conducir un programa en Tandil pero decidí mudarme a Buenos Aires para hacer la carrera de danza y teatro, estudié en el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), y tomé muchas clases.

-Viniste en busca de tus sueños...

-Claro. Al principio compartí departamento con dos amigas. Mientras estudiaba hacía obritas en un salón de fiestas infantiles, después algo en el under e íbamos a borderó, pero no ganábamos nada. Lo primero que hice a nivel comercial fue una obra de teatro con el Negro Álvarez en la temporada de Carlos Paz, Bajos sin tintos, en 2010. Ahí se me abrieron un montón de puertas: después trabajé con Flavio Mendoza y con Nito Artaza y Miguel Ángel Cherutti. Hice muchos castings para el "Bailando por un sueño" y entré en el 2011; el primero fue con el Roña Castro, después con Alex Caniggia, y después con Samid, y también hice un reemplazo de dos meses con Nico Magaldi. Tomé clases de teatro, de danzas y me formé lo más que pude. Y si bien extraño a mi familia, hoy no me volvería a Tandil. Me encanta ir de paseo pero siento que hoy mi vida está acá. Disfruto del lugar que me supe ganar con el tiempo, el trabajo y el esfuerzo.

-Por eso suena raro que te hayas ido de América...

-Porque ya no estaba tan contenta. Cuando estás bien, rendís de otra manera y no me estaba pasando eso. Sé que me arriesgué. Es una apuesta que hice, y sé que no es fácil. Pero hoy tengo otra formación, pude transitar un camino que me pone en otro espacio. No salía tanto al aire y eso se volvió degastante.

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