Sofía Pachano: el primer mes de Vito, la operación que tuvo su bebé y por qué la maternidad llegó en un momento perfecto
Habían programado un parto inducido pero finalmente fue natural; cómo está el pequeño y cómo la ayudan los flamantes abuelos, Ana Sanz y Aníbal Pachano
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Vito Pachano Ramundo cumple un mes y sus papás, Sofía Pachano y Santiago Ramundo, no pueden más de felicidad. Vito llegó al mundo el pasado 19 de enero por parto natural y pesando 3,400 kilos. En estas primeras semanas la familia se está adaptando a su nueva realidad, y mientras le da de mamar a su bebé, la actriz y conductora conversó con LA NACION sobre esta experiencia tan deseada, contó cómo fue el parto y por qué Vito debió ser intervenido a quince días del nacimiento.
-¿Cómo viviste el parto?
-Fue un parto programado, por inducción, pero por suerte terminó siendo parto natural. Fue duro, largo, pero tuvo una buena recompensa porque salió todo bien. Yo quería tener la experiencia de un parto natural, si se podía. Y la tuve y quedamos felices. Insisto, fue muy duro, pero estoy feliz de haberlo vivido. La partera, Luz Segovia, fue clave porque me acompañó durante todo el proceso. Y también mi obstetra Nacho Pérez Tomasone, claro. Y por supuesto Santi que estuvo al lado mío todo el tiempo, siempre muy compañero. Durante el embarazo hicimos eutonía para embarazadas.

-¿De qué se trata?
-Es un método de Frida Kaplan que involucra mucho al padre en todo el embarazo, y en el parto también. Te da herramientas para promover el vínculo y la conexión con el bebé, tanto la mamá como el papá. Y Santi fue fundamental para que yo pudiera atravesar todo ese proceso. Sobre todo, el dolor.
-¿Cómo fue el primer mes de Vito?
-Estas primeras semanas son maravillosas. Con Santi hicimos que una buena preproducción (risas). Estamos con ayuda en casa, abuelas y abuelos que nos vienen a dar una mano. Y salimos poco por el calor que está haciendo. Estamos bien, disfrutando. Dentro de todo, estamos bastante organizados.
-¿Y qué dice el papá?
-El papá feliz, baboso. Es un gran padre. La eutonía involucra mucho al papá desde el primer día del embarazo. Entonces, cuando Vito nació y escuchó la voz de Santi, lo reconoció y se calmó con él. De verdad, me siento muy acompañada. Muchos dicen que el papá al principio no pincha ni corta, pero en mi caso es todo lo contrario. Obviamente la función de la mujer es un poco más fuerte porque da la teta, pero Santi está conmigo codo a codo.

-¿Cómo es Vito?
-Vito es precioso (risas). Es un bebé normal, que llora cuando tiene hambre. Pero es tranquilo y está creciendo bien. Con respecto a la lactancia, estamos todavía en el proceso de adaptación mutua. A los quince días del nacimiento tuvimos que hacerle a Vito una intervención en la lengua porque tenía el frenillo corto y eso hacía que costara que se prendiera a la teta y me lastimaba. Ahora está re bien y nos dijeron que es mejor hacerlo ahora que de grande. Ya está todo encaminado y esperando que la lactancia se termine de asentar. Pero venimos bien.
-¿Y qué dicen los abuelos sobre el nieto?
-Los abuelos están super babosos. Mi mamá [la coreógrafa Ana Sanz] está acompañándome muchísimo y también mi papá [Aníbal Pachano], que es casi otra persona (risas) y está mucho más tranquilo. Y mi mamá está codo a codo, como buena abuela materna. Me ayuda un montón. Recuerdo que mi abuela materna fue fundamental en mi crianza, y creo que la abuela Ana va a ser fundamental para la crianza de Vito también. Así que estamos muy felices. Y los papás de Santi también están muy comprometidos. En mi caso es el primer nieto, y de parte de Santi no, entonces en mi familia es la novedad. Pero todos están muy felices, ayudándonos y muy involucrados.

-¿Fue un bebé muy buscado?
-Mucho. Hacían tiempo que intentábamos… Hace cinco años que estamos juntos y el deseo de ser padres siempre estuvo. Estábamos buscando y llegó en el momento perfecto en el que estamos preparados para tomar una decisión tan importante y trascendental. Lo tomamos con la responsabilidad que amerita traer a alguien al mundo. Estamos felices.
Una amistad que se transformó en amor
Sofía Pachano y Santiago Ramundo se conocen desde el 2013, cuando grabaron juntos la serie Señales del fin del mundo. Se hicieron muy amigos y él después se fue a vivir a México, durante seis años. Todo ese tiempo charlaron virtualmente, pero sin segundas intenciones.

“Siempre nos quisimos mucho, aunque no pasaba nada”, le confesó ella a LA NACION. “En diciembre de 2019 vino a Buenos Aires a pasar las fiestas con su familia y quedamos en vernos. Y por primera vez nos miramos con otros ojos (risas). Fue mutuo. Él volvió a México y al tiempo yo fui a visitarlo, y después fue la pandemia. No éramos novios todavía en 2020, pero construimos nuestras bases, por decirlo de alguna manera, a la distancia, sin poder viajar. Nos acompañamos mucho. Volví a viajar cuando terminé MasterChef Celebrity y ahí sí nos pusimos de novios. Ese mismo año él decidió volver a nuestro país y no por mí, sino porque hacía tiempo que tenía ganas. Y estamos construyendo nuestra relación desde ese momento”, detalló.
Conviven desde el primer día porque todavía estaban en pandemia y él se instaló en la casa de ella. “Pasito a pasito, fuimos agrandando el nido y ahora tenemos una casa de los dos y estamos recontentos… Ese año que hablamos tanto, pero estuvimos separados por la pandemia, nos permitió conocernos bien. Como todas las parejas tenemos nuestros temas de convivencia, nuestras peleas por quién hace qué cosa. Lo normal (risas). Antes veías parejas que parecían perfectas y no era cierto, y ahora es más común mostrar que nada es perfecto. Nosotros peleamos, como todos, pero nos une un gran amor y respeto, y queremos seguir una vida juntos”.
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