De regreso en Mar del Plata, donde vivió veranos memorables junto a Alberto Olmedo, repasa su carrera y cuenta cómo vive el amor y el paso del tiempo
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Apenas la ven, el hombre de seguridad y uno de los bañeros de Playa Grande la abrazan y le piden que pose con ellos para tener un recuerdo. Después de mucho tiempo, Adriana Brodsky volvió a Mar del Plata y, así como en los 80 saboreó el éxito de la mano de Gerardo Sofovich y Alberto Olmedo, hoy disfruta como nunca su regreso al teatro. Esta vez brilla junto al capocómico Martín Bossi en Big Bang Show, el espectáculo que revive a la Bebota, el recordado personaje que hacía junto a Alberto Olmedo en el sketch del Manosanta.
Si bien admite no estar enamorada –a pesar de los pretendientes que sus amigos insisten en presentarle–, Brodsky confiesa estar viviendo uno de los mejores momentos de su vida.
–¿Cómo fue volver a la exposición?
–Fue totalmente inesperado, porque si había algo que nunca imaginé en mi vida que podía pasar era esto. Podía apostar a que iba a ganar la lotería, pero nunca que hoy iba a volver a estar en tremenda obra de teatro y reviviendo a la Bebota. Nadie se atrevía a imitar al Manosanta, pero Martín Bossi se animó y lo hizo desde el amor.
–El 22 de diciembre cumpliste 60, ¿te movilizó mucho?
–Para nada. Los 60 los viví con la alegría de empezar otro ciclo, con ganas de vivir cosas nuevas y de disfrutar lo que ya tengo. A mí me faltaron y me sobraron un montón de cosas, viví experiencias más intensas de lo que soñé alguna vez, viajé, conocí lugares, gente… Y así como estuve ahí arriba, también viví en el subsuelo y gracias a mi poder de adaptación logré emerger como una supermujer. Hoy estoy muy contenta, mi vida es divertida y me nutro de gente maravillosa.
–¿Qué cosas nuevas te gustaría hacer?
–[Lo piensa un rato]. Me encantaría conocer gente nueva. También quiero aprender a darle bolilla a la intuición, ese sexto sentido que siempre lo dejamos pasar y es lo más puro y genuino que tenemos. Es el animalito salvaje que llevamos dentro y yo quiero sentirme así, como ese animal silvestre que en verdad soy.
–¿Tenés ganas de enamorarte?
–Vamos a decir la verdad: hay hombres a patadas. Donde ponés un pie, hay un hombre abajo. Pero no pasa por ellos, sino por mí. Voy a estar con alguien cuando se me antoje. No me dejo llevar por la ridícula presión social de que una mujer a los 60 no puede estar bien sola. Yo estoy bien así. Mañana, si me surgen ganas de estar con alguien, estaré más abierta a conocer a un hombre y veremos. Estoy en una etapa en la que quiero hacer lo que yo quiera y punto. Y me siento tan plena con otras cosas y tan divertida conmigo misma que no tengo la necesidad de estar con alguien.
–Tal vez no conociste al hombre correcto…
–Puede ser. El hombre perfecto no existe pero sí hay personas con sentimientos puros y otras que no los tienen. Soy consciente de que todo el mundo se me acerca por el personaje, pero son ellos los que se lo comieron, no yo. También lo entiendo, tendría que vivir en un termo para no darme cuenta de eso.
–¿Nunca probaste con usar Tinder, la aplicación de citas a ciegas para solteros?
–Olvidate. No tengo Facebook ni Twitter y ya me vuelven loca, así que imaginate si además me bajo Tinder. Todo el mundo me quiere presentar a alguien pero no me gustan las presentaciones. Soy de otra época, a mí me gusta que me vengan a encarar. Y que lo hagan de manera glamorosa porque soy una romántica. Eso es lo único que pido: un poco de romanticismo. En ese sentido, no pienso bajar la vara.
- Texto: Jacqueline Isola
- Fotos: Juan Ignacio Roncoroni
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