El acuerdo con su ex, Patricia Llosa Urquidi, deja vía libre para una posible boda con Isabel Preysler; según pudo saber ¡HOLA!, el Premio Nobel ya le pidió que se case con él
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Es probablemente uno de los divorcios más esperados, más comentados y que más expectativa generó. Y hoy ya es un hecho. El proceso se alargó durante seis meses de intensas, arduas y complicadas negociaciones entre los abogados de Mario Vargas Llosa y Patricia Llosa Urquidi. Hace un año que se separaron de hecho, y ahora llega el divorcio que pone punto final a una historia que comenzó en París, cuando el escritor estaba casado aún con su tía Julia Urquidi y se enamoró de su prima Patricia. Cincuenta años después y con tres hijos en común, llegó la ruptura y también el nuevo amor para el Premio Nobel, que está escribiendo los capítulos más felices de su vida al lado de Isabel Preysler.
ACUERDO A PETICIÓN DE PATRICIA
La noticia de su divorcio se vio rodeada por un cúmulo de inexactitudes que poco tienen que ver con la realidad del proceso. ¡HOLA! pudo conocer la versión real de lo sucedido. En noviembre del año pasado se presentó en España la demanda de divorcio contencioso. Entonces se especulaba sobre la posibilidad de que el divorcio tuviera que ser tramitado en Perú, pues el matrimonio se había celebrado allí. Eso se trató de un error, ya que los Tribunales españoles eran competentes porque Mario y Patricia son españoles –los dos poseen doble nacionalidad: peruana y española– y tenían registrado su matrimonio en España (al concederse la nacionalidad española, se inscribe en el Registro Civil el nacimiento y otros acontecimientos importantes, entre ellos el matrimonio). Por eso, el abogado del Premio Nobel pudo presentar la demanda de divorcio en el Juzgado Decano de Madrid, desde donde se repartió y recayó en el Juzgado de Familia número 29. Según marca la ley, se emplazó entonces a Patricia Llosa para que contestara la demanda en un plazo de veinte días. Ella designó a una abogada para representarla. Los letrados se pusieron en contacto para intentar llegar a un acuerdo y pidieron al Juzgado la suspensión temporal del divorcio contencioso. De este modo, la vía judicial quedó paralizada durante un tiempo con el espíritu y la intención de llegar a una solución extrajudicial, que por fin terminó en un acuerdo: la pareja ya está legalmente divorciada y lo que empezó como un divorcio contencioso finalizó como un divorcio de mutuo acuerdo.
DIVORCIADOS EN ESPAÑA Y EN PERÚ
Otra de las inexactitudes publicadas fue decir que siguen casados en Perú, aunque divorciados en España. Lo que falta, en este caso, son unos trámites administrativos para inscribir el divorcio en los registros civiles que procedan, pero el divorcio legal entre Mario y Patricia es ya un hecho consumado. No es necesario, por lo tanto, iniciar procesos adicionales de convalidación (a través de una figura jurídica llamada "exequátur") para que un Tribunal peruano ratifique la sentencia, fundamentalmente porque no ha habido una sentencia, sino un acuerdo extrajudicial. El matrimonio estaba casado bajo el régimen de bienes gananciales (es decir, todos los bienes que se adquieren durante la vigencia del matrimonio son propiedad de los dos cónyuges a partes iguales), y lo que tuvieron que hacer Mario y Patricia fue disolver su sociedad y repartirse los bienes comunes. Los detalles del reparto de sus bienes gananciales así como la pensión compensatoria que le haya podido correspondido a Patricia no trascendieron.
COMPLICADAS NEGOCIACIONES
Por otra parte, según pudo saber ¡HOLA!, los derechos de autor que generan las obras literarias no constituyen derechos gananciales, sino que son bienes privativos del escritor. Eso quiere decir que, en este caso, pertenecen al autor de Cinco esquinas. Igualmente, otros derechos privativos son todo lo que conlleva la concesión del Premio Nobel, el Cervantes o el Príncipe de Asturias, así como incluso el título de nobleza que le concedió el rey Juan Carlos como marqués de Vargas Llosa, que tampoco está considerado ganancial. Según fuentes cercanas a la pareja, las negociaciones para llegar a este punto fueron largas y complicadas, con mucho debate, y se prolongaron desde enero hasta mayo, cuando se consiguió llegar a un acuerdo que convenciera a ambas partes. Los acuerdos extrajudiciales nunca dejan satisfechas a las partes, ya que tienen que ceder en algunos puntos, pero, en este caso, los ex cónyuges están conformes con la solución que se ha alcanzado. Mario e Isabel son dos personas divorciadas y con vía libre para una boda... Igualmente, Isabel parece no tener apuro en cambiar de estado civil. De hecho, tenemos la certeza de que el escritor le ha pedido que se case con él, pero por el momento, Isabel es feliz tal como está. Eso sí, de celebrarse esa boda, sin duda, paralizaría a medio mundo.
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