
Pinti reabre la revista
Diálogo con el actor que, desde enero, se propone actualizar este género en el Maipo, con nueva vedette incluida
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La primera incursión de Enrique Pinti en la revista fue a mediados de los años setenta en la misma sala en la que estrenará, a mediados de enero, "Pinti canta las 40 y el Maipo cumple 90".
Por aquellos tiempos desembarcó en el género luego de ganarse un lugar importante en el café concert e ingresó con la categoría de atracción. "En el elenco estaban Osvaldo Pacheco, Thelma Stefani, Pedro Sombra, Naanim Timoyko, Carmen Barbieri, Roberto Carnaghi, Tito Mendoza y Lía Crucet", recuerda Enrique Pinti en diálogo telefónico desde Los Angeles, donde está de vacaciones.
-¿Cómo fue aterrizar en un paisaje humano tan exótico?
-Fue fascinante, porque yo siempre había sido espectador de revistas, que me atraían y me repelían al mismo tiempo. Notaba que había cosas que se podían hacer mucho mejor, pero no se hacían por vagonetería. Me enganchaba en el carisma enorme de los cómicos, en la fascinación de las vedettes y en esa cosa de parque de diversiones que tenía la revista porteña. Pero la parte creativa estaba muy apoltronada: era la fórmula de la vejación de la mujer y situaciones donde lo único que importaba era si los hombres tenían o no tenían erección. Además, escaseaban los monologuistas políticos. Por eso aplaudía cuando aparecían elementos renovadores, como cuando Nacha Guevara y María Elena Walsh trabajaron de cortineras, con sus canciones.
-Tu generación saltó a la revista e intentó renovarla. ¿Qué lograron y qué no lograron?
-Las revistas de Gasalla en el Maipo, del 79 al 81, fueron modélicas en cuanto a equilibrar lo popular, lo brillante y lo divertido con las referencias a la realidad y con la sátira costumbrista. Creo que fue así, más allá de que yo también haya trabajado en los libros. Y Antonio además renovó la parte visual de la revista. Inclusive los desnudos los hizo con gran criterio estético. Los pocos intentos que surgieron después del 81 tuvieron que partir de cierto refinamiento visual. Pero tampoco fue que a todo eso lo habíamos inventado nosotros. Nélida y Eber Lobato ya se habían mandado antes su propia gran renovación en la parte coreográfica y, además, pusieron a los empresarios entre la espada y la pared: ya no se usaban más la vedette gorda, ni las coristas con pelos en las piernas. Tuvieron que tomar chicas espectaculares. O vedettes que, al menos, tuvieran un desparpajo maravilloso, como Moria Casan o Susana Brunetti.
-¿Y qué no lograron?
-No nos sucedió otra gente que siguiera nuestra línea, no hicimos escuela. Lo nuestro fueron manotones aislados, no logramos producir un movimiento para empujar ese cambio. En el café concert éramos 20, 30 o 40 de variadas condiciones y procedencias, pero irrumpimos en masa y dejamos una forma nueva de hacer humor.
-Todo aquél que desembarca en la revista lo hace con proyectos de renovación o de recuperación de la pureza de orígenes, que vaya a saber uno cuál fue. ¿La revista es un mito en eterna reinvención?
-Exactamente. Por eso, es un error de concepto hablar de resurrección. Le estarías diciendo a los espectadores que vas a resucitar algo que la gente ni sabe cómo era cuando tenía vida. Los de 30 años no tienen ni idea de cómo era todo aquel mundo. Lo que más impresionó de la revista cuando llegué a trabajar en el 76 fue esa cosa de fábrica, con tres funciones los sábados y tres los domingos.
-Venías del teatro independiente, que también tenía una fajina dura.
-Sí, pero en Nuevo Teatro sólo nos "internábamos" las semanas previas al estreno. Pero en la revista el acelere era permanente. Imaginate los camarines: las mujeres, caminando en bolas; y los muchachos, con slips desculados. Todos paseándose en medio de Alberto Irízar o Tristán. Y Guadalupe y Pedro Sombra tomando mate medio desnudos. Era verano. Mucho calor. Las puertas de los camarines, abiertas. "Cuiden las medias", gritaba la vestidora. "Qué querés", le decían las bailarinas. "Me las enganché con esa escenografía horrible". Un despelote muy divertido.
Cómo leer la revista en los 90
Ricky Pashkus, director de la obra que sube al Maipo, quiere renovar el género
Ricky Pashkus es el director general de "Pinti canta las 40 y el Maipo cumple 90", que sube a escena a mediados de enero. De adolescente, el puestista y coreógrafo no fue un espectador asiduo del género revisteril, pero sí tiene la experiencia personal de haber trabajado como boy en "Las mil y una Nachas", otro intento, allá por los setenta, de renovar el género.
Buena parte del espectáculo pasa revista, de un modo u otro, a distintos momentos de la historia de la revista, a modos de poner coreografías y de montar los cuadros que fueron los característicos de cada época, en un mundo donde estaba impuesto que, si la vedette era rubia, las coristas tenían que tener el pelo de otro color.
-¿A qué fuentes recurrieron para reconstruir los distintos estilos?
-En el primer ensayo con toda la compañía le pedí a Enrique que se sentara y les contara a los bailarines la historia del género. Una clase bárbara, que sirvió para que entendieran qué esperábamos de ellos. Y también removí datos. De algunas cosas me acordaba, como de los ballets de televisión de Beatriz Ferrari y Pedro Sombra. Tenían estilos absolutos. Pero nunca había visto a Alfredo Alaria o a Nélida Roca. Cuando Lino Patalano tomó el Maipo hizo un video recopilando material de archivo. Y también vi el film "Blum", con Nélida Lobato. Fue muy interesante, por ejemplo,ver las publicidades televisivas del Maipo: jamás aparecía el cuerpo ni la cara de la vedette. Se daba a entender que, si querías conocer cómo era, tenías que ir al teatro.
_Ustedes tampoco están mostrando a la vedette. No da notas ni hace fotos antes del estreno.
_Hace unos pocos se le dio el OK definitivo a Laura Fidalgo. Puede que haya algo de jugar con el misterio, pero también hay una cuestión de cuidado, de no generar tantas expectativas que después se le terminen poniendo en contra. Tiene formación de bailarina clásica y siempre tuvo la inquietud de incluir la parte del show. Todavía estamos terminando de armarle los cuadros, porque la elección se hizo a partir de varias opciones.
-Buscaron vedettes por todas partes: en Gualeguaychú, en Cuba, en Europa, en Estados Unidos, aquí. ¿Por qué ninguna candidata los conformaba?
-Porque no tenían puesta la escena de la película, esa arquetípica en la que el productor se queda deslumbrado cuando por fin ve a la chica y dice "es ella". Eramos varios opinando: a veces era rechazo corporal, a veces era falta de condiciones, de look o de carisma. O era que el género no les cuajaba. Algunas lo dijeron directamente: "Todo bien, pero topless yo no hago". Que baile, que cante, que sea sexy: juntar todo eso es muy difícil.
_¿Cuál fue el criterio para montar coreografías a Pinti, que no es bailarín y que es muy grandote?
_No es difícil hacerlo. Es muy rítmico y entiende enseguida, sabe coordinar la letra en forma automática con respecto al movimiento y tiene buena memoria corporal. Y virtudes técnicas: gira bien, es ágil y flexible. Por supuesto que hay cosas que no hace. Se trata de situarse en lo que el material está pidiendo. En primer lugar siempre están su gracia y su palabra.
_¿Cómo es la secuencia del espectáculo?
_Más o menos así: después de la obertura, donde él se refiere al público, hay un monólogo muy complejo. No es libre: narra la historia del género haciendo una comedia musical y tiene que ajustarse al ritmo de la música y del movimiento. Luego hay un número coreográfico en homenaje a los 90 años del Maipo, sigue un monólogo político y el primer acto cierra con otro cuadro de homenaje a la revista. En todo ese acto se desarrolla nuestra revisión, para después hacer nuestra propia revista, que es la que se desarrolla en el segundo acto: un cuadro erótico con desnudos, un número que se llama el "Argentitas", sigue otro monólogo de Pinti y remate final.
La ficha técnica se completa con los siguientes nombres: Alberto Favero (música), Manuel González (vestuario), Enrique Bordolini (escenografía), Ariel delMastro (iluminación) y letras de canciones de Favero y Elio Marchi, además de un numeroso cuerpo de baile.
Broadway, con la mirada de Pinti
Ensayó seis semanas en Buenos Aires, estructuró los monólogos, se aprendió los bailes y las canciones y se fue -como todas las temporadas- a sus tradicionales vacaciones de fin de año en los Estados Unidos. Y dice que se llevó un master con la música de Alberto Favero para practicar.
Hasta el 30 de diciembre, cuando regrese para el tramo final del montaje, le quedarán unos cuantos días para seguir sacándose el gusto: como se sabe, Pinti es un consumidor compulsivo de espectáculos. Tres muestras de sus dones de espontáneo comentarista.
- "Lo que más me sorprendió en Broadway fue ´The Life´, una comedia musical sobre la época de oro de la prostitución en la Calle 42, en la década del setenta. Es una gran comedia musical. O, perfectamente, un gran melodrama. Los personajes parecen los del tango."
- "Después vi ´El triunfo del amor´, una adaptación del texto de Marivaux, muy bien hecha, con F. Murray Abraham, el Salieri de "Amadeus". Extraordinaria, una excelente puesta, una pequeña comedia musical, actualizada en cuanto a sus referencias originales.
- "En cambio ´Titanic´ es un plomazo, un pelotazo total. El barco es una maqueta horrible que no tiene sentido. Muy pesada, larga, estúpida, no te importa nada, querés que se hundan todos, no me interesó nada de lo que le pasaba a toda esa gente."
Una morocha muy misteriosa
Según lo decidido por la productora de Lino Patalano, previamente al estreno no habrá notas ni fotos con Laura Fidalgo que, luego de una larga búsqueda, fue elegida como la vedette del espectáculo. Tanto misterio, según los responsables del proyecto, apunta a preservarla de generar expectativas tan cuantiosas como para que se vuelvan en contra, aunque el método coincide con un viejo truco promocional que fue muy aplicado en épocas de oro del género: no mostrar a las nuevas figuras en las publicidades televisivas para que la gente tenga que ir a conocerla al teatro. Sea como fuere, todo lo que se sabe es que tiene 1,73 m de altura, es morocha y 93-64-100 son sus medidas.





