Por el amor de Lerner

Recital de Alejandro Lerner; el viernes y el sábado, en el Luna Park. Nuestra opinión: Bueno
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22 de octubre de 2000  

Todas las canciones que conforman la lista de temas de este concierto no son otra cosa que el manual de las mil y una formas de decir lo mismo con diferentes palabras: te amo, te odio, dame más. El amor en todas sus etapas y procesos. Partiendo de esa base -y ya dejando sentada la premisa y el espíritu primordial del Alejandro Lerner versión 2000-, se puede hablar de un estadio repleto de niñas, chicas, señoritas y señoras, todas de corazón abierto, que no dudaron en gritar, cantar, pararse sobre los asientos y repetir, una y otra vez, las palabras mágicas: te amo.

Lerner presentó su último álbum, "Si quieres saber quién soy", en un estadio a la medida de su éxito. Sin sorpresas, pero con la efectividad de quien, desde hace mucho tiempo, sabe lo que hace. En poco más de una hora y media, el músico intercaló su batería de hits a prueba de tiempo y espacio -que hasta incluyó en el final el tema "Todo a pulmón"- con las más nuevas composiciones.

Acorde con el papel de sex-symbol maduro que le ha tocado en suerte últimamente, Lerner recibió ovaciones al quitarse el saco, al hablar, al reír, al sacudirse el pelo. Una estrella de ésas que no parecen, pero son. Así las cosas, acompañado por una banda que se apoya en las guitarras -algo nuevo en la carrera del artista- comenzó el desfile de melodías sólidas que Lerner se ha encargado de introducir en su gran bolso musical: "Algo de mí", "Quién te dijo", "La belleza", "Si te vas" y "No hace falta", conformaron la primera parte del show. Y si bien el mismo Lerner asegura estar más allá de los encasillamientos, aquí no caben dudas acerca de qué lado juega sus cartas. El sentir melódico es el traje que mejor le sienta, y está bien que así sea.

Los encendedores se prenden y se elevan para "Amarte así", el corte de difusión de su más reciente disco, y se allana el terreno para un emotivo potpurri, que incluye al lejano "Cuatro estrofas" y termina dedicando palabras en contra del indulto a militares.

¿Qué hacían allí?

Un par de anécdotas al pasar. Por un lado, un grupo de muchachos instalados en la platea a la derecha del escenario también se hicieron escuchar. Pero no eran aullidos de amor precisamente. "Traidor", "te vendiste" y cosas por el estilo, conformaron el discurso que sostuvieron durante quince minutos. Nadie pudo entender qué hacían allí arriba entonces. Por otra parte, cuando le llegó el turno a "Tengo un amor", tema para el que Lerner había invitado al músico chileno Pablo Herrera, el argentino salió disparado del escenario y dejó a su huésped a solas con el Luna Park. No estaba planeado, pero las lógicas necesidades físicas del ser humano lograron que Herrera estuviera al frente de un estadio desbordado. Cosas que suceden.

Sólo a su regreso, ya más relajado, el clima pareció cambiar con "Equivocado" y una versión ajustadísima, en la que las percusiones y las guitarras se hicieron protagonistas, que desembocó en los acordes de "Oye como va". Como buena estrella pop de este lado del mundo, el ritmo latino también vive en Lerner.

Para el cierre, el músico guardó sus hits mediáticos -sí, ésos que son cortinas de exitosos programas televisivos y que tararean todas las vecinas del barrio-: "Campeones de la vida" y "Volver a empezar". Primer corte y regreso a todo pulmón para oficializar el final. No hubo caso. Más bises, con las luces encendidas y la fiebre adolescente en llamas. Otra, otra y otra. Y así fue. Repetición de "Quién te dijo" y "Amarte así", con proyección de video. Te amo, te odio, ¿dame más?

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