
Premio Karlheinz Stockhausen 2004
Distinción a Lavandera y González
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BERLIN.- Dos intérpretes argentinos, el clarinetista Marcelo Daniel González y el pianista Horacio Lavandera, fueron distinguidos con el segundo y el tercer puesto, respectivamente, del premio Karlheinz Stockhausen 2004 que otorga la fundación homónima en el marco del concierto de clausura de los reconocidos cursos de composición e interpretación destinados a instrumentistas, compositores, musicólogos y melómanos amantes del repertorio de Stockhausen, que cada verano se dictan en la localidad renana de Kürten (Alemania).
Fueron 10 los premiados, seleccionados entre 120 participantes de 25 países de los cinco continentes. El resto de los premios fueron para Bélgica, Italia, Corea, Polonia, Estados Unidos, Japón y Canadá. La selección de los premios (dotados de más de ocho mil euros para todas las categorías), la realiza Stockhausen según el rendimiento de los intérpretes durante los ensayos generales y los tres conciertos realizados con su dirección, y tiene el objeto de distinguir las mejores versiones de obras de su autoría (repertorio exclusivo de las jornadas de Kürten), que, en el caso de González fue la pieza "Harlekin" y, en el de Lavandera, el "Klavierstück XI", ambas presentadas en el mismo concierto, el pasado 5 de agosto.
González llegó a los cursos (luego de presentaciones en Alemania como destacado concertista del repertorio contemporáneo), mediante una beca germana obtenida en la Argentina para trabajar en las clases magistrales de la virtuosa clarinetista estadounidense Suzanne Stephens (para quien Stockhausen escribió más de 40 obras); mientras que Lavandera, llegado de Madrid donde está radicado desde hace algún tiempo, integró el seminario de los profesores Benjamin Kobler y Frank Gutschmidt, discípulos del célebre compositor y especialistas en su obra.
"Fue uno de los mejores días de mi vida porque recibí la aprobación de Stockhausen como intérprete de sus obras, lo que es para mí el premio más importante. Vino a saludarme al camarín y me abrazó muy emocionado. Me dijo que estaba encantado con las sonoridades y planos que había creado, y que veía en mí un instinto especial para su música", dijo Lavandera en diálogo telefónico con LA NACION. El joven mostró su asombro frente a la capacidad de trabajo de Stockhausen y la dedicación permanente con que éste se empeña en conseguir que las interpretaciones de su música sean lo más auténticas posible, sin que pierdan frescura y espontaneidad. "Dijo que más importante que tener cada sonido calculado a la perfección es que ese sonido sea bello", recuerda Lavandera.
Los seminarios de Kürten fueron instituidos en 1998, en las cercanías de la ciudad natal de Stockhausen, por iniciativa del compositor (el más representativo de su generación y uno de los innovadores más influyentes de la vanguardia alemana a partir de los 50), en ocasión de celebrarse su 70° aniversario, con el espíritu de convertirse en un centro para la formación y perfeccionamiento de jóvenes talentos en el terreno de la música experimental, las técnicas aleatorias y los nuevos medios de producción de sonido.





