
Presente, pasado y futuro del DVD y el BlueRay
La piratería sigue siendo su principal enemigo
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Hace casi veinte años LA NACION publicaba una crónica titulada: "Se lanzó el DVD en la Argentina" en la que el crítico Claudio España reflexionaba sobre los alcances de la novedad y brindaba algunas características de un formato hasta entonces desconocido: "Se trata del Disc Video Digital (o Disc Versatile Digital), es decir, el pequeño disco -12 cm de diámetro, con la apariencia, el tamaño y el brillo de un compact disc (CD) de música-, que contiene y provee un largometraje cinematográfico convenientemente comprimido en materia de imágenes, sonido y otras informaciones". En dicha reseña se brindaban detalles sobre su funcionamiento y características que hoy parecieran risueñas de explicar: "Una cantidad de información (menús) que permite seguir doblajes y subtitulados varios, así como diferentes maneras de encarar las imágenes, según las múltiples codificaciones. Todo, desde el control remoto", escribía España en simultáneo a un reinado del casete VHS que llegaba a su fin y con los videoclubes que comenzaban a sentir la competencia de la expansión de la televisión por cable y veían al nuevo formato como una esperanza redentora del mercado del alquiler doméstico.
Se sabe cómo terminó esa batalla, con una calidad que el VHS no ofrecía y el DVD emulaba del cine: la televisión por cable se expandió pero luego llegó Internet y nada volvió a ser como antes, y nombres como Planet Movie, Liberarte, Mondo Macabro, New Film, New Planet, El Ciudadano y de tantos otros videoclubes pasaron a ser historia. "Estimamos que se mantienen en funcionamiento alrededor de 400 videoclubes en todo el país que siguen comprando material original. En el interior donde la penetración de Internet es menor y por lo tanto las bajadas ilegales también, el videoclub sigue muy vigente", señala a LA NACION Juan Norberto Melo, presidente de la Cámara Argentina de Videoclubes.
Hace una década las cifras de la Unión Argentina de Videoeditores (UAV) eran rotundas en cuanto a un negocio en el cual la venta y alquiler en formato hogareño facturaba 393 millones de pesos pero que -como contrapartida- hace un año prácticamente había desaparecido en la Argentina: "Casi quedamos en forma continua editando DVD en la Argentina sólo Blue-Shine que representa al sello Disney, y nosotros. En este momento estamos al 10% de lo que era la actividad histórica en el país pero sigue habiendo demanda", confirma Daniel Parise, titular del sello SBP que es una de las pocas firmas que quedó en pie luego de la crisis de un formato particularmente cercado por la piratería. "Afecta el negocio porque luego del cine venimos nosotros y la piratería nos saca del medio y, para mí, el mayor problema que tenemos es la piratería tanto física como de Internet, tal el caso como era Cuevana. El streaming, por el contrario, es muy buen complemento", indica Parise. Melo coincide con el diagnóstico y añade: "Es notable que cuando un cliente se solidariza con nosotros, siempre en el 99% de los casos argumenta que las películas truchas se ven mal y nadie pone en primer término que la película es robada. Ver como natural su robo y tráfico a través de mafias es un grave síntoma de decadencia cultural". Sumado a la piratería otras variables como las restricciones sufridas en materia de importación y la imposibilidad de girar divisas son corresponsables de que casi desapareciera el formato hogareño del mercado local, pero actualmente señalan la carga impositiva como un factor que impide la expansión de la actividad.





