
Probando suerte en el cine
Sebastián Borensztein dialogó con LA NACION LINE sobre su opera prima y aseguró que "fue una experiencia bárbara"
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Dos medio hermanos con suerte dispar. Primero, a Felipe (Marcelo Mazzarello) la vida le sonríe y a Guillermo (Gastón Pauls), no; después a los dos les va mal. Luego, ambos recibirán un extraño pedido de su padre moribundo, que los llevará a unirse mientras cada uno lidia con su presente infortunado.
"La suerte está echada" es el nombre de la opera prima de Sebastián Borensztein, que dialogó con LA NACION LINE sobre el proceso de creación de la historia, la elección del elenco y de su decisión de no mostrar su película antes a sus familiares y amigos para no dejarse influenciar por sus opiniones.
¿Cómo se te ocurrió la historia de Felipe y Guillermo?
Esa pregunta es la más difícil de contestar. A veces, las historias se le ocurren a uno y, otras, uno es elegido por ellas. Acá, ocurrió un poco y un poco. Me puse a escribir sobre dos personajes que transitaban una situación particular y todo fue creciendo alrededor de eso. Comenzó con una chispa.
¿Hubo muchas etapas de reescritura?
En general un guión es una reescritura permanente. En este caso, lo que escribí es lo que se filmó.
Entonces en el rodaje no hubo cambios en la historia...
Durante la filmación se fue modificando porque ahí el guión se vuelve vivo, aparecen los actores, la dirección de arte, la fotografía y demás. Todo cobra otra dimensión y uno tiene otras miradas sobre lo mismo que escribió. Los cambios fueron siempre para mejorar y para recibir el aporte de los demás. Eso fue como una suerte de reescritura, pero siempre muy ajustado sobre nuestra hoja de ruta que era el guión.
¿Mazzarello y Pauls fueron tus primeras opciones para protagonizar el film?
Sí. Mazzarelo apareció en la idea de la película, en el momento cero de la escritura. Lo llamé y le dije que estaba pensando una cosa y le pedí si me prestaba su cara para seguir escribiendo. En tanto, Gastón apareció apenas Patagonik se hizo cargo del proyecto y ahí se formó la pareja.
¿Y el resto del elenco?
Algunos los elegí por teléfono porque trabajé con muchos actores y los conozco. Algunos son amigos míos como el caso de Julieta (Cardinali) que la contacté, le envié el guión y me dijo: ‘Contá conmigo’. Otros actores fueron apareciendo una vez que se montó la producción y en algunos otros casos, se armó un casting porque estábamos buscando personajes que no podíamos definirlos con nombre y apellido.
La película tiene varias citas a otras producciones cinematográficos, ¿no? Cuáles son los directores que te inspiran?
A mi me gustan muchos, no hay uno en particular. El cine que no me gusta es el que me aburre, de lo demás me gusta todo.
La historia tiene varias improntas nacionales como el tango...
Es un mundo que conozco y entonces me parecía interesante contar un poco de qué se trata. Además, en definitiva, es lo que le abre las puertas a la solución del problema del personaje de Pauls. Es un mundo que la gente conoce poco y está asociado con algo antiguo, viejo y, en realidad, es súper moderno. En el tango hay mucha gente joven y ofrece muchas posibilidades sensoriales. A mí por lo menos me pasa eso y así surgió.
¿Se te hizo muy larga la espera hasta que se estrenara el film como a Mazzarello que dijo en una entrevista que empezó a reciclar su casa para aminorar los nervios de ver la película en la pantalla grande?
Cuando los actores terminan de filmar todavía falta mucho. El tuvo que reciclar su casa y yo durante todo ese tiempo trabajé en la edición, en la música, en la sonorización, y después en la prensa de la película. No tuve mucha oportunidad de nada y menos mal que no me metí a reciclar mi casa porque sino todavía tendría obreros rompiendo paredes.
Cuando la viste terminada, ¿qué fue lo primero que pensaste?
Tuve pensamientos encontrados. Por un lado, dije ‘al fin terminó’ porque ya la había visto no menos de 700 veces. A la vez, después me quedé muy contento porque terminó como yo quería. A veces, las cosas pueden terminar mal o más o menos pero, en mi caso, siento que terminó muy bien y eso me dio mucha satisfacción y justificó todo el esfuerzo y concentración.
¿Recibiste muchos comentarios de la gente cercana a vos?
No, porque como la película estaba despiezada no tenía ganas de mostrarla así, ni a mis amigos, ni a mi familia. Decidí que no se la tenía que mostrar a nadie porque las películas se defienden mucho mejor cuando están terminadas y ampliadas en un cine. Yo no tenía ganas de mostrar pedazos. Dije que se sienten en un cine y se la banquen.
¿Te resultó muy difícil el paso de trabajar en televisión y llevar a cabo este proyecto cinematográfico?
No. Tuve mucha suerte y pude usar todo el oficio adquirido de varios años en televisión. Además, conté con el apoyo de la productora, que hizo mucha diferencia a la hora de sentirme cómodo en el rodaje. La verdad fue una experiencia bárbara, y estoy muy agradecido.
Azul Cecinini
De la Redacción de LA NACION LINE
mcecinini@lanacion.com.ar
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