Juan Di Natale, entre amenas charlas, sarcasmo, sorpresas y música pesada

Juan Di Natale, al frente de su ciclo en La Mega
Juan Di Natale, al frente de su ciclo en La Mega
Ricardo Marín
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2 de marzo de 2018  • 03:41

Con título inspirado en una canción de Charly García, Juan Di Natale empezó la semana última Reloj de plastilina, su programa de radio en FM La Mega. El ex CQC se adecua a las exigencias de una radio "de formato" y propone un ciclo musicalizado con rock pesado (con la excusa de que ayuda a despertar a la audiencia), a lo que le suma el tratamiento de algunos temas de actualidad vinculados a los deportes, al entretenimiento y a ciertas curiosidades de interés general.

Así planteado, parece una propuesta de las tantas con música y charlas sobre lo que pinte. Sin embargo, Di Natale impone su impronta en todo momento con dos elementos que son parte inseparable de su estilo: una particular forma de sarcasmo y los comentarios sorprendentes, que lanza al aire con total naturalidad, como si se estuviera refiriendo a algo de lo más habitual. De esta manera ofrece un diferencial que vuelve muy atractivo al programa.

El particular tipo de sarcasmo que practica Di Natale es una versión naif, que no resulta cruel ni está dirigido a humillar a aquel o a aquello sobre lo que ironiza, pero que no por eso deja de sentar con claridad su intención crítica. En este caso, el recurso aparece generalmente como comentario al margen que hace el conductor ante las noticias de deportes que da Ignacio Fusco, el especialista en esta cuestión o cuando se habla de espectáculos, tema que cubre Valeria Delgado. De estos intercambios también participa la locutora Alejandra Higa, que suele aportar además ciertas informaciones curiosas de interés general.

En este punto, aparece lo otro que caracteriza a Di Natale: su capacidad de sorprender con comentarios inesperados. Ante noticias de tópicos de los que uno no esperaría que el conductor transitara con comodidad, Di Natale se explaya con conocimientos de experto o frente a la mención de una disciplina cuya práctica no resulta habitual, él confiesa haberla practicado y relata sus experiencias con lujo de detalles. Por supuesto, la aparición de estos momentos llama la atención y capta el interés de la audiencia.

Otro ingrediente del programa que funciona bien es la interacción con los oyentes. Sin perder el tono divertido, se percibe un gran respeto en el trato, ya que en ningún momento el conductor cae en la tentación de hacer chistes fáciles con el que llama, aunque quepa la posibilidad de hacerlo. El otro logro de la propuesta está en las entrevistas, tanto por la elección de los protagonistas, que en general no son figuritas de las que se repiten en todos lados, como por las preguntas muy acertadas. Eso sí: por momentos resulta discordante la sobredosis de rock pesado, que no acompaña a la otra parte de la propuesta. A veces lo suave despierta más que lo estridente. Cuestión de gustos.

Las claves del programa

Humor y sorpresas. En las charlas del equipo aparece la crítica a ciertas cuestiones de la actualidad que lo ameritan, en la forma de ironía. El otro elemento que se hace presente es la sorpresa, con los comentarios inesperados del conductor y con el enfoque diferente que hacen de ciertos temas.

Reloj de plastilina

Lunes a viernes, de 6 a 9, por FM 98.3 La Mega.

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