
El humor radial con impronta propia
Hace 12 años que acompaña a Marcelo Longobardi con sus imitaciones
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Hace años que el nombre de Rolo Villar está considerado casi un sinónimo del humor radial. Con muchos Martín Fierro a cuestas, es el humorista de Marcelo Longobardi en Cada m añana , por Radio Mitre (AM 790), de lunes a viernes de 6 a 10; y junto a María Isabel Sánchez, anima Encendidos en la tarde , de lunes a viernes, de 14 a 17, en dicha emisora. Con 30 años de trayectoria radial se refiere a su estilo, las imitaciones, el chiste y los remates a cada situación ligada a la candente actualidad y la gran repercusión en la audiencia. Los personajes, su infancia con enfermedades, sus maestros, la timidez y su amor por este medio.
" Soy un tipo de radio, un animal de radio. A mí no me gusta actuar, no me gusta la televisión. Me gusta hacer voces, me gusta hacer esto que hago todos los días: levantar a la gente con una sonrisa o carcajada", asegura.
Cuando comenzó, junto a Jorge Rial hacía unos 120 personajes. Ahora se redujo a 15 o 20. Sus favoritos son los extranjeros "porque todos tienen su propio y bello cantito", dice.
La actualidad también es un elemento esencial para un humorista. "Hay que leer todo el tiempo. Ingreso a los portales y los leo a la noche. Hoy se produce la noticia de mañana. Cuando llego a la radio ya se qué es lo que pasó", explica.
La impronta propia y los remates son características del humor de Rolo Villar. "Lo que pasa es que los chistes están todos, solamente hay que buscar el momento justo para ponerlos. Yo no inventé ninguno. Y todo eso se da porque la gente con la que trabajo se presta. El secreto es el equipo. No podría trabajar bien si no tuviera el equipo que tengo o si no estuviera cómodo en el programa, que es un trípode: el conductor, Marcelo Longobardi, con quien trabajo desde hace doce años y basta mirarnos para entendernos; y María Isabel Sánchez, locutora y coequiper magnífica. El secreto entre nosotros es que nos conocemos mucho. Es que a veces venís de cosas muy pesadas o dolorosas y el chiste distiende. Y fijate que es el ciclo de mayor audiencia. Qué más se puede pedir", afirma.
-¿Qué personajes son los que más satisfacciones te han dado?
-En la época de Radio 10, ha sido Aldo Rico, porque era muy serio. Un día me dijo que no se bancaba a los humoristas. Yo estaba comiendo y se me apareció y me dijo eso, pero después completó. "Con usted voy a hacer una excepción porque me humanizó". Decía que la gente le gritaba "¡zurdo!", "¡miserable!", y se moría de risa. Y también me dijo algo bárbaro, sobre su relación con el periodismo. Él contaba que los periodistas no lo llamaban para hablar de política, sino para pelearse. Entonces, cuando le preguntaban cómo estaba, él contestaba: "Bien, pero ya se me va a pasar". Una frase que yo siempre le decía a Longobardi. Otro personaje que me dio mucho resultado fue Monseñor Laguna. Es decir, con la Iglesia y los militares todo bien.
-¿En la actualidad?
-Ahora voy a divertirme un poco más. Lo tengo al paraguayo, a Kevin, un nenito que pregunta cosas como de dónde sacó la plata Lázaro Báez o por qué la Presidenta le tiene bronca a los jueces. Y también presidentes latinoamericanos: Mujica, Piñera, Lula, Maduro. También está el Superagente 86, me divierten mucho esos tipos. Porque están presentes en el recuerdo de los oyentes. Y otros como: Pedro Picapiedra o Bugs Bunny. Los uso si se da la situación.
-¿Como catalogarías tu estilo?
-Es algo que copié de los viejos humoristas de la radio. Se había perdido el humor en este medio y llegó un humor distinto, muy bueno, pero de otro estilo: el de Saborido y Quiroga, Rubio y Rottemberg. Distinto al "estilo chiste". Y tampoco había imitaciones. Yo volví a instalar el chiste y la imitación. En 40 años hubo sólo cuatro tipos: Pepe Iglesias, Mario Sapag, Nito Artaza y Carlitos Russo. Aparezco yo en la radio y ¿qué pasa? Hago lo que hice siempre. Radio 10 empezó a tener mucho éxito, y la gente se preguntaba: "¿Qué tiene?". Imitador. Y apareció gran cantidad de imitadores, algunos muy buenos, otros no tanto.
Infancia, maestros y primeros pasos
"Me vine a buscar laburo a Buenos Aires desde Balcarce porque no tenía para comer. En mi pueblo, Los Pinos, había una cantera que cerró. El humorista y guionista Golo fue el primero que me dio una mano, en 1983. Después fue Jorge Rial quien me convocó para El perioscopio, luego pasamos a Radio Libertad, y así seguimos hasta llegar a Radio 10. Allí me escuchó Daniel Hadad quien me convocó también para su ciclo de la primera mañana y fue quien me dio el verdadero timming del humor radial. Fue un gran maestro", recuerda.
-Qué paradoja que cuando eras chico no salías a jugar porque tenías problemas de garganta, y ahora vivís de ella.
-De chico padecí muchísimas anginas y gripes prolongadas que me impedían jugar con los chicos de mi edad. Por esa razón me encerraba en mi cuarto y escuchaba casi obsesivamente la radio y no miraba la TV. Ése era mi mundo. Entre ellos a Calabró, Mario Sánchez, Cacho Fontana, Landriscina, algo tenía que aprender. Pero en mi casa nadie sabía que hacía imitaciones. Mi mundo era sentarme en la mesa y empezar a hacer voces de todo tipo. Y mi vieja que me miraba, pensando: "Éste está totalmente loco".
-¿En lo personal sos gracioso?
-Soy serio, no voy por la vida haciendo chistes. Y medio tímido.





