
"El periodismo militante es un oxímoron"
Alfredo Leuco dejó el ciclo de Fernando Bravo y se mudó a Mitre para hacerse cargo del horario del regreso
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Con 58 años, 35 de trayectoria periodística, y numerosos premios y distinciones por su labor gráfica, radial y televisiva, el cordobés Alfredo Leuco, tras años de ser el columnista político estrella en los programas de Fernando Bravo, conducirá desde el 3 de febrero Le doy mi palabra, el nuevo ciclo de Radio Mitre (AM 790), de lunes a viernes, de 17 a 19, que antecede al ciclo de Pepe Eliaschev. Con el entusiasmo y fervor que lo caracterizan habla de su desembarco en Mitre, su programa, del periodismo y de su hijo Diego, que sigue su mismo camino.
–Magdalena retorna, y vos, que has sido un singular columnista, ahora tenés tu propio espacio en una radio con una aceptación impresionante de su programación.
–Ayer le decía lo mismo a Longobardi: no creo que haya antecedentes de este nivel de share en la historia de la radiofonía argentina, con 50 puntos durante toda la mañana. Vale la pena analizarlo: ¿por qué cinco de cada diez personas que escuchan radio a la mañana escuchan Mitre? Es un fenómeno hasta sociológico. Yo soy muy futbolero, y, para mí, pasar a Mitre es como que me convoquen a la selección. No sólo están Marcelo Longobardi, Lanata, Eliaschev y Magdalena Ruiz Guiñazú, sino que también están Jorge Fernández Díaz, Nicolás Wiñazki, Marcelo Bonelli. Hay una cantidad importante de periodistas. Aprendí muchísimo de Jorge y de Bravo, te diría que con él aprendí todo: fueron 16 años, casi un matrimonio. Fernando es el tipo que más sabe hacer radio en la Argentina, con excepción de los popes (Fontana, Larrea, Carrizo). No es casual que esté jugando en primera hace 40 años. Ha sido muy generoso conmigo. Mi programa irá en el horario histórico del regreso, de 17 a 19. Y voy a tratar de hacer lo mismo que están haciendo en todos los espacios: el pase, que establece una gran sinergia. Es mi forma de sumar mi grano de arena. Es muy piola que la radio funcione como una unidad, y no que cada programa sea como una pieza de un rompecabezas.
–¿El ciclo tendrá fuerte contenido político?
–Sí, va a tener contenido político, pero en realidad va a tener de todo. Es un programa típico del regreso. Va a estar Gustavo Grabia haciendo deportes, que no es un periodista que solamente sepa de deportes, sino que es un investigador. Es un lujo impresionante. En economía va a estar Alejandra Gallo, una gran profesional. Vamos a tratar de hacer economía de la vida cotidiana, además de tratar los temas de macroeconomía. Y después, Micky Balbiani, atento a las redes sociales. Después vamos a incorporar a algún columnista. Estoy pensando en hacer una sección que se llamaría Café con Leuco, en la que venga al piso un oyente por semana y darle la posibilidad de decir lo que siente y piensa.
–¿Cómo ves el periodismo?
–Tengo tristeza por la división que hay en el periodismo. Históricos amigos han dejado de hablarse por cuestiones políticas. Eso es responsabilidad de este Gobierno, primero del de Néstor y ahora del de Cristina. Cada vez tengo menos certezas, pero sí sé que la base de todo es la libertad. Cuando se empieza a censurar a periodistas, se va por mal camino. Eso es lo que ha estado pasando, por ejemplo, con la instalación del periodismo militante, que es un oxímoron. La militancia y el periodismo persiguen objetivos distintos. El periodista debe defender la verdad, y el militante, las ideas.
–Al comienzo, vos tuviste un acercamiento al kirchnerismo y te fuiste alejando.
–Yo tenía muchísimo miedo de que ganara Menem las elecciones. El hecho de que Kirchner anunciara que iba a hacer la política económica de Lavagna me pareció muy sensato y positivo para la Argentina. De hecho, esas políticas fueron positivas. Durante los primeros tres o cuatro años de gobierno kirchnerista, hubo un gran estímulo a la industria, además del rol activo del Estado en la economía. Después me di cuenta de que mucho de esa impronta positiva había sido más de Lavagna que del propio Néstor Kirchner. Empecé a ver que los Kirchner eran sumamente autoritarios con los que opinaban distinto. Ellos reclamaban una suerte de alineamiento político, pero yo era periodista, no era militante.No aceptaban las críticas. El propio Néstor Kirchner llamaba para gritarme, para explicarme lo que había que decir. Yo le trataba de explicar que, a pesar de mis simpatías con un modelo productivo como el que proponía, yo era periodista, no era militante y no tenía que tratarme como tal. Después me enteré de que llamaban a los dueños de los medios para que me echaran.
El hijo que sigue sus pasos
"Diego empezó su trabajo atendiendo el teléfono en el ciclo de Fernando Bravo. Ha hecho la escuelita. Pero hizo toda su carrera sin que yo levantara el teléfono para recomendarlo en ningún lado. Entró a la revista Noticias solo y le fue muy bien allí. Después lo llamaron de Radio Ciudad. Luego al programa de Mariana Fabbiani entró por un casting. Es un orgullo, me hace muy feliz. Y tendrá una participación en mi programa de TV en Canal 26, donde tenemos una gran audiencia", dice, emocionado.






