
Recluido en una isla, extraña el teatro
A los 86 años, echa de menos a los actores
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ESTOCOLMO (EFE).- El cineasta y dramaturgo sueco Ingmar Bergman, que cumplió anteayer 86 años, reconoció estar fascinado con el silencio y la soledad en su isla de Faaroe, lejos de la ruidosa Estocolmo, aunque admitió extrañar al teatro y sus actores.
En una entrevista concedida al diario Dagens Nyheter, el maestro sueco expresa su amor por el teatro y los actores, al tiempo que trasluce una relación más pragmática con el cine.
Bergman, que en los últimos decenios ha concedido escasísimas entrevistas, manifiesta al rotativo su opinión de que el cine pertenece al ámbito "de la prostitución y la carnicería" y añade que el teatro "es el comienzo y el fin, y, en realidad, el todo".
El legendario director sueco reside en su casa en esa isla, en la costa este de Suecia, vive solo, disfruta del silencio y la soledad y se define a sí mismo como "el viejo de Faaroe".
"Ocurre a menudo que camino por aquí y no hablo con ninguna persona durante todo el día", dice Bergman, para agregar que se siente "enormemente fascinado con esto de no hablar, de guardar silencio".
Su residencia de Faaroe nunca ha sido un castigo, sino una fuente de inspiración artística y vital para Bergman, en la que vio nacer el argumento de sus películas y desarrollar sus relaciones personales con distintas actrices. Ama la isla de Faaroe, afirma, y añade que su difunta esposa, Ingrid, "hace más de diez años que ya no está", pero se siente "muy cerca de ella".
A fines de 2003, Bergman rompió su vínculo vital con Estocolmo y con el teatro nacional Dramaten al deshacerse de su piso en el aristocrático barrio de Oestermalm en Estocolmo. Después de la obra de Ibsen "Gengaangare", decidió que "ya había cumplido y que se había acabado", dijo Bergman, puesto que tenía claro que "no iban a tener que sacarme del teatro; yo me voy solo". El teatro ha sido su "verdadera columna vertebral", afirma Bergman, para quien la posibilidad "de investigar el teatro moderno y los grandes clásicos ha sido infinitamente estimulante".
"El teatro y los actores son los que más echo de menos cuando estoy aquí en Faaroe; yo nunca creí que el vacío de los actores iba a ser tan grande", admite con cierta nostalgia el director sueco.
Ingmar Bergman nació el 14 de julio de 1918 en la ciudad de Uppsala, debutó en el cine en 1944 como guionista de la película "Hets" y recibió el espaldarazo internacional en 1955 con su film "Sonrisas de una noche de verano".




