Rigoletto: la historia que venció la censura y entronizó al bufón

El régisseur Jorge Takla explota la magia verdiana
El régisseur Jorge Takla explota la magia verdiana Crédito: Patricio Pidal/AFV
La ópera de Verdi inaugura mañana la temporada lírica en el Teatro Colón, con régie del brasileño Jorge Takla y Maurizio Benini como director invitado al frente de la Estable
Helena Brillembourg
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11 de marzo de 2019  

El 23 de noviembre de 1833, justo un día después de su estreno en el Teatro Francés, Victor Hugo recibió una resolución en la que se le comunicaba que El rey se divierte quedaba prohibida por inmoral. Este acto de censura le ocasionó tal malestar que decidió escribir un prefacio para la publicación de la obra en el cual expuso de manera brillante los argumentos con los que condenaba tan injusta medida. Hasta hoy se sigue considerando una de las mejores defensas a la libertad de expresión jamás escrita. Casi veinte años más tarde, en 1851, un ya famoso Verdi retoma esta historia y le encarga a Francesco Maria Piave el libreto para una ópera.

"El tema es grande, inmenso, y tiene un personaje que es una de las más importantes creaciones del teatro de todos los países y todas las épocas", decía el propio compositor sobre las razones para haberla elegido. El resultado sigue a la vista. Una de las óperas más convocantes de todos los tiempos; un título que nunca deja de reprogramarse en los teatros y que con infinitas versiones termina siempre contando la misma historia. Opresores y oprimidos alrededor de ese bufón deforme en una corte corrupta y maldita. Y que ahora con 8 funciones programadas es la encargada de inaugurar esta temporada 2019 en el Teatro Colón.

"Si El rey se divierte fuese escrita hoy, también sería prohibida. Sería muy peligroso atacar de manera directa y acusar de corrupción, violación y todas las perversiones juntas a quien esté ejerciendo el poder. En Brasil, durante los años en los que comenzaba mi carrera como director, en los ensayos generales había siempre dos funcionarios sentados en la platea que tenían la potestad de dar la autorización sobre la obra. También era necesario mandar el texto previamente, así que sé lo que es trabajar con la censura. Todavía existe, quizás bajo otras formas no oficiales, pueden ser amenazas, miedo a no poder trabajar después, en fin, sigue siendo un tema muy delicado". Esta es la opinión de Jorge Takla, encargado de la dirección artística de esta puesta. Formado en simultáneo como arquitecto en la Escuela de Bellas Artes y en teatro en el Conservatorio de Arte Dramático en París, dejó una incipiente carrera como actor para dedicarse a la dirección.

Todo lo que Victor Hugo denunciaba y que Verdi trasladó de manera muy fiel a la corte de Mantua, esa sociedad en la que en nombre del poder todo es válido, sigue en plena vigencia según la opinión del director. "Este Rigoletto lo quise mantener en su época porque pienso que trasladarla a otra no la hace más fuerte. Más bien me interesa mostrar cómo era y cómo no cambió. Para esto cuento con la ayuda de Nicolás Boni, escenógrafo junto al que he trabajado en oportunidades anteriores, y con Jesús Ruiz en el vestuario. Juntos imaginamos una puesta clásica, pero con elementos atemporales, sin mobiliario y visualmente muy poderosa. Todo se muestra roto sugiriendo decadencia y destrucción".

Junto a Il Trovatore y La Traviata, Rigoletto es la primera de ese trío tan famoso de óperas compuestas en el período entre 1851 y 1853 durante el cual Verdi comenzó a componer obras con una mirada más madura y profundizando en la psicología de cada personaje. Para Takla, el drama del bufón dedicado a corromper al duque, a burlarse de todos y que termina sufriendo esas mismas consecuencias sobre lo único preciado que tenía, hay que buscarlo principalmente en Victor Hugo. "Es teatro puro y esto fue lo que fascinó a Verdi, quien además de una conciencia política muy aguda, también gozaba de un sentido de teatralidad fantástico. Cuando no encuentro cómo mostrar algo determinado en una escena, me detengo a escuchar la música y allí encuentro la respuesta. La música lo explica todo. En la ópera lo esencial está siempre en ella y hay que ponerse a su servicio. Para este Rigoletto tenemos el privilegio de contar con un director musical como Maurizio Benini, un italiano que conoce a Verdi desde lo más profundo de su ADN," afirma.

El poder de una maldición

"Y tú, serpiente, tú que te ríes del dolor de un padre, ¡maldito seas!" Con estas palabras el conde Monterone, roto de dolor por la violación a su hija, maldice a Rigoletto. Para Verdi esto constituye el núcleo de toda la ópera y así quiso titularla: La maldición. Luego tuvo que descartarlo, nadie iría a ver una obra con ese nombre. "Es muy difícil para el público de hoy entender lo que significa una maldición, pero en aquella época esa palabra simbolizaba algo muy fuerte. Cuando Monterone maldice, todos en escena se tapan el rostro y eso quise resaltarlo también en la escenografía. Les expliqué a los cantantes el poder mágico tan grande que las palabras tenían en aquella época. Hoy en día las personas hablan cosas terribles en las redes sin percibir cuánto de esto es peligroso," explica Takla.

Rigoletto está considerada por numerosos críticos la obra más original de este compositor italiano, llena de elementos revolucionarios entre los cuales está haberle dado el protagonismo a un personaje que en realidad es un antihéroe y que además tiene la novedad de estar pensado para barítono. Esto para el director escénico representa todo un reto. "Que el protagonista sea un personaje tan complejo y que además no sea un tenor lo hace mucho más interesante. Es sorprendente la popularidad y convocatoria de este título a través de los años sin ser la clásica historia romántica con final feliz. Y considero que, entre las razones para ello, además de lo obvio como la música y esa aria ?La donna é mobile' que todos hemos escuchado en algún momento, hay también un inconsciente colectivo que existe y que hace que aquí tengamos una historia de cosas de las que no se habla mucho y que están protegidas en la forma de una ópera. En esta obra hay magia y quien no la haya visto debería venir para descubrirlo con su propia experiencia".

Rigoletto

Ópera de Giuseppe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave

Teatro Colón, Libertad 621

Funciones, mañana, miércoles, viernes, sábado, 19, 20 y 22, a las 20, y domingo, a las 17.

Entradas, desde $250

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