Rocambole, a veinte años de Momo sampler: "Seguimos viviendo en un carnaval"

Rocambole ilustró por primera vez la tapa de RollingStone
Rocambole ilustró por primera vez la tapa de RollingStone Crédito: Santiago Filipuzzi
Sebastián Ramos
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2 de noviembre de 2020  • 20:33

Cuenta la leyenda que el joven Rocambole se inició en el oficio pintando vidrieras, quioscos, parques de diversiones y carteles de publicidad. Uno de aquellos encargos fue el que le confirmó que tenía un estilo propio. "Hacía dibujos en tamaño gigante, hiperrealistas. Un día me pidieron que hiciera una mano con una botella de Coca-Cola y la dibujé con todos los detalles, las gotas de la transpiración y los brillos, copiando lo más fidedignamente una fotografía que me habían dado. El cartel lo pusieron en la entrada de La Plata, y si bien no le había contado a nadie que lo había hecho yo, mis amigos, cuando me veían, me felicitaban. '¿Cómo se dieron cuenta?', les preguntaba. 'Porque parece la mano de Drácula saliendo de una ciénaga con una Coca-Cola', me respondían. Eso me dio a entender que, quisiera o no, mi trabajo ya tenía un sello".

Ricardo Cohen, "el Mono" para amigos y compañeros, Rocambole para sus seguidores y admiradores, es uno de los realizadores visuales -nunca se vio a sí mismo como artista- más personales y populares del país, muy a pesar de haber creado su obra en los bordes de la cultura y saltando por encima de los decorados del mundillo de las artes plásticas. El hombre que le puso imágenes a la música de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota desde los volantes, los afiches de conciertos, las portadas de los discos, las escenografías y los -escasos- videoclips, aceptó a pedido de Rolling Stone volver al Templo de Momo y, veinte años después, realizar una ilustración exclusiva y con su sello indisimulable para la tapa de este número.

La tapa de la edición de noviembre de Rolling Stone, ilustrada por Rocambole
La tapa de la edición de noviembre de Rolling Stone, ilustrada por Rocambole Fuente: RollingStone

"Para quienes trabajan en el arte y la cultura, es común que el ambiente de época se filtre en su obra", dice Rocambole desde su taller en La Plata, acerca de esta revisita a la estética de Momo sampler. "Cuando hicimos el Momo original, en el país vivíamos una de esas épocas bastante habituales en Argentina, en donde había un desconcierto grande. Era el fin de la Alianza, había un presidente que no sabía para dónde agarrar, un vicepresidente que renunciaba por sospechas de corruptelas varias y el peso que se venía abajo y todo terminó en un gran bolonqui. Un poco por todo eso creo que estábamos medio haciendo un espejo de carnaval, porque es lo que veíamos a nuestro alrededor. Y creo que hoy hay ciertas similitudes con aquel tiempo".

Pero el Momo ahora aparece como una luna.

Sí, quizá sea porque se nos vino un poco la noche, sumando el asunto de la pandemia. A veces uno puede reconocer la obra de los artistas según la época, porque de alguna manera expresan el tiempo en el que fueron creadas. Hoy también hay una suerte de carnaval que nos rodea, y quizás hasta sea un poco más siniestro con este entorno mundial. Uno cuando está muy metido en alguna obra, quiera o no, se le filtran cosas de la actualidad.

La máscara de Momo hecha escapulario para el CD editado en noviembre de 2000 fue inspirada por el concepto de la impostura ideado por el Indio Solari. "Inmediatamente la impostura me llevó al carnaval, la careta, la máscara. Por eso empecé a buscar imágenes antiguas, de los orígenes de los carnavales, de las fiestas romanas. Ahí fue que me encontré con el libro Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez, que hablaba de un conde italiano y en el que había un personaje malísimo, una especie de jorobado en una corte renacentista en Italia, que había hecho un jardín con extrañas esculturas y en la entrada de una gran caverna, tenía como una máscara esculpida. Basándome en esa máscara ideé la propuesta del escapulario". La odisea para fabricar el medallón del Momo está narrada en la nota central del número de este mes-"Fue toda una aventura técnica", recuerda Rocambole-, pero, con el advenimiento de la era digital, ¿llegó el fin del arte de tapa tal como lo conocimos? "Cada vez que hubo una innovación tecnológica se produjeron rupturas y cambios en la cultura. Pero lo que subyace es lo filosófico de la idea. Eso continuará motorizando este proceso de una u otra forma. El asunto creo que va a dar que pensar cuando se invente la máquina de crear, la máquina de tener ideas. Ahí, bueno, dejemos que las máquinas dominen el mundo".

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