Parque Lezama, Buenos Aires. Domingo 13 de agosto.
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Paciencia invisible
Con presencia de un par de Callejeros, un festival de rocanrol mostró el apoyo de varias bandas al retorno escénico de Fontanet y Cía.
Mil flequillos se dejan caer por las gradas y parece que el anfiteatro se viene abajo. Posiblemente la banda toca "Imposible", el clásico callejero de la era post Cromañón, pero ni siquiera son ellos: es 1 Segundo Es Demasiado, uno de sus tantos vástagos. Al lado de las tablas, parados sobre el borde de Paseo Colón, Parque Lezama, entre dos banderas en apoyo a los de Celina ("Callejeros más que nunca", dice una) están el saxofonista y productor Juancho Carbone y el guitarrista Maxi Djerfy. Los dos tienen los labios secos, rectos, pero una sonrisa gloriosa les corre por adentro. Ven que a estos pibes los desespera la idea de volver a escuchar a su banda en directo y este dato no surge de una encuesta de estudiantes de periodismo. Lo están viendo ellos, lo estoy viendo yo; está pasando ahora y acá mismo, enfrente de mí. Para ellos.
Básicamente, el festival Rocanroles Con Destino sirvió para eso: para que a quienes estuvimos ahí (ni policía había... ¿y los padres radicales dónde estaban?) nos quedara bien clarito qué quieren los chicos. "Estamos acá para aguantar a la censura y a Callejeros", dice la voz de 1 Segundo... Censura y Callejeros, de eso se habló toda la tarde-noche. De eso se habla. Esto se suspendía por lluvia, pero tocaron todos: once bandas (de La Madriz a El Bordo). El formato fue el mismo del Rock Sobre Vivo de fines de 2005 en el Anfiteatro de Costanera Sur (donde estaba pautada la vuelta de Callejeros, abortada por la presión social y las amenazas de familiares de víctimas). La ONG Cambiar Esta Realidad, coordinada y comandada por 83 sobrevivientes de entre 15 y 25 años, informó en los foros y actuó en función del merendero El Sol y La Luna del barrio San Eduardo en Merlo. La modalidad fue igual a la última vez: se rumoreó que tocaba Callejeros o La Renga o Gardelitos. Pero se anunció: "Bandas sorpresa". Y las bandas fueron...
Nótese: hay algunos grupos nuevos (Peligrosos Inocentes, Los Invencibles) que enfocan todo su esfuerzo en sentirse y sonar a Callejeros, estilizar vagamente una idea: la misma línea de bajo, el mismo paso en el redoble del tacho, el viento adelante, el punteo heroico atrás... Hacia la noche, había 1.500 personas en el Parque. "Maxi Djerfy no subió a tocar con 1 Segundo Es Demasiado para no generar más tensión", confirma un atento organizador de ¡16 años! al costado del escenario. Supe ahí que Djerfy toca siempre con los 1 Segundo y que les está grabando un disco en su estudio casero... Carbone –custodiado celosamente por Lolo Bussi, amigo y jefe de Seguridad de los Calle– se dedicó a firmar autógrafos: hasta lo vi poner la derecha en unas Topper, ícono absoluto de un desastre que lo tiene como protagonista (voluntario o involuntario, hasta acá no hubo nadie capaz de juzgarlo). ¿Puede acaso el rock nuestro ser más metafórico que esto? Antes de La Covacha y El Bordo (que cerró el festi con su rock de esquina en sintonía de La Mega), Carbone subió con Ojos Locos (el grupo que teloneó a Callejeros el 30-D). Subió, no más. Y no dijo una palabra, nada. Ni él, ni la banda. Sólo hizo lo que vino a hacer: tocar. Y soplando en este viento de verdades, rencores y ¿censura?, Carbone se olvidó (otra vez) de garantizar las condiciones. Los pibes, sedientos, igual se fueron como contentos. Hasta la próxima señal.





