
Sergio Pujol
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En el país de la libertad
Entre la anécdota y la recontextualización, primera aproximación histórica al comportamiento social del movimiento rock durante los años de la dictadura militar.
Finalmente, alguien tenía que hacerlo. Sergio Pujol, historiador, crítico musical y ex adolescente de los 70, trazó la primera aproximación seria a un período cruzado de la historia, la cultura joven y la política: el movimiento rock y su comportamiento social durante la dictadura militar.
Por qué tardamos veinte años en ponernos a revisar un asunto como éste es una pregunta que el libro no contesta ni quiere contestar. Se preocupa, más bien, por situar ese músculo medio recién nacido (una década de vida es poco para cualquier cosa que quiera hacerse llamar historia de) entre los tirones de su tiempo. El rock censurado y tachado de antinacionalista y anticatólico por el gobierno de Videla. El rock despreciado y tachado de frívolo por esa otra juventud, la combativa y revolucionaria. Todo a la vez. La pinza de la historia apretándolo entre flancos y el recital como ceremonia introspectiva de resistencia.
Pujol eligió ir sosteniendo la tensión de su texto en las anécdotas de persecución y amenaza de las que son víctimas los jóvenes de ayer: León Gieco ante el militar que le promete un tiro en la cabeza y termina sugiriéndole que se corte la barba. Litto Nebbia, en fuga hacia cualquier parte y después cualquier parte se llama México. Spinetta, perplejo primero y abrumado después, ante la bruta irrupción de las razzias, de los policías jugando a la ruleta en la puerta de los conciertos y llevándose al azar una muestra suficiente de ese gentío extraño de pelo largo. Todo tejido, año tras año, del 76 al 83, con un tono menos crítico que pedagógico y cierto derroche de erudición técnico musical (escalas, crescendos y sostenidos) que no terminan de encontrar anclaje en la materia del trabajo.
De todos modos, Rock y dictadura: crónica de una generación es un libro necesario (lo venía siendo, digámoslo) y su lectura se acelera para el público de un tiempo, el que vivió lo que está en las páginas, el que pasó por ahí, el que escuchó en vivo las canciones que Pujol recontextualiza y relee.
Que en la primera página se dé cuenta del estado del tiempo del 24 de marzo de 1976 y que en la última Charly García cierre el texto preguntándose si Alfonsín va a legalizar la marihuana habla del trazo amplio, de la zancada, del largo camino que el rock, que toda la Argentina, hizo en siete años terminales. En el medio, un movimiento, o sector social, o grupo de músicos y su público o lo que sea, sobreviviendo, fundándose otra vez, a mitad de camino de sí mismo. Escapando primero (de Videla), dialogando después (con Viola), volviéndose protagonista central (con Galtieri, durante Malvinas).
Era tiempo, ya, de meterse con el tema porque, ahí va una vez más, mejor hablar de ciertas cosas.
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