Sabiduría política de eruditos y filósofos
Cerca de las elecciones, un vistazo a los grandes pensadores del poder
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El padre de la teoría de la relatividad, Albert Einstein, de paso por Buenos Aires en 1925, se refirió a los políticos en general y utilizó un antiquísimo proverbio que data de la época del Imperio Romano: Senatores bini viri, senatus autem bestia . Lo que en castellano significa "los senadores son buenos varones, pero el Senado es una bestia". Además en su biografía Cómo veo el mundo , el científico sostiene que "el Estado se ha formado para los hombres, y no éstos para aquél. El problema más importante del Estado es proteger al individuo y ofrecerle la posibilidad de desarrollar su parte creativa".
Por otro lado, el geólogo y escritor argentino Alberto Luters, en su libro De monstruos y esperanzas , propone revisar la manera de observar la historia política y señala: "Hay que condenar al olvido a personas como Napoleón, Federico el Grande, Alejandro Magno, San Martín, Bolívar y Washington. Y rescatar, en cambio, de los polvorientos libros de historia a personas como los emperadores Adriano y Antonino Pío de Roma; a la mayoría de los reyes de Suecia, Noruega y Dinamarca, y a casi todos los jefes de Estado suizos". Luters va aún más lejos y propone "iniciar un movimiento pro estatuas de gobernantes aburridos . Aquellos bajo cuyo mandato no pasó nada interesante . Interesantes, para la humanidad caníbal son los gobiernos durante los cuales corrió más sangre".
Sin embargo, pese a las habladurías, a veces llamadas "campañas de difamación organizadas", para el escritor español Jacinto Benavente los políticos son muy inteligentes. "En el poder -afirmó- la inteligencia produce lamentables eclipses, pero una vez en la oposición, aparecen arduos problemas nacionales, que, en el ejercicio del gobierno no acertaron o no se atrevieron a resolver."
El filósofo alemán Romano Guardini, en su ensayo El poder , explica que "sólo puede hablarse de poder en sentido verdadero cuando se dan estos dos elementos: de un lado, energías reales, que puedan cambiar las cosas, determinar sus estados y sus recíprocas relaciones, y de otro, una conciencia que esté dentro de esas energías, una voluntad que les dé fines, y una facultad que ponga en movimiento las fuerzas en dirección a estos fines".
Mientras tanto, el filósofo español José Ortega y Gasset expuso hace más de medio siglo una frase que causó cierta indignación entre el público elector: "Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil".
Del Reino y las tinieblas
Jacques Monod, autor del ensayo El azar y la necesidad , doctor en Medicina y Fisiología, antes de recibir el premio Nobel por sus trabajos de investigación, anota al final de su obra que "la antigua alianza está rota", y agrega que "el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, de donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte. A él le toca escoger entre el Reino y las tinieblas".
Quizá las elecciones no constituyan ninguna lección o nos muestren una realidad similar a la de contraer matrimonio, como señalaba el humorista Juan Verdaguer en un show televisivo de hace unas décadas: "Tarde o temprano nos arrepentiremos del resultado".
Hay frases de los políticos que han quedado inmortalizadas por su originalidad. Vale como ejemplo la recomendación de Warren Austin, representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas en 1948, a los árabes y judíos para que resolvieran sus problemas como buenos cristianos.
Pero la imaginación de los hombres del poder no solamente carece de límites, sino que aumenta durante las campañas electorales, donde no dejan de fotografiarse junto a chicos rubiecitos anónimos.
En 1999, un político británico se presentó para ocupar un escaño en la Cámara de los Lores con "un programa que abogaba por amordazar a los gatos a fin de proteger a los ratones y pajaritos". El dato está registrado en La estúpida historia de la especie humana , escrito por Bob Fenster.
El autor de El Príncipe , Nicolás Maquiavelo, dijo una vez: "Quiero ir al infierno, no al cielo. En el primero disfrutaré de la compañía de papas, reyes y príncipes, mientras que en el segundo sólo hallaré mendigos, monjes y apóstoles".






