
El hombre que nació para ser tapa de Rolling Stone
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Con cuatro tapas (tres de ellas exclusivas), Charly García es uno de los personajes que más veces conquistó la página 1 de ROLLING STONE (junto con el Indio Solari y Pergolini). En abril de 1998, ilustró la primera de todas. En junio de 1999 se refugiaba detrás de su brazalete y su aerosol plateado: venía de convocar a 150 mil personas en Buenos Aires Vivo III el verano anterior, y registraba ese show para el disco Demasiado ego al tiempo que presentaba otro, de edición limitada, Charly & Charly, grabado en la Quinta de Olivos frente a Carlos Menem… Say No More en su máxima expresión. En mayo de 2002, García contaba los pormenores de Influencia, su mejor disco de los últimos tiempos, el que lo devolvía al estudio después de tres años. Para octubre de 2004, Charly compartía la portada con Luca Prodan y Andrés Ciro (Los Piojos) en un especial de rock nacional en vivo. Con esa tapa en la calle,Charly iba a cerrar el festival Quilmes Rock en la cancha de Ferro, en un show emocionante. Como en un póster de rock, García puntearía su Telecaster, parado sobre un piano, bajo la lluvia y con las luces prendidas. Pero nadie se iría… sonaría una sucia versión de "Popotitos" y todos los ojos pareceríande animé. Charly, con autoridad, demostraría sobre el escenario que su mejor momento puede ser cualquier momento. Un largo camino que él mismo aprecia: "La primera tapa de ROLLING STONE de Estados Unidos fue John Lennon. Y la de Argentina, Charly García, como corresponde. ¡Rock and roll!". Lo dice sentado en un sillón, en el pasillo de los camarines de La Trastienda. Acaba de pasar como invitado por el show de su guitarrista, el Negro García López, convidando magia y distorsión a los presentes. Ahora, con voz ronca, barba incipiente y una petaca de agua peruana en el bolsillo, recuerda esa primera nota en ROLLING STONE. La crónica, a cargo de Sergio Marchi, reflejaba siete días en Miami. Eran los tiempos del disco El aguante. Y las fotos, obra de JorgeRevsin, lo inmortalizaban como el gran divo del rock argentino. En una de las tapas posteriores, el trabajo sucio estuvo a cargo de Nora Lezano. "Hacer una foto con una fotógrafa es un poco como tener sexo", apunta Charly. "En ese mundillo, estar con Nora Lezano, con todo respeto hacia su novio, es como un date para mí. Me dejo llevar, es un placer. Sé que le estoy dando mi alma a una amiga", dice. Mientras habla, se hace silencio en los camarines. "RS es una revista con buenos fotógrafos y linda estética", opina Charly, y luego desandaun camino reflexivo sobre la importancia de ROLLING STONE en la cultura, en donde se le caen conceptos como "el rock and roll pasó de ser, en líneas generales, música para bailar a música para pensar"; "todavía se creía en la contracultura, porque se estaba haciendo, ROLLING STONE fue realmente algo muy copado y lleno de información" o "RS era un elemento más de los que te hacían sentir perteneciente a una clase de gente que veía o se interesaba por algo más que la rutina". Dice, además, que para enterarse de las cosas lee más revistas que discos escucha. "Las revistas son más importantes. Como la televisión es más importante que los conciertos. Antes la gente tenía que levantar el culo de la silla e ir al concierto. En algunos casos tenía que pedir plata, en algunos casos se los podían llevar en cana. Ahora hacés pip pip y ya está, en un aparatito tenés trescientas mil canciones… pero todos sabemos que más es menos", agrega con un dejo de melancolía. Pajarito Zaguri, viejo soldado rockero, lo mira de cerca sentado en el sillón. "La alternativa ya no existe, ahora es una individualidad", sigue Charly. "Y la alternativa era el rock, la hacíamosnosotros. Ahora hay un rock alternativo a nuestro rock, pero que tampoco es una alternativa. Es una moda." La verborragia jalada de Charly vuelve entonces a ROLLING STONE: "Dentro de cómo está todo, depende justamente de tener tipos buenos periodistas y buenos críticos para que te orienten bien: ¿me compro este disco o no?; y en la revista están los mejores críticos". Sobre el final de la charla, una imagen desfila por su memoria: "Con esa tapa, mi foto estaba en todo Buenos Aires y del otro lado estaba Mick Jagger, en la contratapa. ¡Nos reíamos mucho con Keith Richards!".





