Babasónicos, Ciro y Los Persas, Gustavo Cordera, Los Auténticos Decadentes, Los Cafres y más; conocé cómo fue la segunda edición del festival de Santiago del Estero
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Que el dúo que forman Laura Ros -la hija de un referente del folclore del Litoral como Antonio Tarragó Ros- y el ex Divididos Fernando Gil Solá nos reciban al llegar al estadio donde se desarrolla la segunda edición del Salamanca Rock, sintetiza de alguna manera este noviazgo que ya va rumbo a convertirse en un matrimonio, si de formalizar se trata, entre el folclore y el rock.
Hay que ubicarse: estamos en La Banda. Si vamos en auto, estamos a quince minutos de Santiago del Estero: la ciudad más antigua del país y -con suerte y a velocidad media- a trece horas de Buenos Aires. Lejos, bien lejos del epicentro de la movida rockera. Si además pensamos que la ciudad de La Banda se jacta de ser la "cuna de poetas y cantores" y que parió a Los Carabajal, la familia más prolífica y reconocible del folclore argentino, el panorama se torna aún más extraño para un festival de rock.
Pareciera que el rock hubiera realizado un trabajo de intromisión fina en el universo del folclore. Alguna vez fue la vanguardia de Jacinto Piedra, quizás la figura más reconocible como rockera en el folclore santiagueño. Su prematura muerte dejó un vacío y una desolación para quienes buscaban calmar una sed que no se apagaba con chacareras, gatos y escondidos que olían a naftalina.
Sacale una foto
Entramos al estadio y ya el panorama es diferente de un recital de rock porteño. A las típicas remeras negras hay que sumarles el poncho de algunas señoras friolentas y los shorts de fútbol de los nenes que se llevaron la pelota para armarse un picadito. Mates, reposeras y conservadoras. En los puestos de comida se vende alcohol sin que por ello haya habido algún disturbio. Por entre el público camina el intendente "Chabay" Ruiz, que hace la cola como uno más para usar los baños químicos. Raly Barrionuevo sentado el pasto, escucha atento a las bandas. Un osado con el torso desnudo baila solo en medio del campo, en la noche fría.
Rockstars TV y ausencias
Por momentos, a juzgar por la reacción del público -que ovacionó cada una de sus salidas y pedía fotos y autógrafos cada vez que se lo cruzaba- parecía que el Bebe Contemponi fuera a reemplazar, en el nivel de idolatría, al Flaco Spinetta y Fito Paez, los dos grandes ausentes del festival. Respectivos problemas de salud no los dejaron llegar a Santiago del Estero, pero prometieron hacerlo en breve. Otros que faltaron, pero por culpa de la suspensión de vuelos por las cenizas volcánicas, fueron los uruguayos de El Cuarteto de Nos, anunciados para la segunda noche.
Luchando contra el monopolio
Los rockers locales hace rato vienen reclamando su lugar en una geografía casi monopolizada por la chacarera. Sin embargo, el festival es la resistencia. Eso es evidente cuando tocan las bandas de la región. A su sed de rock la calmaron reconociéndose hijos de una tierra de folclore. El viaje del hijo pródigo implicó irse de Santiago del Estero a estudiar a Buenos Aires, perfeccionarse en EEUU y volver sabiendo que el exilio profundiza las raíces. Esa premisa rebelde del rock se percibe en aquellos grupos locales como Alimaña, Tus Monitores, Derecho Viejo y Avemantrha que supieron escuchar el repicar de bombos legüeros y la distorsión de una stratocacaster. O los jujeños de Gallega, versionando a Ricardo Vilca y con Mollo de invitado en su disco.
La organización, seguramente animada por el éxito que tuvo el año pasado el cierre que hizo Divididos con la inclusión de una multitud de bombos, violinistas y bailarines folclóricos, se jugó a poner en su grilla a dos artistas eminentemente catalogados como "folcloristas": Peteco Carabajal y Raly Barrionuevo. A las críticas que días previos podían leerse en Twitter y Facebook por la inclusión de estos artistas dentro de un festival de rock, se le impuso una ovación unánime por parte del público presente, entre cinco mil y ocho mil personas, muchas que vinieron de provincias cercanas.
¡Adentro! - Primera noche
"Hasta siempre", el clásico de Carlos Puebla terminó por enfervorizar a quienes ya estaban rockeando con la propuesta de Raly Barrionuevo hacía un buen rato. Una versión descomunal, potente desde lo musical y coherente desde lo ideológico con la lucha que ostenta el músico santiagueño hace años. Cantándole al Subcomandante Marcos y al Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE VC) siguió exponiendo sus ideales, conocido para quienes son habitués de sus shows pero novedoso para un público inusual.
Babasónicos logró convertir la cancha de fútbol donde se desarrollaba el festival en una glam fest. Las chicas hicieron su catarsis gritándole al carismático Dárgelos, que tocó sus hits y algunos temas nuevos del nuevo e impecable A propósito. Las Pelotas fueron otros de los más ovacionados, mostrándose cada vez más sólidos y cómodos. El reggae llegó con Los Cafres. Guillermo Bonetto y su banda tocaron sus reconocibles éxitos y se llevó aplausos a granel.
¡Se viene la segunda! - No todo queda bien con todo
El show de Cordera, recibido tibiamente por el público, contó con un intento de chacarera que desnudó lo peligroso que es tomarse las cosas con liviandad. Más teniendo en cuenta que, el lugar donde va a presentarse, es justamente la cuna de este ritmo. Cuando el mal momento parecía insuperable, arremetió con una rappeada que deja a Jazzy Mel convertido en el mejor rappero de la historia. Por suerte, para él, recurrió a los clásicos de su época con la Bersuit y el público respondió con entusiasmo nostálgico. Sin embargo, no se contuvo y la terminó de embarrar con una "improvisación" (según figuraba en su listado de temas) con frases con las cuales algunas activistas feministas se harían una fiesta. Todo lo contrario a lo que pasó con Los Autenticos Decadentes, presentados como "la banda de rock argentino mas importante de la historia" por un eufórico Bebe Contemponi, que dieron música, fiesta y color a la noche.
Día domingo, ya apretaba el frío y entraba al escenario Ciro y Los Persas. El innegable carisma de Ciro rozó la demagogia, una vez más, cuando tocó el himno. Temas nuevos, propios y, al igual que con Cordera, la ovación llegó de la mano de aquellos que lo hicieron famoso antes de su etapa solista.
Hasta el año que viene
Resumiendo, Salamanca Rock busca imponerse como un Cosquín Rock de invierno pero con una impronta particular y única. Un festival que no olvida sus raíces y es consecuente del lugar donde se realiza. Como comentó el Francés de los Autenticos Decantes: "Esta tiene que ser la onda del festival". Los rockeros felices y, en algún lugar, Jacinto Piedra también.
Por Lucrecia Carrillo
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