
Sanampay, en lo latinoamericano
Concierto del septeto vocal instrumental Sanampay, con Claudia Lapresa, Ariel Altieri, Claudio Liñares, Damián Cazenueve , Ricardo Munich, Julio Mangiameli, Naldo Labrín.
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Sonido: Lautaro Labrín. Iluminación: Sergio González. Producción: Jorge Alberti. La Trastienda.
El costado cosmopolita argentino suele manifestarse de diversas maneras. El más corriente y notorio suele ser el de un público que se mimetiza y enloquece con la presencia de solistas o grupos de música popular de cualquier parte del planeta.
La otra manifestación cosmopolita, la asimilación poético musical foránea por parte de argentinos, fue otrora _desde Anacrusa, en los años 70_ el culto casi exclusivo del repertorio latinoamericano por nuestros grupos vocales instrumentales.
Decimos foráneo y nos atenemos a su estricta etimología latina: foras, de afuera. No lo usamos con sobrecarga despectiva o acusatoria.
Tal predilección por los ritmos, melodías y poesía gestados en otro paisaje humano y natural de países hermanos en este sur del continente, no sería cuestionable desde el estricto punto de vista de que sus cultores argentinos han buscado un acercamiento continental, sin soslayar la conciencia de pertenencia a la propia tierra y a su memoria ancestral.
Ni siquiera cabría reprocharles que aquí tienen ellos _compositores o intérpretes_ veneros inmensos, riquísimos, inagotables para expresarlos de mil maneras.
Sanampay cultiva _salvo la milonga-candombe "Alfrediana", de Henríquez-Labrin; el bailecito "Villa de Villares", del Chango Rodríguez; "Simón Caravallo", de Teresa Parodi, y dos tangos del grupo_ un repertorio latinoamericano. Y lo presenta, al menos, con signos claros de musicalidad y buen gusto, tanto en la plasmación de voces solistas, dúos, tríos como en el ensamble vocal-instrumental, fruto de buenos arreglos.
La inclusión del violoncelo es un buen indicio, aunque se ha confiado al instrumento sólo la base armónica y casi ningún canto o contracanto. Las voces de Claudia Lapresa, Claudio Liñares y Ariel Altieri son cultivadas y expresivas. Incluso la nueva primera voz, Claudia, ha crecido técnica y emotivamente desde aquel regreso del grupo (fundado en 1977) en el homenaje a Zitarrosa en el teatro Opera.
El hecho de confiar temas enteros a solistas vocales suena conjetural en un grupo que evidencia talento en la polifonía vocal-instrumental.
Habrá que esperar que Sanampay recale en la música argentina. En tal caso no será temerario afirmar que, al margen de toda moda o resurgimiento folklórico, Sanampay sabrá trepar alturas de musicalidad con sabor telúrico.





