Satan Dealers presenta su disco

Este sábado, la banda toca en The Roxy Live los temas de Canciones para desertar, un álbum power pop de guitarras afiladas
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10 de mayo de 2013  • 17:22

Vaya uno saber qué integrante de Satan Dealers dijo alguna vez "lo nuestro es rock salvaje, inspirado en MC5 y los Stooges, y que hoy perfectamente podría ser parte de la movida escandinava que tiene a Hellacopters, Turbonegro o Backyard Babies como exponentes", pero lo cierto es que Adrián Outeda, cantante del grupo, no lo suscribe. Esa declaración sin crédito visible aparece en la biografía del site rock.com.ar de esta banda que ya tiene más de una década en la ruta. En todo este tiempo, fueron tantos los cambios de formación de Satan Dealers que hoy resulta complicado rastrear quién dijo eso con lo que el actual cantante del grupo no coincide. "Es lo mismo que cuando nos catalogan como banda de garage rock", remarca Outeda. "A mí no me parece... Nuestro sonido fue cambiando con el paso del tiempo. Con "Chulé" [Julián Poggiese, ex violero de Fun People y hoy también ex Satan Dealers] siempre quisimos darle una vuelta de tuerca al sonido de la banda. Y yo insistí mucho con cantar en castellano. Empezamos a hacerlo en 2007, y ya este disco tiene todas las letras en nuestro idioma."

Canciones para desertar, el álbum que la banda acaba de editó a fines de 2012 a través de movedizo sello independiente Scatter Records –sus responsables estuvieron detrás de la visita de Dinosaur Jr., por ejemplo–, es un explosivo artefacto de power pop saturado de guitarras afiladas, melodías pegadizas y letras que incitan a abandonar las obligaciones más comunes y grises de la vida cotidiana.

"Probablemente sea nuestro disco más arreglado, menos crudo, era eso lo que estábamos buscando. Casi todas las letras hablan de desertar, pero no desde un punto de vista político, sino de desertar de las cosas que agobian en el día a día", dice Outeda. "La política me interesa en la medida en que todo, de alguna manera, entra en esa órbita: trabajar, sobrevivir… Pero no me interesan en absoluto los partidos. Lo que a mí me importa hoy, después de tantos años con la banda, es que la música me ayude a pagar las cuentas, algo que no termino de conseguir. Obviamente, no sacamos los discos pensando en eso, pero si pasara me pondría contento. Satan Dealers tiene el mismo profesionalismo que bandas como Massacre y Pez, pero nos falta un poco más de suerte. Lo que nunca vamos a aceptar es que un sello nos imponga condiciones."

Con la independencia como bandera y la ayuda de Scatter, Satan Dealers logró armar una rutina de trabajo nada despreciable: un promedio de tres shows mensuales, incluyendo algunos en Uruguay y Brasil. No siempre toca con bandas similares, algo que Outeda –viejo militante del hardocre que en los ’90 fue parte de No Demuestra Interés– no ve como un problema, sino más bien como una ventaja. "NDI también era una banda de espíritu abierto; nunca me gustó que mi grupo formara parte de una ‘escena’. Para mí, el rock es versatilidad, mente abierta y expansión. No me gustan los encasillamientos".

Outeda creció escuchando bandas postpunk y el hardcore, sobre todo las más subterráneas, como The Comsat Angels, The Chameleons UK y Radio Birdman, banda pionera del punk australiano. "Me gusta el rock de guitarras, Satan Dealers es eso", dice. "Ahora pienso que quizás por ese motivo la mayor parte de los cambios que hubo en la banda fueron de guitarristas... Siempre buscamos tener una identidad propia en un contexto donde no hay tanto por descubrir. Pero yo creo que ponés un disco nuestro y no te confundís. Es lo que me pasaba a mí cuando iba a ver a las bandas que me gustaban: Los Violadores, Chiquero, la primera época de Massacre... Tenían un sonido propio, particular. Hoy hay miles de bandas que suenan igual. Por eso no voy a conciertos. Bah, por eso y porque no me gustan para nada las muchedumbres. Es un delirio pagar la fortuna que cuestan las entradas y estar incómodo. Prefiero quedarme en mi casa tomando algo, escuchando o música o pintando". Los cuadros que pinta Outeda están desperdigados en su propio departamento de Montserrat, ahí mismo donde tiene el local donde trabaja diariamente en su oficio, estampando remeras. "Vivo de eso, mucho más en verano. Satan Dealers para siempre en esa época. No somos una banda de sol y playa, está claro".

Por Alejandro Lingenti

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