Scary Monsters: 40 años del disco que devolvió a Bowie a la cima
Cuando empezó a preparar Scary Monsters (and Super Creeps), David Bowie tenía un objetivo claro: venía de la famosa trilogía de Berlín, una serie de discos (Low, Heroes, Lodger) que habían sido celebrados por la crítica pero lo habían alejado de los charts, y su intención manifiesta era recuperar el éxito comercial con un álbum que reviviera la era dorada de los primeros 70, cuando se transformó en una estrella internacional como icono indiscutido del glam.
La experiencia alemana, con Brian Eno como socio fundamental, había reflejado su faceta más experimental y también un estado permanente de pesimismo, con el yo como centro de rotación y destino final de su obra: "¿No es genial estar dentro de uno mismo? Vamos a bajar las persianas y a la mierda con todos", declaró cuando apareció Low como para que ese solipsismo no fuera un secreto para nadie.
Scary Monsters, que acaba de cumplir cuarenta años, fue pensado como la nueva reencarnación de un artista camaleónico que había saboreado la gloria interpretando un personaje inolvidable, Ziggy Stardust, y ahora, virtualmente repuesto de una ola de excesos narcóticos con Iggy Pop como compinche y con una banda consolidada -Carlos Alomar en guitarra, George Murray en bajo, Dennis Davis en batería-, deseaba darle un nuevo giro a su carrera.
Sin Eno en el equipo, con la experiencia inestimable de Tony Visconti como apoyo en la producción y con un puñado de invitados de lujo -Chuck Hammer (habitual colaborador de Lou Reed), Robert Fripp (King Crimson), y Pete Townshend (The Who)-, Bowie se planteó volver al sonido de los primeros 70, pero sumándole un protagonismo importante de los sintetizadores. Se alejó de los métodos más aleatorios y experimentales con los que había probado mucho en los últimos años y le dio forma a un disco que fue un faro para la ola new romantic y al mismo tiempo cumplió el propósito de reconquistar al grueso de sus fans.
El primer single de Scary Monsters, en el que también estuvo a punto de participar Tom Verlaine, magnífico guitarrista de Television que finalmente no estuvo interesado en sumarse, fue uno de los mejores temas de la carrera de Bowie y un categórico número uno en el Reino Unido: "Ashes To Ashes", continuación de la historia del Major Tom de "Space Oddity" y señal inequívoca de que Bowie quería recuperar la grandeza del pasado apelando al recuerdo emotivo del que había sido su primer gran hit.
La personalidad del tema está marcada por el sonido de la guitarra/sintetizador Roland GR 500 que usó Chuck Hammer y una melodía encantadora que Bowie cantó con elegancia y gran poder sugestivo. El famoso videoclip de la canción, dirigido por David Mallet, costó una cifra inusual, por lo alta: dos millones y medio de libras esterlinas.
Bowie aparecía recargado de maquillaje y carmín, retomando el estilo del Pierrot de su maestro teatral Lindsay Kemp, famoso coreógrafo y mimo inglés. En la tapa del disco, Bowie aparecía con el look de ese mismo personaje ficticio enmarcado en un diseño que incluyó una combinación de fotografías de Brian Duffy y una pintura de Edward Bell. La contratapa de la edición original en vinilo contenía referencias a sus cuatro discos previos -la trilogía berlinesa + Aladdin Sane-, una especie de inventario de las diferentes personificaciones de un auténtico cultor del transformismo.
El segundo corte fue otro clásico, "Fashion", una canción que criticaba con acidez "el fascismo de la moda" y la cultura del consumismo, retomando partes de la línea de bajo y la melodía de "Golden Years", el primer corte de Station to Station, disco lanzado en 1975, justo antes del inicio de la expedición a Berlín. Muchos lo interpretaron también como una burla al new romantic, una movida que paradójicamente había nacido para rendirle culto al Bowie de la etapa glam y que tuvo en Boy George y su proyecto Culture Club a una de sus figuras más relevantes.
En ese 1980 en el que vio la luz Scary Monsters también aparecieron otros grandes discos que marcaron el sonido del año: Remain in Light de Talking Heads, Closer de Joy Division, Back in Black de AC/DC, The Game de Queen, Double Fantasy de John Lennon y Yoko Ono y Sandinista! de The Clash. Pero el de Bowie era el único que lucía como un caleidoscopio de los sonidos y las tendencias del art pop-rock y funcionaba perfectamente a la manera de un punto de inflexión entre los 70 y los 80. Aun cuando buscaba llegar al público masivo, el Duque Blanco inglés deleitaba con un repertorio singular y aventurado que Visconti sigue considerando hoy como uno de sus favoritos de toda su vasta trayectoria.
A pesar de haber tenido una agria discusión con Lou Reed por haber convocado a Chuck Hammer, parte de la banda estable del neoyorquino, con el que tenía un vínculo cercano desde la época de Transformer, el gran disco que le produjo en 1972, Bowie descartó en las mezclas finales de Scary Monsters muchas de sus guitarras sintetizadas y las reemplazó por otras mucho más filosas e impulsivas que Fripp grabó en apenas tres sesiones. Pete Townshend aportó la suya en "Because You're Young", una exótica y desesperada canción de amor donde también tiene un papel relevante el sintetizador de Andy Clark.

En la época en la que grabó Scary Monsters, Bowie también estaba dedicándole mucho tiempo a la actuación: el director Jack Hofsiss pensó en él para que reemplazara al protagonista original de la obra teatral El hombre elefante, Philip Anglim, y acertó. La prensa llenó de elogios al trabajo de Bowie, quien se comprometió seriamente en una gira por los Estados Unidos que fue agotadora, por la gran cantidad de funciones y porque gracias a "Ashes to Ashes" había efectivamente conseguido volver al tope de los charts ingleses y norteamericanos, algo que repuso el asedio de los fans y lo obligó a retirarse sistemáticamente de incógnito en cada función de la obra.
El tiempo de Bowie en los Estados Unidos se acabó definitivamente con el asesinato de John Lennon, a quien admiraba con sinceridad y con quien había desarrollado una relación fluida en esos años. Cuando se supo que Mark David Chapman, el asesino del exbeatle, había ido a ver una de las funciones de El hombre elefante en Nueva York, Bowie lo tomó como una advertencia inquietante y decidió retornar a Inglaterra.
Su paranoia con la histeria de los fans estaba explicitada en los tracks de apertura y cierre de Scary Monsters, dos versiones distintas de un mismo tema, "It's No Game", que visto en perspectiva suena como una premonición: "Meteme una bala en la cabeza y saldrá en todos los diarios", canta un Bowie angustiado que también estaba golpeado por la separación de su primera esposa, Angie, y necesitaba descansar para estar bien lúcido en su próxima transformación, la que llegaría con Let's Dance, un álbum condimentado con música disco, soul sintético y pinceladas new wave que terminaría siendo el más exitoso de su carrera.
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