
Le dicen “El Dandy”. Es ginecólogo de alcurnia y héroe del fútbol más pobre del ascenso. Juega en Fénix y es el único futbolista argentino con más de un gol por partido.
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Un adecuado mecanismo de disociación temporaria le permite a Sebastián Neuspiller desdoblarse y conciliar sus dos pasiones con cierta lógica. El enfermo del fútbol que es capaz, un sábado, de llegar hasta la canchita de Victoriano Arenas en Valentín Alsina (travesía que incluye cruzar descampados y una fábrica abandonada, atravesar una villa y bordear el Riachuelo) para jugar por Fénix en el torneo de la Primera D, recibe un par de días antes a Rolling Stone amparado en el decorado aséptico de Fecunditas, la clínica que dirige su padre, Nicolás Neuspiller, reconocido especialista en temas de fertilidad. La puesta en escena -una oficina de ejecutivo, cientos de fotos de bebés que le deben su sonrisa o su llanto al tratamiento de fertilización- parece dirimir el conflicto de personalidades en favor del Doctor; pero en la cancha, entre puteadas y escupidas de la hinchada contraria y el humo de unos choripanes menos complacientes que los defensores de Victoriano Arenas, la confusión inicial deriva en una nueva síntesis, patentada en apodo por la cultura futbolera: "El Dandy" Neuspiller, goleador y ginecólogo. Nene de papá y héroe del fútbol más pobre del ascenso.
"Empecé tarde en todo", dice en la tranquilidad de la guardia en la clínica. "Entré a la facultad a los 23 años. Y me recibí con 9.14 de promedio y medalla de honor. Y con el fútbol, lo mismo. Después de haber jugado toda la vida campeonatos de la facultad, intercountries, en el balneario Solanas en Punta del Este, entré a Fénix recién a los 26 años." Es el único jugador del plantel que se entrena por su cuenta. Sus prerrogativas están avaladas por su certificado analítico: es el único jugador de afa con más de un gol de promedio por partido (156 goles en 151 encuentros); también es el único futbolista que se consagró goleador seis temporadas consecutivas. "Para mí es normal: nunca me pasó de estar en un equipo y no ser el goleador del torneo", señala este fan de u2 que hace unos años no dominó la ansiedad y viajó a Londres para no perderse el Zoo tv Tour.
Tuviste varias oportunidades de jugar en equipos de Primera pero no se dio. ¿Por qué?
Porque no transé. En Ferro me probaron, metí tres goles en una práctica y el técnico me bajó el pulgar. En Independiente, el entrenador dijo que no se quería quemar poniendo un jugador de la D. Me cansé del pelotudeo. Prefiero quedarme en Fénix...
¿Cómo te llevás con tus compañeros?
Muy bien. ¿Por qué?
Pertenecen a mundos distintos...
En un equipo de fútbol hay de todo: tenemos un chico que es carpintero, otro que trabaja con los camiones de basura, uno que es prestamista, estudiantes. Pero adentro de la cancha el fútbol hace que seamos todos iguales. La medicina me ayudó, porque te acostumbra a entablar trato con gente de todos los sectores.
Los hinchas rivales conocen tu historia. ¿Qué te gritan?
De todo. Lo más lindo que me dijeron fue: "Vení a la tribuna que te vamos a hacer un tacto". Había un gordo que me volvía loco. Me di vuelta, lo miré en medio del partido y le dije: "Y a vos te voy a dar una dieta...". Se le empezaron a cagar de risa todos. Me gusta que me puteen. Juego mejor. De los defensores rivales recibo codazos, patadas, nos insultamos. Pero hay respeto. A lo mejor porque saben que soy cinturón negro. Hay un solo jugador (Carpintero, de Sacachispas) al que se la tengo jurada. Algún día lo voy a encontrar en la calle, en un hospital, y me va a conocer...
¿Qué te hizo?
Me tocó el culo en dos partidos distintos. En uno lo corrí por toda la cancha. En el otro, en Soldati, lo fui a buscar en los vestuarios, delante de sus compañeros. Se escondió detrás de un policía...
Antes ibas a las canchas en un bmw. ¿No tuviste problemas?
Jamás. ¿Por qué no iba a ir con el bmw si era el auto que tenía? No usarlo sería una hipocresía. Y miedo nunca me dio. Iba a Alsina, a Claypole, igual que voy al country. Iba con mi abuelo, que me seguía a todos lados.
¿Y tu viejo qué te dice?
A veces va a verme. No puede con su genio y termina entrando a la cancha como médico...
¿Invitaste a tus compañeros de Fénix a tu fiesta de casamiento?
Pasó algo gracioso. Casi me escapo yo. Porque el casamiento era un sábado y Fénix jugaba el domingo a la mañana. Y yo quería jugar. Me tuvieron que convencer mis compañeros de que no, que esa noche me tenía que olvidar del fútbol.
Contexto
Ningún jugador de la D puede vivir del fútbol, porque en el mejor de los casos sólo se pagan viáticos (es el caso de Fénix, rara avis de la categoría porque está "gerenciado"). Como el club no tiene cancha, juega de local en Atlas (un club perdido en el barrio bonarense Las Malvinas) y entrena en el distinguido campo marista de Pilar. La historia del club podría sintetizar los últimos treinta años de historia argentina. Tenía la cancha en la villa de Colegiales, pero para el Mundial 78 la dictadura decidió esconder la miseria debajo de la alfombra. Le pasó la topadora por encima, a la villa y a la cancha. El club estuvo a punto de desaparecer. Fue privatizado y hoy tiene a Neuspiller como estrella.






