Alison Brie, la actriz capaz de convertir la villana en una heroína

Alison Brie en Glow
Alison Brie en Glow Crédito: Netflix
Protagonista de la serie de Netflix Glow, en la que interpreta a una comprometida actriz que debe trabajar con su ex mejor amiga como villana de un espectáculos de catch, Brie tiene un notable currículum televisivo en series como Community y Mad Men, pero aquí demuestra que merece ser el centro de todas las miradas
Sol Santoro
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4 de julio de 2017  • 00:25

Fue una ingenua "alumna diez" en una facultad con más vivillos que mentes brillantes en la serie Community, una mujer que pide el divorcio medio siglo atrás en Mad Men, un personaje humano en el show protagonizado por un equino BoJack Horseman y, con el reciente estreno de Glow , una actriz que busca interpretar a Shakespeare pero se encuentra subiendo sus menos de 60 kilos a un ring repleto de brillantina y golpes simulados. Alison Brie deja en claro que no se mueve en el terreno de los personajes sencillos. Pero aún trabajando a destiempo o en contrapunto para apalancar a otros personajes más empáticos o impactantes, los suyos saben bien cómo ganarse su lugar en el recuerdo del público.

Compartiendo equipo creativo con Orange Is The New Black, Glow es una de las nuevas propuestas de Netflix. Allí, un director entre trash y experimental acepta dirigir lo que en principio parece ser el capricho de un productor inexperto de billetera generosa: un show de lucha libre entre mujeres. Apostando una vez más a los elencos corales femeninos y al clima ochentoso (que tan bien le ha funcionado a Netflix en productos como Stranger Things, si bien el tratamiento es diferente), la serie asciende sin miedo de los tonos grises de un gimnasio algo frío donde todos están algo desorientados al rosa furioso y al glitter desmedido de las batallas finales. GLOW: Gorgeous Ladies of Wrestling fue efectivamente un programa que estrenó en 1986 y cuyo esquema de personajes se repartía entre heroínas y villanas. En la ficción de 2017, rápidamente todas encuentran su bando salvo Ruth (Brie), quien en medio de sus compañeras guerreras es la que se toma más tiempo en crear (y conquistar con) su personaje.

¿Villana o heroína?

Hay un capítulo de Community en el que Abed (Danny Pudi) se arroga a la tarea de entender si Nicolas Cage es bueno o malo (“Introduction to Teaching”; el capítulo 2 de la temporada 5). Ninguna casilla encaja del todo con su carrera y, a pesar de todos los mapas conceptuales y maratones de sus películas que encara Abed, el resultado es nulo y el personaje pierde por completo sus estribos. La tarea de "ubicar" a Ruth, el personaje de Alison Brie en Glow, en alguno de los extremos del espectro dramático tiene algo de eso. Es protagonista, eso está claro, pero la heroína prototípica es la blonda Debbie (Betty Gilpin, vista en Mad Men y en American Gods), tanto afuera como adentro del ring. Bastante más exitosa en su carrera actoral y con una vida más armada, Debbie descubre que Ruth (hasta ese entonces, su mejor amiga) tuvo un romance con su marido (otro ex Mad Men, Rich Sommer). Entonces, mientras batalla para recuperar algo de aquella vieja amistad, Ruth se inventa un pasado soviético para su cruel Zoya en el cuadrilátero y define su bando. Es una doble villana: su personaje batalla contra sus peores impulsos en los dos niveles de la ficción.

En el cuadrilátero, su representación de una creyente en el Imperio del Mal de Reagan, en plena Guerra Fría, crece a fuerza de abucheos. En el catch, cuanto más malo el personaje, mejor su recibimiento. Pero durante los entrenamientos, Ruth carga con sus propios estigmas y carencias para ganarse un lugar y algo de atención del director (Marc Maron), que no escatima en desprecios; y esa tarea es bastante más complicada.

Con algo de Annie, la alumna prolija de Community que termina siendo la que junta al equipo de estudio en sus peores momentos y entre batallas de paintball, y algo de la determinación de su Trudy en Mad Men, Alison Brie toma por asalto la primera plana con un personaje que en otro contexto sería secundario o complementario, haciendo un recorrido incómodo y en el que todo le cuesta doble que al resto. Y, claro, puede hacerlo porque todo ese brillo por el que ruega Ruth, lo tiene Brie para armarla y lanzarla a la pelea.

Lo que viene: Spielberg y el convento

The Little Hours, estrenada en el festival de Sundance en enero, cuenta con varios rostros salidos de algunas de las series más resonantes de los últimos tiempos (Kate Micucci de The Big Bang Theory ; Aubrey Plaza, de Legión; Nico Offerman de Fargo). En esta historia inspirada en El decamerón, de Boccaccio, a Brie le toca seducir al personaje de su esposo, Dave Franco, en pleno convento y vistiendo una sotana. Otro personaje con incómodas contradicciones, en tono de comedia, que suena ideal para ella.

Finalmente, a fin de año –en plena temporada de premios– Brie estará en The Papers, escrita por Liz Hannah y Josh Singer (que ya se llevó la estatuilla por el guion de Spotlight), dirigida por Steven Spielberg. Basada en la historia real de los papeles del Pentágono, podría significar un salto cualitativo en la carrera de Brie, que se mantiene oculta frente a las cámaras. Mientras tanto, a un clic de distancia, vale la pena descubrirla avanzando a puro puño y patada con todas sus fuerzas (soviéticas) para ser la mejor y más brillante luchadora femenina en los diez episodios de Glow.

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