Cuando se reparte el tiempo en el escenario y las pantallas

Gustavo Pardi es uno de los actores más solicitados de su generación y logró popularidad con su personaje en El marginal
Gustavo Pardi es uno de los actores más solicitados de su generación y logró popularidad con su personaje en El marginal Crédito: Hernán Zenteno
Leni González
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25 de noviembre de 2018  

Móviles que cuelgan del techo, cajas de juguetes y las fotos de una nena con el pintorcito del jardín: el departamento de Gustavo Pardi dice a gritos que es papá de Antonia, de dos años, a quien algún día no tan lejano le contará qué películas hizo, con quién compartió escenarios y por qué es tan divertido trabajar como artista. Todavía la hija ni se imagina qué le espera.

"Es muy chiquita, pero ya la veo acompañándome a los ensayos", dice el actor al que no le falta ningún casillero laboral por completar: teatro, cine y televisión este año y el próximo, además de proyectos de dirección. "No me puedo quejar. En el San Martín, fui parte de La tempestad, de Shakespeare, donde audicioné con Penny Cherns, una directora hiperexigente. Y en el off, este mes terminamos con El fruto más amargo, de Héctor Levy-Daniel, un dramón tremendo con esa actriz tremenda que es Iride Mockert", dice, mientras ceba mate y continúa: "En enero vuelvo al San Martín, a la Cunill Cabanellas, porque empiezo a ensayar El cartógrafo, del español Juan Mayorga ( El crítico), con Elena Roger, Roberto Carnaghi y Mario Alarcón, y dirección de Laura Yusem, otra novedad para mí que agradezco".

Por la calle a Pardi lo reconocen como "Pikachu", el tatuador preso que personifica en El marginal , la serie de Underground para la TV Pública que en febrero comenzará el rodaje de su tercera temporada, la continuación de la precuela iniciada este año. "Todo lo que hacen los Ortega se distingue, hay un trabajo meticuloso en los guiones, la composición, la dirección de Luis Ortega, de Adrián Caetano, de Alejandro Ciancio, el cuidado del actor y siempre con una poética. Terminamos como familia porque son muchos días filmando juntos en la antigua cárcel de Caseros", dice quien también trabajó en Pol-ka ( El puntero, Sos mi hombre) y reconoce el buen trato recibido por el director Daniel Barone. "Lo mejor en tele es cuando lográs continuidad con un personaje y no participaciones cortas", agrega.

Criado en Lomas de Zamora, al sur del Gran Buenos Aires, cursó en un secundaria con orientación artística. Fue en ese taller de teatro, con el profesor Osvaldo Peluffo, donde estaba el embrión del Banfield Teatro Ensamble, la compañía y sala que dirige desde 1996 Nelson Valente. "Con ellos y otros que venían de trabajar con Alberto Félix Alberto nos juntamos para formarlo. Nos gustaba Pina Bausch, Tadeuz Kantor, el teatro de la imagen. En la zona sur, desde Avellaneda hasta Adrogué, hay mucha actividad, muchas salas. El tema es cómo mantener una temporada porque el público se agota rápido. Entonces, el modo que encontraron en el Ensamble es el café concert, el varieté, las obras cortas, porque tiene un público más amplio y se renueva constantemente", dice el actor, que puede hablar del "conurbano" desde la propia experiencia. "En general, se lo estereotipa en las ficciones, siempre poblado por esa clase media baja bruta, discontinua, con un colorido falso. En teatro me parece que está mejor mostrado como en El loco y la camisa o en Como si pasara un tren. En El marginal no todos los personajes putean cada dos palabras y se comen las eses, Pikachu habla como cualquier tipo. En la película Yo sé lo que envenena (2013), donde actué, son tres amigos del conurbano, un mundo que el director Federico Sosa conoce y lo reflejó de otra manera, quizá menos pintoresca de lo que se esperaba".

Si pudiera, Pardi haría mucho más cine, un gusto que tomó después de filmar, entre otras, Tríada (Sebastián D'Angelo, 2016), El karma de Carmen (Rodolfo Durán, 2014) y El cielo del centauro, la última película de Hugo Santiago. "Soy fan de Invasión, su primera película, así que cumplí un sueño. Era un tipo con una precisión matemática, una claridad absoluta para lo que buscaba mostrar y lo que quería del actor, obsesivo con el texto, quería que saliera 'blanco', decía, puro, entero, la cámara volaba, caminabas y no sabías dónde estaba y cuando lo veías, era bellísimo cómo quedaba retratada la ciudad", dice sobre el artista que murió en febrero, en París.

En diciembre, lo espera la filmación de Lo habrás imaginado, de Victoria Miranda, con Carlos Portaluppi, Diana Lamas y Mario Pasik. Mientras tanto, continúa en cartel Camino sinuoso, ópera prima de Juan Pablo Kolodziej, con Geraldine Chaplin, Arturo Puig y Juana Viale. "Con Geraldine filmé toda una semana, en Villa La Angostura, escenas muy crueles y tensas entre nuestros personajes. Fue muy generosa, muy humilde, compartíamos todo, desde los ensayos hasta las cenas, una superprofesional. También trabajé con Arturo y con Juana, sin pedanterías, con mucha calidez", dice Pardi, que reconoce que la película "está remando" la taquilla y que la crítica fue injusta: "Con Juana hay un prejuicio y no le dan la oportunidad de verla sin esa sombra porque ella está realmente muy bien. Te puede gustar más o menos pero no ser despiadados, con mala leche".

Además de estrenar en enero La sal de tu piel, obra de Eloísa Tarruella, en Microteatro, con Tamara Garzón, a largo plazo Pardi tiene un proyecto que "cranea" hace cinco años, algo muy personal y que le llevará un año de ensayos o más porque recién empieza. "Voy a dirigir. Tuve experiencias anteriores pero esto tiene otra envergadura. Quiero abordar el mito de Don Juan desde todos los autores que lo han escrito, que son muchos. Estoy trabajando la dramaturgia y quiero que los actores pasen por distintos estilos. Me terminó de animar cuando vi a Osqui Guzmán en El bululú, puro amor sin apuro, apostamos a una gran pintura hasta con toques operísticos de Don Giovanni, de Mozart", adelanta el director de Francisco Donovan, Florencia Carreras, Guillermo Tassara, Jimena Alemo, Eugenia Kolodziej y Leopoldo Ruiz, el elenco que eligió. "Los convoqué a ellos porque los conozco bien, de la misma manera que muchas veces me convocan a mí. También audiciono un montón, sobre todo para cine. Si quedara en todos los castings, sería una megaestrella", dice con una sonrisa.

El fruto más amargo

De Héctor Levy-Daniel.

El Extranjero, sábados, a las 17. $300

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