
"Siempre hay una hormiga en el medio"
1 minuto de lectura'
"Cuando era muy chica las hormigas no me llamaban la atención, aunque no podía ignorarlas porque a veces me picaban. Pero nunca pensé que llegarían a ser tan importantes en mi vida profesional. En realidad, cuando estudiaba en la Universidad me sentía atraída por los grandes vertebrados, los bichos peludos y suaves, e hice estudios importantes sobre lobos marinos y carpinchos", recuerda la doctora Patricia Folgarait.
"Las hormigas aparecieron cuando estaba preparando mi tesis final. Entonces estaban de moda los temas que tenían que ver con el enfrentamiento. Yo estaba harta y traté de encontrar algo con buena onda, y así descubrí el mutualismo donde las hormigas eran protagonistas, y di un vuelco total", sigue.
Folgarait egresó de la Universidad de Buenos Aires como licenciada en Biología especializada en ecología. Es investigadora del Conicet, profesora de la Universidad de Quilmes y autora, junto con Alejandro Farji-Brener, de Un mundo de hormigas. Obtuvo el doctorado en Biología Evolutiva en la Universidad de Utah, Estados Unidos. También es, como le gusta agregar, "madre de mellizos de 5 años. Porque se puede ser madre e investigadora".
-¿Un vuelco total?
-Si, abandoné todo, y desde entonces las hormigas y yo fuimos inseparables. Actualmente soy una mirmecóloga, porque myrme significa hormiga en griego. Hay cosas increíbles, como la relación que tiene algunas hormigas con los homópteros, parecida a la del hombre con la vaca.
-¿Cómo es eso?
-Si tiene un rosal y un día nota que está invadido por los pulgones de la rosa, un homóptero, su planta corre peligro. Pero si además descubre que hay hormigas, el peligro es mucho mayor. Porque las hormigas cuidan y protegen a los pulgones, les construyen viviendas, los alimentan y protegen de los predadores. Ocurre que los pulgones exudan una sustancia que contiene azúcares que las hormigas necesitan para alimentarse. Los ordeñan, pero cuando necesitan proteínas se los comen; tienen rebaños.
-¿Qué tamaño tienen esas hormigas?
-Dos milímetros, ¿no es extraño?
-¿En que está trabajando como investigadora?
-Buscamos la solución a tres problemas: la plaga de las hormigas constructoras de tacurúes, el control biológico de las hormigas de fuego y el tema de las hormigas cortadoras de hojas. Todo organismo tiene reguladores naturales, como los predadores, y la plaga se produce cuando fallan estos reguladores.
-¿Cómo son las hormigas constructoras de tacurúes?
-Descubrimos que se transforman en plaga cuando hay actividad agrícola, si no viven debajo de la superficie del suelo. Se cree que después de la explotación intensa de un terreno es necesario dejarlo descansar. Es entonces cuando las hormigas comienzan a construir unos montículos con formas de conos, de un metro de alto por dos de base, prácticamente indestructibles. Estas hormigas no tienen predadores y en 4 o 5 años alteran el terreno con una gran cantidad de tacurúes, a veces se pueden contar entre 2000 y 3000 montículos y ya no se puede caminar en línea recta. Si bien falta responder muchos interrogantes, se puede evitar el desarrollo de la plaga cambiando el manejo de la producción, seleccionando el tipo de pastos y evitando el agotamiento del suelo.
-¿Cómo logran producir las hormigas ese material indestructible?
-Suponemos que se trata de alguna sustancia que segrega la saliva de las obreras, pero todavía no lo sabemos. Sería interesante utilizarlo en la producción de ladrillos, ¿no cree?
-¿Y el control biológico de las hormigas de fuego?
-Las hormigas rojas son genuinamente argentinas y plaga en varios países, especialmente en Estados Unidos. Son carnívoras y sumamente agresivas, su picadura afecta tanto al hombre como al ganado. Se calcula que llegaron a Estados Unidos en los años 20, en los barcos mercantes. Nuestro trabajo consistió en buscar un enemigo natural, lo encontramos en unas moscas diminutas llamadas fóridos. La mosca madre deposita un huevo sobre la hormiga y de ese huevo nace una larva que se alimenta de las entrañas de la hormiga hasta que llega a la cabeza. Por eso se las denomina moscas decapitadoras. La presencia de las moscas las aterra, la mayoría huye a esconderse mientras que las más valientes se paran en sus patas y abren sus fauces para destruir al agresor.
-¿Y las hormigas cortadoras?
-Las cortadoras no cosechan para comer. Una las ve pasar llevando hojitas al hormiguero, pero la realidad es que las utilizan para criar un hongo del que se alimentan. Son una de las mayores plagas en América, las hormigas coevolucionaron con los hongos y la relación tiene ya 50 millones de años. En 1999, el doctor Cameron Currie descubrió que hay un patógeno que ataca al hongo y que, a su vez, las hormigas tienen en sus organismos filamentos antibióticos que neutralizan la acción del patógeno. La idea es lograr el control del patógeno para que impida el crecimiento del hongo y la colonia no pueda alimentarse. Como ve, en todos mis proyectos siempre hay una hormiga en el medio.





