Siervos: comedia fantástica a cuatro manos
★★★ Autoría y dirección: Pedro Gundesen y Enrique Lozano. Intérpretes: Martín Bertani, Daniel Di Cocco, Marcela Díaz, María Alejandra Hollender, Patricia Roncarolo y Valeria Santa. Escenografía: Tony D’Fabrici. Vestuario: Paula Bianchini. Luces: Marco Pastorino. Sala: Beckett, Guardia Vieja 3556. Funciones: sábados, a las 21.30. Duración: 75 minutos.
El argentino Pedro Gundensen (Argentinien, Kilómetro Limbo) y el colombiano Enrique Lozano (Transmigración, Noche oscura Lugar tranquilo) se conocieron en Panorama Sur, un programa de intercambio internacional de dramaturgias. De esas cuatro manos nacieron dos obras, Piel de lava, que no se llevó a escena, y Siervos, estrenada en el Beckett, también con dirección conjunta.
Siervos y ciervos, la obra juega con ambas ortografías y semánticas que bien podrían ser dos obras diferentes aportadas por cada autor y que la reunión fundió en una sola. Por un lado, un millonario adicto a la caza mayor y su hastiada esposa son visitados por una pareja que busca ascenso social; por otro, la caída de un rayo misterioso provoca que los deseos ocultos de estos personajes se cumplan inexorablemente.
Ambas líneas se cruzan de manera disparatada, amparadas por la tormenta en una desolada noche de campo. La voz en off de uno de los personajes introduce los actos en que se divide la obra, a modo de breve explicación mientras los espectadores observan a los actores realizar los cambios de la austera escenografía (un mantel en el piso para el picnic, el mangrullo para la caza, la mesa para el living). La iluminación es opaca porque nada estará del todo claro en esta comedia fantástica con camafeos mágicos y variadas transmutaciones de viejo a joven, de pobre a rico, de banal a explosiva, de sana a inválida, de varón a lesbiana (las actrices Marcela Díaz y Patricia Roncarolo son precursoras locales en las performances Drag King), extraños resultados que como suele suceder con los hechizos y las ansias más profundas, no son manejables al pisar la realidad. Cautivos de sus flaquezas, estos Siervos imaginados por la dupla Gundesen-Lozano constituyen una ‘’rara’' pieza para el circuito off, algo no esperado como la cornamenta de un semental en la pared de un monoambiente.
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