
Siga el baile
El 23 de julio de 2002, a los 87 años, murió Alberto Castillo, el cantor que llevó a la radio y al cine la música de los barrios
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El ginecólogo Alberto Salvador de Lucca repartía sus tardes entre el consultorio y la radio. En 1941, un año antes de recibirse, ya contaba con su primer éxito, el vals "Recuerdo" y había elegido definitivamente su nombre artístico: Alberto Castillo. Aunque también se hizo popular como "el cantor de los 100 barrios porteños", referencia infaltable en cualquier repaso de su vida.
"La barra de la esquina" / "Muchachos, escuchen"
De chico tomó clases de violín y le gustaba cantar en todas partes. Una noche, a los 15 años, le estaba cantando a su barra de amigos cuando lo escuchó el guitarrista Armando Neira, quien lo invitó a integrar su conjunto.
Hizo su debut con el nombre de Alberto Dual. Cantó con las orquestas de Julio de Caro, Augusto Pedro Berto y Mariano Rodas.
En 1938 el imperativo familiar pudo más y se dedicó por completo a estudiar medicina. Sin embargo, la música nunca dejó de interesarle. Tanto es así que durante un baile, sus compañeros de facultad (y practicantes junto a él en el hospital Alvear) convencieron al pianista Ricardo Tanturi del talento del joven y de que lo escuchara cantar. Tanturi, que además de tener su orquesta era dentista, quedó impresionado y lo contrató. Después de ejercer un tiempo, Alberto Castillo se dedicó de lleno al canto.
"Así se baila el tango"/ "Alma de bohemio"
"Yo soy el Perón del tango" solía jactarse. Decía que entendía lo que la gente quería escuchar sólo con una mirada y que los bailarines se movían de acuerdo a la manera en que él cantaba las estrofas. Provocó el enojo de algún "pituco" con "Así se baila el tango".
Ese que empieza diciendo "Que saben los pitucos,/lamidos y soshetas,/que saben lo que es tango,/ que saben de compás". Para dar una idea de su popularidad, en 1944 por un recital suyo en el Teatro Alvear se tuvo que cortar la Avenida Corrientes.
Porteño hasta la médula, nació en el barrio de Mataderos el 7 de diciembre de 1914.
"Luces de candilejas"
El escenario ya lo tenía cautivo. Faltaba el set de filmación. Algunas de sus películas más recordadas son "Adiós Pampa mía" (1946), "El tango vuelve a París" (1948, con Aníbal Troilo), "Un tropezón cualquiera da en la vida (1948, con Virginia Luque), "Alma de bohemio" (1948), "La barra de la esquina" (1950), "Por cuatro días locos" (1953) y "Luces de candilejas" (1958, con Amelita Vargas).
"Siga el baile"
El último éxito de Castillo fue en 1993 cuando grabó "Siga el baile" con los "Auténticos decadentes" y las generaciones de fin de siglo tuvieron la suerte de no sólo conocerlo a través de los relatos de sus abuelos.
La larga lista de sus canciones, donde los ritmos populares como el candombe tienen un lugar importante, incluye títulos como "Baile de los morenos", "Candonga", "Muchachos, escuchen", "Yo soy de la vieja ola", "Muñeca brava", "Así canta Buenos Aires" y, por supuesto, "Los cien barrios porteños".






