
El amor según la TV
Según una regla no escrita de Hollywood, juntar a los protagonistas de una ficción televisiva provoca el declive del programa, una suerte que Bones y Castle están logrando esquivar
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LOS ÁNGELES.– No muchos considerarían el recorrido por los sets de Bones como un paseo romántico. La bañadera llena de sangre falsa que –según el asistente encargado de llenarla– debe ser monitoreada para que no se "cocine" con las luces, y las cajas que dicen tener restos humanos no parecen propiciar el ambiente ideal para enamorarse. Y sin embargo eso fue exactamente lo que sucedió. Entre microscopios, tubos de ensayo, huesos y más huesos, la brillante antropóloga Temperance Brennan y el agente del FBI Seeley Booth se conocieron, empezaron a quererse y, seis temporadas después, se transformaron en pareja. Una decisión que los creadores de la serie que emite Fox (viernes, a las 22), Hart Hanson y Stephen Nathan, no tomaron a la ligera. Después de todo, no son muchas las ficciones que pudieron superar "la maldición de Moonlighting (Luz de luna)".
No hay guionista en Hollywood que no tema que al pasar de la seducción a la acción, la química explosiva entre sus protagonistas termine haciendo volar por los aires a su programa. Es precisamente lo que pasó con aquella serie que protagonizaban Cybill Shepherd y Bruce Willis. Claro que muchos olvidan que si el amor entre Maddie y David terminó por decepcionar a los mismos espectadores que lo reclamaron por años fue, en gran medida, por una huelga de escritores.
Aquel paro de la actividad de la industria de la TV descarriló la temporada y complicó el desarrollo de la trama. Tampoco fue de mucha ayuda que Shepherd y Willis no se soportaran, al punto que hacia el final de la serie los creadores estaban más ocupados en conseguir que salieran de sus camarines que de producir la ficción. "Por ahora sólo recibimos feedback positivo de nuestros espectadores. Y es una tranquilidad, porque a pesar de que son un grupo muy, muy leal, también son bastante prejuiciosos y maliciosos. Si algo no les gusta nos lo hacen saber inmediatamente y hasta ahora la única cuestión por la que se enojaron con nosotros es porque no mostramos a Brennan y Booth teniendo sexo", dice Hanson con una sonrisa, porque sabe que en términos de quejas de los televidentes, él y su socio la están pasando bastante bien. Sobre todo porque el gran riesgo que asumieron no modificó el rating de lo que es esencialmente un programa policial, más conocido por su afición por mostrar las muertes más sangrientas y repugnantes posibles que por su costado sensible.
"Sabíamos que en algún momento íbamos a tener que ir por este camino, porque eventualmente todo el asunto de «¿lo harán o no lo harán?» se vuelve tedioso. Teníamos que encontrar la manera de juntarlos y al mismo tiempo mantener el conflicto que atrapó a los espectadores. Sabíamos que los íbamos a emparejar al final de la temporada seis, lo que no sabíamos era que Emily iba a estar embarazada. Eso nos cerró todo el plan. Además que, creo, fue lo que evitó que nos afectara la maldición Moonlighting", dice Nathan, y a su lado, su socio creativo asiente. Es que en este caso, el embarazo de la actriz protagónica, lejos de ser un problema para la producción –que debe inventar nuevas formas cada semana para ocultar la creciente forma de la estrella– esta vez la dulce espera fue una buena noticia detrás y frente a las cámaras. "Reemplazamos la tensión sexual por la tensión real que provoca la aparición de un bebe. Nadie quiere mirar a una pareja en las primeras etapas del enamoramiento. Es la peor parte de todas las comedias románticas", asegura Hanson que, de todos modos, está más acostumbrado a lidiar con la cantidad de vísceras que el canal le permite exponer por capítulo que con los besos –escasos– que comparten sus personajes principales.
Secretos de alcoba
Con pocos meses de diferencia con Bones, otro gran dúo de los policiales televisivos se transformó en pareja. O algo así. Después de cuatro temporadas de provocaciones y casi encuentros, el escritor Richard Castle y la detective Kate Beckett finalmente superaron los escollos y las inhibiciones, y pasaron de colegas a amantes secretos. Una nueva etapa que puso a Castle (hoy y todos los jueves, a las 22, por AXN), bien cerca de la mencionada maldición y sin ningún bebe a la vista para amortiguar el golpe para sus espectadores.
Según Andrew W. Marlowe, el creador de la serie que cuenta con la enorme ventaja de tener al carismático Nathan Fillion como protagonista, después de un final de temporada lleno de angustia para sus personajes centrales, concretar su historia de amor fue una manera de reinstalar el sentido de diversión que hizo de esta serie una de las más vistas de los últimos años. Además, en su decisión pesó bastante el hecho de que después de más de ochenta capítulos emitidos se estaba quedando sin obstáculos para interponer en el camino de sus personajes.
Por supuesto que nada garantiza la continuidad del romance entre el escritor y su musa policial. De hecho, después de años esquivando asesinos a diestra y siniestra puede que enamorarse haya sido lo más arriesgado que hayan intentado hasta ahora.
Romances malditos
Cada una a su manera, estas series probaron que el amor puede ser el peor enemigo de las buenas historias
- Moonlighting
Modelo por sus aciertos y desaciertos, la gran serie de los 80 sufrió por la huelga de guionistas y el odio entre sus actores. - Los expedientes secretos X
El mayor misterio de esta serie repleta de ellos era el estado de la relación de sus personajes. - Friends
El romance entre Ross y Rachel creó algunos de los mejores capítulos de la serie y también su menos logrado final. - Dr. House
El hecho de que la actriz Lisa Edelstein dejara la serie precipitó el poco elegante final del romance y del ciclo. - Elementary
La nueva versión de Sherlock Holmes tiene una Watson femenina. Sus productores no descartan un posible romance.






